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El gran hoyo en el cielo: el misterio del supervacío de Eridanus, la estructura más grande del universo

Por: pijamasurf - 04/23/2015

Una estructura de 1.8 mil millones de años luz en la que no hay galaxias podría explicar algunos de los misterios apremiantes de la astrofísica

 

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Esta imagen muestra el supervacío de Eridanus, una inusual región del universo en la cual no hay galaxias. Un nuevo estudio sugiere que este vacío es la estructura más grande del universo conocido y podría ayudar a explicar el misterio del Punto Frío.  

En 2004, astrónomos descubrieron una zona en el cielo cuya temperatura era mucho más baja de lo esperado, cuando estudiaban la radiación de fondo producida por el Big Bang. Las predicciones señalan que deben de existir lugares más fríos y cálidos en distintas regiones, pero la variación de este "Punto Frío" fue sorprendente.

Un equipo de astrónomos liderados por el doctor Istvan Szapudi del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai en Manoa parecen haber encontrado una explicación a la existencia de este Punto Frío, al cual Szapudi llama "la estructura individual más grande jamás identificada".

Si bien existe la posibilidad de que el Punto Frío haya sido producido por el Big Bang y entonces sea una señal de una física exótica no explicada por el modelo estándar, el equipo de Szapudi cree que es causado por una estructura de primer plano entre nosotros y la radiación de fondo de microondas.

Szapudi ubicó este supervacío de 1.8 mil millones de años luz usando el telescopio Pan-STARRS1 y combinando su observación con los registros ópticos de la longitud de onda del telescopio WISE. El supervacío ubicado en la constelación de Eridanus, un río en la mitología griega, está a solo 3 mil millones de años luz de distancia de nosotros, una distancia relativamente corta tomando en cuenta la magnitud del universo.

Entender la física de estos vacíos es un tanto complicado. Algunos físicos usan la metáfora de que el universo es como un queso suizo, con hoyos que corresponden a espacios vacíos de materia y atracción gravitacional. Cuando un fotón de la radiación de fondo se encuentra con un vacío pierde energía al cruzarlo, pero la recupera al salir. Sin embargo, ya que nuestro universo está en constante expansión, el fotón saldrá a un medio con una menor densidad que cuando entró. Esto significa que el fotón no puede recuperar toda la energía que perdió y por lo tanto sale con una menor temperatura. Los científicos del estudio lo explican de manera más detallada con otra metáfora:

Ahora piense en ese supervacío como en una colina. A medida que la luz lo atraviesa, esta debe subir la colina (gastando energía). Si el universo no estuviera sufriendo una expansión acelerada, el supervacío no evolucionaría de manera significativa a medida que la luz lo atraviesa. Por tanto, cuando la luz descendiera la colina por el otro lado, recuperaría la energía que perdió al subirla, a medida que sale. 

Pero, como el universo se está expandiendo continuamente y, además, esa expansión está acelerada, la colina se va estirando a medida que la luz se desplaza por ella. Como consecuencia, la colina es más plana cuando la luz desciende por ella que cuando la subió, lo que tiene como consecuencia que la luz no pueda recoger toda la energía que perdió antes. Así que sale del supervacío con menos energía y, por tanto, con una mayor longitud de onda, esto es, con una temperatura más fría.

Si bien no existen pruebas de que el supervacío sea la causa del Punto Frío, la coincidencia de su misma ubicación hace muy probable que estén relacionados causalmente.

Una hipótesis previa sugería que la existencia del supervacío podía tener que ver con un entrelazamiento cuántico con otro universo, algo que no queremos descartar del todo, aunque la teoría de Szapudi es convincente, ya que resulta muy estimulante para la imaginación. Pensar en que una porción de espacio tan grande no sólo esta anómalamente vacía sino que está ligada a otro universo, como si fuera la región más cercana a la divinidad apofática, deus absconditus, de la cual no se puede decir nada. La gran nada en el cielo.

*Esta entrada fue corregida después de su publicación.

 

¿Cuáles son las diferencias entre la culpa católica y la culpa judía?

Por: pijamasurf - 04/23/2015

La culpa es una reacción psicológica de autopunición frente a la transgresión de una ley. ¿Pero cómo decidimos participar de esas leyes? ¿Y en qué se diferencia nuestra culpa de otros tipos de culpa?

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A menos que seas un sociópata, con seguridad has experimentado alguna medida de culpa en tu vida. La adrenalina culposa-gozosa de una mentira, las ideas lascivas que te vienen a la mente cuando ves a la pareja de tus amigos, etc. La "voz de la conciencia", Pepe Grillo diciéndote al oído que has metido la pata y que debes sentirte muy mal al respecto.

A diferencia de los animales, que viven en un mundo donde la culpa y otros estorbosos conceptos no existen, la comunidad humana necesita esta especie de vigilancia interna de cada uno de sus miembros sobre sí mismo para poder perpetuarse en el tiempo. Si la gente robara, matara e hiciera lo primero que le viniera del impulso, sería difícil construir una civilización. La culpa, pues, es una consecuencia moral de una transgresión a la ley.

¿Pero qué pasa cuando la ley simplemente es imposible de cumplir?

En el caso de las leyes religiosas, los individuos están perdidos frente a las expectativas imposibles de su credo. Rick Paulas entrevistó a diferentes católicos y judíos para ver cómo funcionaba la culpa en ambas confesiones. Aunque sean religiones monoteístas, más allá del aspecto teológico la expectativa social se cifra de manera muy distinta.

Por ejemplo, los católicos tienen el concepto de "pecado original" arraigado a la doctrina de la culpa: según este, al nacer ya llevamos "la mancha" del pecado implantada en el alma, y es a través de diversos sacramentos que trataremos de compensar ese crimen (mítico, de Adán y Eva). Pero aquí está la trampa: no importa lo que hagas, no sabrás si lo hiciste bien o mal sino hasta que te mueras y vayas al Cielo o al Infierno para la eternidad. Hablando de presión...

Además de la culpa, el dios católico es una entidad omnipotente y omnipresente que te vigila hasta en los momentos más íntimos de tu existencia. En otras palabras, Dios es una especie de NSA espiritual que te observa y juzga a cada paso, con el pretexto de mantenerte alejado del Diablo, la tentación, etc. De manera que si el Diablo se te presenta como una hamburguesa con tocino y guacamole en Viernes Santo, tal vez decidas comerte la hamburguesa, pero no la disfrutarás.

Todo esto sería una locura irracional si no hubiera sido implantada a través de generaciones y generaciones de creyentes en un código legislativo que se transformó en un código moral: los diez mandamientos. Los libros del Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio cifran tanto para los católicos (Pentateuco) como para los judíos (Torá) distintos niveles de la ley civil y divina. Pero sólo los católicos experimentan a través del pecado original la paranoia de la vigilancia perpetua: el pecado --la transgresión de la ley por la cual nace y se instaura la culpa-- puede ser por pensamiento, palabra, obra u omisión o, lo que es lo mismo: los católicos pueden pecar incluso por no hacer. Por ejemplo, no ir a la Iglesia los domingos.

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Para los judíos, por otra parte, la culpa es un componente más concreto de las altas expectativas sociales de sus comunidades. Para entender esto es necesario recordar la historia de las comunidades judías, y las leyes antisemitas que durante siglos les impidieron hacerse de territorio y propiedad. A pesar de las muchas leyes y disposiciones escritas y no escritas de la comunidad judía, según Paulas la educación judía se puede englobar en cuatro elementos: no avergüences a tu gente, no te cases fuera de la fe, apoya a Israel, conoce tu historia.

La asistencia a la sinagoga no se realiza porque "Dios" se vaya a enojar contigo: para el judío, a Dios no puedes importarle menos. Si asistes al servicio religioso es para compartir con tu comunidad; y la comunidad siempre construye expectativas. Según Paulas, la culpa judía tiene que ver precisamente con la insuficiencia del sujeto frente a las expectativas siempre inalcanzables de la comunidad, expresadas en el arquetipo de la "madre judía".

La institución matriarcal toma aquí la forma de un censor de conducta pero también de una aduana de tus relaciones sentimentales (la presión para casarse sólo entre judíos es fuerte), y el constante recordatorio de que nada de lo que hagas será suficiente. A nivel político, la culpa judía se expresa también en una acepción muy curiosa de justicia con la cual Estados Unidos suele comulgar: la guerra preventiva. Puesto que no pudimos defendernos antes, no deben tomarnos por sorpresa en el futuro. Estos argumentos han justificado el asedio y destrucción sistemática de la franja de Gaza por Israel.

Resumiendo: la culpa católica tiene que ver con un ente sobrenatural que amenaza con castigarte o premiarte para toda la eternidad según tu conducta, mientras que la culpa judía tiene que ver con la exclusión y ostracismo concreto de la propia comunidad. En una frase, la culpa católica sería: "Eres una causa perdida" y la culpa judía: "Podrías haberlo hecho mejor."