*

X
Una explosión orgiástica de la imaginación adolescente en el video "Dancing Anymore", de Is Tropical

 

Algunos analistas de medios han dicho que la realidad virtual no es algo nuevo, todos la experimentamos cotidianamente en la forma en la que percibimos y construimos nuestros mundos a través de la mente. Esto se vuelve evidente cuando una persona tiene una imaginación suficientemente rica, de tal forma que experimenta sus fantasías como si fueran las más nítidas realidades e incluso llega a superponer y confundir lo imaginario con lo real --una línea divisoria que tal vez, paradójicamente, sólo sea imaginaria. Dicen que todos somos poetas de jóvenes, y tal vez también todos de jóvenes imaginamos nuestros primeros encuentros sexuales con una viveza prodigiosa, creando nuestros propios videojuegos, protagonizando épicos rendezvous del más sublime autoerotismo. 

Puede que el video de "Dancing Anymore" de Is Tropical, dirigido por Megaforce, sea pornográfico, políticamente incorrecto en algunos aspectos, etc., pero no hay duda de su genialidad en expresar de manera realista y grandilocuente una de las situaciones primordiales de la imaginación humana: la fantasía sexual como recurso libidinal. Es decir, es de un enorme realismo imaginativo; aunque parezca contradictorio, la imaginación es una forma de realidad y puede ser representada con fidelidad, con realismo. 

El video es especialmente acertado ya que dota al joven protagonista de una plétora de posibles juguetes, que se convierten en el fertilizante de su imaginación, y lo coloca en un entorno prohibitivo que al mismo tiempo lo acerca a la zona liminal de romper el tabú, y liberar toda la potencia reprimida. La mansión en la que se le deja a cargo --rey por un día-- con la presencia seductivamente fantasmagórica de la dueña MILF, se convierte en una especie de magnífico jardín de las delicias, ideal para que pruebe los frutos prohibidos del árbol de la vida. La licencia imaginativa, en sintonía con la época, conjura en la pantalla de la psique una trama hiperrealista en la que se mezclan aspectos de la realidad 3D con animaciones y populares videojuegos. El adolescente en su mente es el pequeño dios o diablo --y es la energía sexual la que le permite crear y experimentar un mundo de su propia factura. 

Para quienes piensen que esto es una exageración y que la masturbación no alcanza las grandes alturas de la imaginación cósmica, hay que recordar el caso de James Joyce, quien, en un guiño a su propia potencia imaginativa, sitúo la trama de su novela Ulysses un 16 de junio, lo que conocemos como Bloomsday, fecha en la que la mente católica de Joyce conoció la "dulzura del pecado" al ser masturbado por Nora Barnacle en Dublín. Quizás Joyce hacía también una interpretación mística de la creación: ¿el universo como la perpetua masturbación de Dios?

Este video, en su torrente de pura energía lúdica, en el espíritu transgresor, nos llena también de una nostalgia de esa potencia lúbrica de la adolescencia y del artista, que deseamos no perder nunca.

Hat tip: Globalish

Twitter del autor: @alepholo

 

 

Te podría interesar:

40 retratos de las mismas hermanas a lo largo de 40 años (FOTOGALERÍA)

Arte

Por: pijamasurf - 04/28/2015

La privacidad es un tema en esta serie, y todos estamos involucrados

Las hermanas Brown han sido retratadas por el fotógrafo Nicholas Nixon cada año desde 1975. La primera de las fotos, de hecho, fue un capricho del artista mientras visitaba a la familia, pero se convirtió en un proyecto mucho más poderoso de lo que imaginó, o incluso de lo que parece a primera vista.   

En principio, nunca nos dice quiénes son estas hermanas Brown (aunque conocemos sus nombres: desde la izquierda, Heather, Mimi, Bebe y Laurie). Quizás el primer impulso del observador es buscar algunas claves que nos digan por qué estamos viendo retratos de personas que no conocemos; ¿de dónde son?, ¿son atractivas…? Pero después de poco nos damos cuenta de que no importa.  

Lo que va adquiriendo relevancia es, por ejemplo, que uno de los rostros se vuelve más triste que el resto con el paso de los años. Que el lenguaje corporal de cada una, que al principio de la serie denota independencia (brazos cruzados, distancia de la otra) luego cambia por completo. La independencia pierde relevancia y más bien se acercan mucho más a sus hermanas. Una mano toca el hombro de la otra, por ejemplo, como reafirmando una complicidad. Quizás, también, conforme van creciendo, en su mirada se ve un brillo de confianza en el fotógrafo.

El efecto de las fotos es acumulativo. Ver a una persona cambiar con el tiempo nos da una ilusión de intimidad, de poder conocerla, y sin embargo es una intimidad que va en un solo sentido. Nosotros podemos observarlas, pero ellas a nosotros no. La privacidad es un tema en esta serie, y todos estamos involucrados.