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Este es uno de los lugares más tóxicos de la Tierra, gracias a los gadgets que usamos a diario

Por: pijamasurf - 04/23/2015

En la Mongolia Interior se encuentra una de las ciudades que mejor reflejan el estilo de vida contemporáneo, aunque no el lado que siempre miramos, sino más bien el de los efectos nocivos de la producción y el consumo excesivos
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Image: Liam Young/Unknown Fields

Quizá muy pocos de nosotros nos preguntamos por el origen y el destino final de nuestros gadgets, esos que, ahora, nos parecen tan cotidianos e incluso imprescindibles. Muchos ignoran (o prefieren ignorar) que la fabricación de cualquier smartphone o tablet implica prácticas laborales colindantes con la esclavitud, sea por la explotación a la que están obligados los obreros que los manufacturan o por la extracción de minerales necesarios para las baterías y otros componentes, sólo dos ejemplos de un proceso que no mejora en prácticamente ninguna de sus etapas, pues aun su uso implica daños a la salud y, al final, cuando su vida útil termina, no hacen más que cerrar ese ciclo que inició viciado de origen.

En la Mongolia Interior, una región autónoma de la República Popular de China, se encuentra una ciudad llamada Baotou, la de mayor desarrollo industrial de la zona, en buena medida debido a que ahí se concentra alrededor de 70% de las reservas de los minerales raros que, como el cerio o el neodimio, son necesarios en diversos aparatos tecnológicos, desde un teléfono portátil hasta una turbina o un láser. De ahí que ahora sea una metrópoli con más de 2 y medio millones de habitantes (hace 50 años eran apenas 100 mil) en donde las fábricas de gadgets y los anuncios de marcas occidentales conviven en una decadente armonía.

The assembly line at an MP3 factory in Shenzhen

Imagen: Kate Davies/Unknown Fields

Esto, sin embargo, no es todo, pues como sucede en otras ciudades industriales, además del impacto sobre la calidad de vida de las personas, existe también un costo ecológico. En este caso, múltiples, pues a la contaminación cotidiana causada por las fábricas que ahí se asientan, se suma una suerte de acumulación que bajo ciertas circunstancias se hace evidente. Por ejemplo, cuando llueve (y en esa región la época de lluvias es intensa), el agua arrastra consigo polvo de carbón y otros residuos que terminan por convertirla en un líquido espeso y oscuro que recorre las calles. El aire igualmente tiene un fuerte olor a sulfuro, todos los días del año.

Y por si esto no fuera suficiente, el desastre natural más lesivo está en un lago creado artificial y expresamente para convertirse en el destino de los desechos de la manufactura tecnológica contemporánea. Una zona en donde la arcilla que tiene contacto con el agua contaminada en la orilla tiene niveles de radiación hasta tres veces superiores a la arcilla depositada en el fondo.

La pregunta, quizá, sería qué hacer al respecto. O si es posible hacer algo. Irónicamente, el sitio donde se publicó el reportaje en el que se encuentra esta información, cierra con un anuncio que invita a suscribirse a una entrega diaria de noticias desde y para… sí, el teléfono portátil. Tú mismo, ahora, lees esto en un aparato fabricado parcialmente en China, relacionado probablemente con eso que sucede en la Mongolia Interior. Eso, también, es la globalización. Eso, también, es nuestro mundo. ¿Hay posibilidad de salir de este mundo?

4 brillantes proyectos que podrían transformar tu vida en los próximos 10 años

Por: pijamasurf - 04/23/2015

Nuestra relación con la tecnología determinará en buena medida la calidad de nuestras vidas; ¿cómo enfrentar este nuevo paisaje existencial?

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Dicen que la mejor forma de predecir el futuro es crearlo. Hoy en día la tecnología es responsable de transformar el mundo en el que vivimos. La labor de planear, imaginar y hasta soñar la tecnología que será desarrollada en el futuro se vuelve una responsabilidad vital para la sociedad humana.

Con esta intención de diseñar un futuro donde la tecnología esté al servicio del espíritu humano han surgido cientos de proyectos en think tanks, universidades y centros de investigación. Lo cierto es que en la próxima década nuestra relación con la tecnología, las particularidades que definamos en esta dinámica, determinará en buena medida la calidad de vida y la evolución sociocultural.

A continuación presentamos cuatro proyectos que emergieron hace un tiempo del Forum of the Future y que buscan encarar con entusiasmo y eficiencia la próxima década:

 

La Academia del Internet de Cosas

Esto es algo que ya empezó a ver el mundo actual: todo tipo de aparatos con la capacidad de conectarse al internet. Pero si bien por el momento esto abarca a teléfonos, autos o televisiones, en un futuro no muy lejano el refrigerador, nuestra ropa y hasta las plantas emitirán y recibirán datos y tendrán su propia dirección IP. La Academia del Internet de Cosas propone enseñar a las personas a usar el hardware y el software detrás de un mundo hiperconectado, fomentando el desarrollo de iniciativas de monitoreo de recursos públicos, de su propia salud, de sus cuentas financieras y, de manera general, aumentando la conciencia informática del mundo.

 

Wandular

Una de las características de nuestra dependencia tecnológica es que consumimos gadgets constantemente: el modelo económico basado el consumismo hace que estos tengan una corta duración y sean prácticamente desechables. Wandular es la propuesta de un aparato modular conectado a la nube que podría mantenerse con nosotros toda una vida, capaz de actualizarse sin tener que cambiar de hardware. Esta interfaz podría incluir un módulo generador de energía e incluso una impresora en 3D para minimizar el impacto ambiental de la producción industrial. Su diseño sería completamente personalizable y modificable para que sus usuarios no necesiten recurrir a nuevos aparatos para satisfacer su deseo de estar a la moda. Gadget de gadgets, envejecería con nosotros, “generando una afección y un sentido de conexión personal similar a un reloj favorito”.

 

Hypervillage

Un proyecto que buscar empoderar a las comunidades locales sin aislarlas de la “aldea global”. Hypervillage, o “Hiperpueblo” se pregunta: ¿Si en 2050 el 75% de las personas estarán viviendo en una ciudad, qué ocurrirá con el 25% restante? La interrogante no busca resolverse  a través de la urbanización sino desarrollando la autosustentabilidad y el desarrollo tecnológico independiente. La idea es que estas comunidades puedan fabricar por sí solas todo lo que necesitan y sólo si lo desean puedan participar en las actividades urbanas –a las que podrían acudir de manera virtual.

 

The Shift

Esta idea es una filosofía que se desdobla de una pregunta: ¿Es tiempo de reenfocar la relación que tenemos con la tecnología para verdaderamente satisfacer las necesidades humanas?. Nos enfrentamos a la vieja disyuntiva entre natura y tecnología, entre qué tanto la tecnología mejoras nuestras vidas y nos hace más libres o qué tanto nos enajena y sirve solamente como una distracción. El Cambio (The Shift) supone redirigir el desarrollo tecnológico con el objetivo de revolucionar el bienestar humano y establecer una conexión con la naturaleza.