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La arquitectura del olvido: espacios fantasmas que alguna vez albergaron las Ferias Mundiales (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/30/2015

El fotógrafo Ives Maes registra las construcciones que alguna vez engalanaron Ferias Mundiales

 

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Durante mucho tiempo las Ferias Mundiales fueron acontecimientos magnos, sorprendentes, verdaderamente esperados por la comunidad internacional para conocer la vanguardia técnica del momento. Esto se mantuvo así hasta las primeras décadas del siglo XX, para después caer en el olvido y el desinterés.

Para recuperar un tanto este prestigio perdido, esta especie de grandilocuencia del espacio de la que quedan únicamente testimonios mudos en los edificios, monumentos y construcciones levantadas para la ocasión, el fotógrafo belga Ives Maes recorre el mundo para registrar con su lente esos residuos en los que ve “la frontera entre la utopía y la distopía”.

“Las visiones utópicas del futuro que fueron proyectadas durante estas ferias se encuentran con frecuencia en fuerte contraste con la herencia de la arquitectura pobremente conservada y los monumentos descuidados”, dice Maes respecto de los motivos que tuvo para iniciar este proyecto.

Se genera así una interesante oposición entre los deseos alguna vez tenidos por una sociedad, la proyección de su futuro y de sus anhelos de porvenir y, por otro lado, la realidad en que se convirtieron dichas intenciones, el devenir desconocido que terminó transformándose en presente y después, en una efigie anclada en el pasado.

 Crystal Palace (The Great Exhibition of the Works of Industry of all Nations, London, 1851)

 

Homes for Tomorrow (A Century of Progress, Chicago, 1933)

 

Atomium (Exposition Universelle de Bruxelles, 1958)

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Vagabundos y Millennials (¿la casa del Wi-Fi no tiene paredes?)

Por: pijamasurf - 04/30/2015

Un smartphone con plan de datos o conexión a internet gratuita es una herramienta cada vez al alcance de más personas, incluso de aquellas que no tienen acceso a vivienda, empleo, ni seguridad social
[caption id="attachment_94755" align="aligncenter" width="500"]imagen: webjunk.info imagen: webjunk.info[/caption]

¿Alguna vez se te han olvidado las llaves en tu casa y sólo te das cuenta al llegar? ¿Qué pasaría si fuese de noche y no tuvieras dinero? ¿Llamarías a alguien? ¿Y si no tuvieras pila? Una cantidad alarmante de personas han quedado virtualmente excluidas del sistema económico de una forma en que sólo podemos imaginar, aunque desearíamos no estar en esa situación.

Lo cierto es que gracias a la debacle que se cierne sobre los mercados financieros desde 2009 muchos jóvenes de Estados Unidos se vieron, de la noche a la mañana, en la posición de vivir en la calle. La ubicuidad de los celulares baratos y la presencia del Wi-Fi gratuito facilita las cosas en la calle, pero sin duda no las arregla.

Según un largo reportaje de Newsweek, existen personas como "Nuke", alias de un joven médico que recuerda lo que llevaba consigo el primer día que tuvo que dormir en la calle: "Un teléfono, un iPod, un GPS TomTom, un atlas, una laptop, y el Wi-Fi gratuito no era fácil de hallar". Luego de varios años en la calle, el especialista en heridas de combate "Nuke" vive en una pickup Ford del 91, tiene un smartphone, una laptop y el internet gratis abunda.

Los "homeless Millennials", los nuevos desclasados, parecen vivir en una suerte de reality show de supervivencia, camping en exteriores e ingenio para conectarse a internet y cargar la batería del teléfono. Pero esto no tiene nada de glamouroso: "Uno tiene que prestarle atención al clima cuando vive afuera", dice Mike Quain, un percusionista callejero de 22 años. "Si hace mucho frío en alguna parte, nos vamos lo más al sur que podemos. Y a nadie le gusta ser sorprendido por la lluvia. La lluvia no es ni por poco divertida cuando no tienes un lugar seco a donde ir".

Otros, como "Huck" utilizan Google Maps, hacen llamadas y utilizan el Wi-Fi para ubicar amigos o aliados y luego apagan el teléfono. En realidad, la tecnología en los homeless tiene que ver con un uso muy estricto de supervivencia, y no tanto para el ocio. Si para cualquier persona de clase media las redes sociales son un sinónimo de ocio y entretenimiento, para los sin-casa se trata de una herramienta más, entre otras, para mantenerse con vida. Además están las restricciones prácticas: "sólo podemos cargar la batería por períodos cortos, tal vez una vez al día, o en ocasiones pasarán 2 o 3 días entre cargas".

Un estudio de la Universidad de Sidney, en Australia, encontró que 95% de los sin-casa poseen un móvil;  un estudio similar de la Escuela de Salud Pública de Boston mostró que 89% de los homeless veteranos en Massachusetts tenían al menos un dispositivo electrónico.