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David Gilmour y Peter O'Tool recitan el Soneto XVIII de Shakespeare, a su encantadora manera (VIDEOS)

Arte

Por: pijamasurf - 04/08/2015

El "Soneto XVIII" es quizás el soneto más famoso de Shakespeare; escucha a Gilmour cantarlo y a O'Tool recitarlo majestuosamente

Shakespeare es cromático en sus sonetos, un cristal de mil colores, y la posibilidad de interpretarlo es casi infinita. Pero eso ahora no nos compete aquí. Dejemos la disertación del poder atómico de sus versos a académicos y estudiantes y más bien escuchemos, como quien escucha música, uno de sus sonetos más famosos –quizá por lo accesible de sus símiles, por su cadencia templada, ventosa, o por ese final que se queda en la memoria, "So long as men can breathe or eyes can see/ So long lives this, and this gives life to thee"–: el "Soneto XVIII".

La primera versión es leída por Peter O’Tool en una memorable escena de la película Venus:

 

 

“Sonnet 18”

Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date;
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimm’d;
And every fair from fair sometime declines,
By chance or nature’s changing course untrimm’d
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st;
Nor shall death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st:
So long as men can breathe or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.
 

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La segunda es cantada por David Gilmour (de Pink Floyd) para el genial proyecto When Love Speaks:

 

 

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Aquí una traducción de Salvador Elizondo

 

"Soneto XVIII"

¿Habré de compararte con un día de verano?
Tú eres más hermosa y más suave:
En mayo las ventiscas azotan los retoños
Y el término de estío no tiene un curso claro.
El ojo de los cielos brilla con furia a veces;
Otras veces se ofusca su bruñida figura
Y lo que es bello, a veces, de su beldad declina
Porque el azar lo quiere o lo exige Natura.
Mas tu perenne estío jamás se nubla
Ni perderás esa beldad tan tuya;
No gritará la muerte que ya es suya
La que perdura en las eternas líneas.
Mientras aliente el pecho y vean los ojos
Todo esto vive para darte vida.

 

 

 

Una sola detonación ha echado a andar un infinito de detonaciones, muchas de las cuales producen una belleza inefable

 

Una forma de ver el universo es como una gigantesca reacción química que inició probablemente hace 14.5 mil millones de años con una primera explosión. Este único proceso de expansión y complejificación de la materia continúa hasta la fecha. Según Marco Aurelio el universo es un torrente que arrastra en su curso a todos los seres. Un solo movimiento que incluye todos los movimientos. Somos como cristales creciendo en una solución, enzimas dentro del metabolismo cósmico, reacciones que brotan en un río de energía y desaparecen en la espuma cuántica.

El Instituto de Tecnología Avanzada de la Universidad de Ciencia y Tecnología en China ha demostrado una notable sensibilidad estética con estos videos que seguramente les permiten reunir fondos y dar a conocer su trabajo. La belleza de la química, la belleza al interior de la materia, la belleza de lo que une y separa, solve et coagula. Imágenes que nos hacen vislumbrar las transmutaciones perpetuas, la danza del agua y el fuego y su coreografía de formas geométricas. Ver los entresijos de las fuerzas que animan la materia y la vida --las miríficas reacciones que están ocurriendo en en este instante dentro de ti y a tu alrededor-- nos ayuda a no ser una de las personas que tiene en mente Rosa Luxemburgo cuando dice: "No puedes explicarle la magia de la vida a alguien que no la puede percibir en las cosas más pequeñas".

El video nos invita a un recorrido casi alquímico por algunos de los metales que constelan la gran obra, árboles de plata (Luna) y cobre (Venus) y árboles de plomo (Saturno) que se forman cuando se introduce zinc a una solución y se fija su estructura con silicato de sodio o ácido acético. De la alquimia a la química moderna con su panoplia de aparatos high tech para congelar --en un fractal-- la Gran Explosión.

Observamos  el nacimiento y la evolución de cristales, seres vivos que se debaten en la frontera entre lo inanimado y lo animado, tocados por la chispa del espíritu que permea el mundo y hace brillar en cada parte la armonía de las esferas. 

Viajamos a un jardín químico en el que se introduce una pizca de sal metálica en una solución de agua. "La sal empezó a crecer y a generar formas muy interesantes debido a la formación de membranas de silicio metálico permeables y a los efectos osmóticos", explican los científicos. Recuerda un episodio que el alquimista Georg von Welling, la inspiración de Goethe para su personaje de Fausto, narra en su Opus mago-cabalisticum. Escribe Manly P. Hall:

Una pequeña partícula de la Piedra Filosofal, si se vierte sobre la superficie del agua, según un apéndice sobre la sal universal de Herr von Welling, inmediatamente empezará un proceso de recapitulación en miniatura de la historia del universo, ya que instantáneamente la tintura --como los Espíritus de los Elohim-- se agita sobre el cuerpo del agua. Un universo miniatura se forma el cual, según afirman los filósofos, en verdad surge del agua y flota en el aire, en el que pasa por todos los niveles de desarrollo cósmico y finalmente se desintegra.

 

Como colofón, este viaje al mundo interior de los cristales y cuasicristales y la visión de lo que llaman una nave espacial de ADN. 

Twitter del autor: @alepholo