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Cómo detectar a un charlatán espiritual

Por: Pedro Luizao - 04/22/2015

La charlatanería podría estar hoy viviendo su era dorada; es mejor estar atento que terminar en uno de sus cauces

PHOTOS COURTESY OF BIKRAM YOGA

La charlatanería es un arte tan nefasto como antiguo. La posibilidad de obtener unos gramos de información y revestirla de sabiduría para luego ofrecerla al mejor postor es una actividad probadamente rentable en términos económicos y de estatus. Y aunque hoy el acceso a información es más rico que jamás, lo cual permite, con un mínimo de esfuerzo y criterio, derribar falsos credos, esto también tiene un doble filo, pues cualquiera puede dedicar unas cuantas horas a investigar sobre algún tema místico y luego jactarse de ser un conocedor. 

Desde hace poco más de 4 décadas, tal vez en consonancia con la "revolución" psicodélica de los 60, comenzó una etapa de neoespiritualidad, en buena medida alrededor del misticismo oriental, que hoy impregna la narrativa pop con conceptos como karma, mandala y sincromisticismo, así como con actividades puntuales, por ejemplo decenas de formatos de meditación o consumo de sustancias psicodélicas, siendo la ayahuasca quizá la más cool del momento. 

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Pero dejemos a un lado la charlatanería soft, aquella en la que una persona pregona sus supuestos conocimientos místicos o metafísicos para impresionar a lectores, obtener más seguidores en Twitter o simplemente sentir que sabe –en la cual, por cierto, muchos hemos caído, y pasemos a la otra, a la dogmática y que usualmente involucra dinero. 

Si revisamos brevemente las rutas de vida y pensamiento que como sociedad hemos elegido en las últimas décadas, y me refiero a preceptos como el consumo, la frivolidad, la competencia o la inmediatez electrónica, entonces resulta comprensible por qué hoy existe tal sed de religarnos con algo más trascendental, que esté exento de la ansiedad que caracteriza las redes sociales, la fatiga crónica que permea buena parte de nuestra existencia o la confusión identitaria tras haber asociado nuestro yo a las pertenencias que acumulamos. 

En una dinámica de mercado, lo anterior se llama "demanda". Es decir, existe una necesidad de proporciones considerables de un "bien o servicio", en este caso un canal para retomar o ejercer la "espiritualidad". Y en respuesta a esto surge una oferta materializada en cortinas, gurús, maestros, escuelas, etc. Pero entre los caudales de jactancias y superverdades, ¿cómo discernir entre las puertas reales y las falsas? Supongo que la primera herramienta debiera ser la intuición, ese sentimiento que no se puede verbalizar pero que en algún punto, aunque muchas veces dormido, todos tenemos a nuestra disposición. Y en caso de que esto no sea suficiente, o tu intuición este muy ocupada stalkeando personas en Facebook, entonces hay ciertas pistas que podrían serte útiles:

Dinero / Si el cobro de una sesión, conferencia, taller o "iniciación" es, por lo menos, excesivo, entonces hay buenas posibilidades de que el sendero a la iluminación al cual te estás enrolando sea un fiasco. ¿O en realidad crees que la espiritualidad demanda unas finanzas acomodadas?

Verdades absolutas / Las fórmulas exclusivas hacia lo trascendente (llámese espíritu, iluminación, etc.) difícilmente te llevarán por buen camino. Si bien a la hora de su ejercicio institucional muchas religiones caen en esta misma práctica, lo cierto es que sus orígenes poco tienen que ver con premisas excluyentes. Así que si tu nuevo y flamante credo te dice tener exactamente lo que te falta y necesitas, entonces mejor ponte a jugar videojuegos. 

Poderes especiales / Los superpoderes generalmente son herramientas muy vistosas y que, además de que casi nunca son reales, en todo caso poco tienen que ver con una búsqueda sustanciosa para fortalecer el espíritu. 

Retórica confusa o trillada / Uno de los aspectos más reveladores de los charlatanes es el uso del lenguaje. generalmente es pretencioso, carismático y está diseñado para reconfortarte (después de cuestionar aquellas carencias que por su popularidad es muy probable que compartas). 

Contacto directo con el "patrón" / Si la escuela que se profesa contempla una figura "máxima", por ejemplo un dios o legendario maestro, y el líder o líderes claman tener contacto directo o canalizar a esta figura de forma exclusiva, entonces...

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El gran hoyo en el cielo: el misterio del supervacío de Eridanus, la estructura más grande del universo

Por: pijamasurf - 04/22/2015

Una estructura de 1.8 mil millones de años luz en la que no hay galaxias podría explicar algunos de los misterios apremiantes de la astrofísica

 

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Esta imagen muestra el supervacío de Eridanus, una inusual región del universo en la cual no hay galaxias. Un nuevo estudio sugiere que este vacío es la estructura más grande del universo conocido y podría ayudar a explicar el misterio del Punto Frío.  

En 2004, astrónomos descubrieron una zona en el cielo cuya temperatura era mucho más baja de lo esperado, cuando estudiaban la radiación de fondo producida por el Big Bang. Las predicciones señalan que deben de existir lugares más fríos y cálidos en distintas regiones, pero la variación de este "Punto Frío" fue sorprendente.

Un equipo de astrónomos liderados por el doctor Istvan Szapudi del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai en Manoa parecen haber encontrado una explicación a la existencia de este Punto Frío, al cual Szapudi llama "la estructura individual más grande jamás identificada".

Si bien existe la posibilidad de que el Punto Frío haya sido producido por el Big Bang y entonces sea una señal de una física exótica no explicada por el modelo estándar, el equipo de Szapudi cree que es causado por una estructura de primer plano entre nosotros y la radiación de fondo de microondas.

Szapudi ubicó este supervacío de 1.8 mil millones de años luz usando el telescopio Pan-STARRS1 y combinando su observación con los registros ópticos de la longitud de onda del telescopio WISE. El supervacío ubicado en la constelación de Eridanus, un río en la mitología griega, está a solo 3 mil millones de años luz de distancia de nosotros, una distancia relativamente corta tomando en cuenta la magnitud del universo.

Entender la física de estos vacíos es un tanto complicado. Algunos físicos usan la metáfora de que el universo es como un queso suizo, con hoyos que corresponden a espacios vacíos de materia y atracción gravitacional. Cuando un fotón de la radiación de fondo se encuentra con un vacío pierde energía al cruzarlo, pero la recupera al salir. Sin embargo, ya que nuestro universo está en constante expansión, el fotón saldrá a un medio con una menor densidad que cuando entró. Esto significa que el fotón no puede recuperar toda la energía que perdió y por lo tanto sale con una menor temperatura. Los científicos del estudio lo explican de manera más detallada con otra metáfora:

Ahora piense en ese supervacío como en una colina. A medida que la luz lo atraviesa, esta debe subir la colina (gastando energía). Si el universo no estuviera sufriendo una expansión acelerada, el supervacío no evolucionaría de manera significativa a medida que la luz lo atraviesa. Por tanto, cuando la luz descendiera la colina por el otro lado, recuperaría la energía que perdió al subirla, a medida que sale. 

Pero, como el universo se está expandiendo continuamente y, además, esa expansión está acelerada, la colina se va estirando a medida que la luz se desplaza por ella. Como consecuencia, la colina es más plana cuando la luz desciende por ella que cuando la subió, lo que tiene como consecuencia que la luz no pueda recoger toda la energía que perdió antes. Así que sale del supervacío con menos energía y, por tanto, con una mayor longitud de onda, esto es, con una temperatura más fría.

Si bien no existen pruebas de que el supervacío sea la causa del Punto Frío, la coincidencia de su misma ubicación hace muy probable que estén relacionados causalmente.

Una hipótesis previa sugería que la existencia del supervacío podía tener que ver con un entrelazamiento cuántico con otro universo, algo que no queremos descartar del todo, aunque la teoría de Szapudi es convincente, ya que resulta muy estimulante para la imaginación. Pensar en que una porción de espacio tan grande no sólo esta anómalamente vacía sino que está ligada a otro universo, como si fuera la región más cercana a la divinidad apofática, deus absconditus, de la cual no se puede decir nada. La gran nada en el cielo.

*Esta entrada fue corregida después de su publicación.