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Fotografías del espeluznante legado de los químicos de Monsanto

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/08/2015

De acuerdo con varias investigaciones realizadas, los habitantes de las áreas cercanas a los campos infectados con los herbicidas de Monsanto se han vuelto víctimas de diferentes tipos de enfermedades

El nombre de Monsanto se ha relacionado con una serie de problemas ambientales, enfermedades y mutaciones. Esta empresa estadounidense, actualmente especialista en biotecnología agrícola, se ha encargado de realizar desde 1901 productos químicos y alimentos genéticamente modificados, los cuales han alertado a la sociedad por su impacto ambiental, humano y animal. 

Desde la década de los 40, Monsanto se dio a conocer como el mayor productor de plástico con base en fibras sintéticas y poliuretano --actualmente se sabe que estos materiales son factores desencadenantes de enfermedades como el cáncer, así como del herbicida Orange Agent, el cual destruyó gran parte de la selva durante la guerra de Vietnam. Eventualmente, en la década de los 80, la empresa encontró un potencial en la unión de las plantaciones y el uso de químicos agrícolas, creando así productos fitosanitarios y organismos genéticamente modificados. 

A pesar de los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales para detener estas consecuencias devastadoras, Monsanto ha continuado realizando sus productos: Dioxin, Glifosato, PCB, entre los más conocidos. De acuerdo con varias investigaciones realizadas, los habitantes de las áreas cercanas a los campos infectados con los herbicidas de Monsanto se han vuelto víctimas de diferentes tipos de cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes y problemas del hígado, entre una larga lista de enfermedades. 

Inclusive, la empresa se ha dedicado a negar la toxicidad de sus productos, a pesar de que uno de los principales gerentes rechazó beber agua de los ríos infectados de sus químicos porque "no estaba loco". Les compartimos un video del momento: 

 

En los últimos 5 años, el fotógrafo Mathieu Asselin se dedicó a documentar la historia controversial de Monsanto: fotografías de paisajes destrozados por la toxicidad de esta empresa. En Monsanto: A Photographic Investigation, el autor expone lugares como Anniston (Alabama, Estados Unidos), Sauget (Illinois, EE.UU.) y Argentina, así como anuncios antiguos, memorias y recortes de periódicos denunciando sus venenos. 

A lo largo de su investigación Asselin descubrió el verdadero riesgo de la avaricia de Monsanto, donde el terror reside en la negligencia hacia la salud de la gente: 

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Y este es un patrón que en las etapas tempranas se han repetido con los OGM. Es simplemente que no sabemos cuáles serán las consecuencias de la manipulación genética a largo plazo o a mediano plazo. […] Pero Monsanto va un paso antes al modificar genéticamente las semillas como el maíz, el algodón, la caña, alfalfa, soya, para que sean resistentes al Roundup (cultivos tolerantes al glifosato) llamado Roundup Ready Seeds. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange). […] Como pueden ver, muchos de los productos de Monsanto se construyeron en lo que llamé una cascada de fracasos exitosos. La comercialización de estas fallas ha tenido una estrategia exitosa de trabajo para esta empresa estadounidense. 

Las fotografías que Asselin documentó están rodeadas de sensaciones asociadas a la indignación y la búsqueda de justicia, a la necesidad del equilibrio que permita alcanzar el bienestar tanto ambiental como personal. 

 

 

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Francia aprueba una encomiable ley que obliga a los grandes negocios de ventas de alimentos a donar los productos alimenticios que no venden

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En una medida que ha sido celebrada como una prueba de inteligencia y conciencia, los supermercados franceses no podrán tirar la comida excedente y deberán organizarse para donarla a caridades o para que sea utilizada para alimentar a animales. La Asamblea Nacional Francesa votó, de manera unánime, esta ley en contra del desperdicio de alimentos que caracteriza a las grandes corporaciones de venta de alimentos. Legisladores franceses remarcaron que esta ley es urgente, ya que existe una enorme y poco congruente brecha entre estos supermercados que ganan millones de euros y desperdician enormes cantidades de alimento y las personas que están desesperadamente hambrientas.

Los supermercados con una huella de más de 400 metros cuadrados deberán firmar contratos con organizaciones caritativas antes de julio del año que entra, o enfrentar fuertes penalizaciones. 

En los últimos años, cuenta The Guardian, la prensa francesa ha mostrado cómo familias pobres e indigentes logran sobrevivir tomando alimentos de la "basura" que generan estos supermercados. Pese a esto, muchas tiendas colocan blanqueador en los alimentos que tiran para evitar problemas de demandas por envenenamiento. 

Se calcula que, en Francia, la persona promedio tira alrededor de 20 a 30kg de comida al año; de estos, 7kg permanecen en sus paquetes.

La medida irá acompañada de un programa educativo sobre el desperdicio de alimentos en escuelas y negocios. Sería interesante que se implemente algún programa para que los ciudadanos también tengan los mecanismos y las motivaciones para no desperdiciar alimentos, más allá del reciclaje de basura. Evidentemente, el ejemplo francés merece ser replicado en otras partes del mundo.