*

X

Este 22 y 23 de abril una espectacular lluvia de estrellas líridas

Por: pijamasurf - 04/21/2015

El cielo de luna nueva es especialmente favorable para ver estos líricos meteoros

lyrid-meteor-shower-2010-21

 

Cada año, entre el 16 y el 25 de abril, nuestra atmósfera recibe un baño de meteoros provenientes del cometa Thatcher, que parecen surgir de la constelación de Lira. Este año la máxima intensidad de esta lluvia de estrellas ocurrirá el 22 y 23 de abril, cuando se podrán observar entre 18 y hasta 200 estrellas cayendo por hora. Ya que estamos en luna nueva, la luz lunar no será un obstáculo para observar esta fiesta astronómica que podrá disfrutarse en todo el mundo.

En la mitología griega después de que las Bacantes matan a Orfeo y arrojan su lira al río (cuyos sonidos embelesaban incluso a los animales) Zeus ordena a un águila que la recoja y la eleva al cielo como una constelación: Lira. El destino de los héroes que sirven a la divinidad en la Tierra es convertirse en estrellas y con ellos, todo lo que les es querido.

En la película Contact la señal extraterrestre interceptada por el personaje de Jodie Foster proviene de la constelación de Lyra, de Vega, la segunda estrella más brillante desde el hemisferio norte.

Los indios Hopi creen que descienden de la constelación de Lira, a la que se refieren como “El ojo de Dios”, así que en este sentido tendremos “ojos de Dios” cayendo del cielo estos días.

 

 

Según esta psicóloga, la pulsión sexual no existe

Por: pijamasurf - 04/21/2015

¿El sexo es una necesidad tan vital como el hambre o la sed? ¿O es posible ubicarla en otra categoría y atenuar la urgencia con que a veces se le considera?
[caption id="attachment_94324" align="aligncenter" width="441"]charlotte-gainsbourg-nymphomaniac-jpg Fotograma de Nymphomaniac (Lars Von Trier, 2013)[/caption]

Evolutivamente, la cultura fue uno de los mejores recursos que la especie humana desarrolló para asegurar su supervivencia. Sin embargo, al mismo tiempo, determinó nuestra separación de la naturaleza. A diferencia del resto de los seres vivos, nuestra interacción con el mundo está mediada por la cultura, lo cual hace nuestros actos distintos, algo más que un “llamado de la naturaleza”.

Las necesidades básicas son quizá las situaciones que mejor ejemplifican esta condición. Sentimos hambre o sed pero, en vez de saciarnos con lo más elemental, desarrollamos formas sofisticadas de satisfacernos e incluso ir más allá de la sola satisfacción. Con el sexo esto es todavía más evidente: tenemos relaciones sexuales más por placer que porque busquemos preservar nuestra especie; incluso podría decirse que, entre la reproducción y el erotismo, la mayoría de nuestros encuentros íntimos se alinean con este último.

En este contexto, ¿es posible decir que no existe el deseo sexual? Esa es la propuesta un tanto polémica que Emily Nagoski sostuvo recientemente en una entrevista con New Scientist. Nagoski es doctora en Comportamientos de la Salud por la Universidad de Indiana, con especialización en la sexualidad. En parte la entrevista fue con motivo de la publicación reciente de Come As You Are, libro en el que explora las prácticas sexuales desde una perspectiva científica.

mg22630152.200-1_300

De acuerdo con Nagoski, el sexo no puede entrar en la categoría de impulso, instinto o pulsión porque no se trata de una cuestión de vida o muerte: “No te vas a morir si no tienes sexo”, dice Nagoski.

A esta idea un tanto simple del sexo, Nagoski opone dos formas del deseo: uno “espontáneo”, que es imprevisible y se presenta con cierta sensación de urgencia (por ejemplo, cuando vemos a una persona desconocida que nos atrae de inmediato) y otro “responsivo”, el cual surge a partir de un estímulo (como cuando alguien nos besa y, sin que lo hubiéramos planeado, pensamos que podríamos tener sexo en ese momento). Para Nagoski, ambas formas del deseo son sendas maneras de situarse frente al sexo, pero paradójicamente, para ella es totalmente normal que haya personas que digan no sentir ningún tipo de deseo espontáneo. Al respecto dice:

El deseo espontáneo es totalmente divertido, pero no estás dañado sólo porque no lo experimentes. El deseo espontáneo no es necesario para el placer sexual. ¿Que la gente desee el sexo es más importante a que lo disfrute al tenerlo? Una de las mejores maneras de arruinar tu vida sexual es creer genuinamente que la forma en que estás experimentando tu deseo sexual es disfuncional.

Como decíamos, la idea de Nagoski es polémica; incluso parece ir en contra de muchas tradiciones científicas y de pensamiento respecto al sexo, pero, después de todo, también es conciliadora y sensata. Al final, se trata de una reivindicación de la subjetividad desde donde se practica y experimenta el sexo.