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Citizenfour, el brillante documental sobre Edward Snowden

Por: Psicanzuelo - 04/07/2015

Un documental esperanzador donde presenciamos la manera en la que un pequeño grupo de personas confinadas en un cuarto logra cambiar el mundo aprovechando las mecánicas de un mundo globalizado

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La valiente y responsable cineasta Laura Poitras ayuda con su cámara a que sea posible uno de los sucesos más importantes de la década, la publicación de la información oficial que Edward Snowden, un trabajador de la CIA, revela al mundo. Una comprometedora cinta que se erige como la tercera parte de la trilogía de Poitras sobre el 9/11.

Existe el término de que para que algo sea espiritual debe ser sencillo y práctico. Este documental termina siendo espiritual por varias razones, entre ellas levantar el espíritu del que lo experimenta de forma sencilla, pero en tiempo real; no sólo registrando un suceso trascendental sino siendo partícipe del mismo. En un mundo donde las corporaciones están más que nunca siendo parte del Estado, inclusive controlándolo al hacer que sus intereses sean obedecidos, gracias a que termina siendo la economía el único parámetro viable de comunicación; donde cada vez más pronunciado, el control piramidal hace que exista un único gobierno central en camuflaje, sobre este mundo globalizado. Las libertades constitucionales que tiene el individuo empiezan a estorbar para todo esto; es en este complicado contexto donde un individuo decide ejercer su libertad y denunciar acciones que todavía están ocultas a la luz publica, únicamente ganando con esto ser perseguido implacablemente hasta la fecha.

Edward Snowden es un héroe de esos que ya no hay; su nombre junto por ejemplo al de Julian Assange, podría figurar en los libros de texto de las primarias mundiales, si este mundo tomara un mejor rumbo. Esto sólo puede ser posible con ayuda de más individuos; en este caso es evidente la ayuda en la cámara de Poitras, la producción de Bonnefoy y Wilutzky, pero sobre todo la participación de reporteros implacables como Glenn Greenwald que, trabajando en The Guardian, acepta ser parte de todo el plan. Citizenfour, nombre alias que usaba Snowden en el chat platicando con Poitras antes de revelar su identidad, queda de acuerdo con Greenwald para platicar en un cuarto de hotel de Hong Kong; Poiras graba con su cámara digital de video las conversaciones. Cine rebelde en su más clara esencia contestataria, abogando por los derechos constitucionales contra un Estado global que oculta sus métodos a la población. El resultado de esta sesión y otras más, provoca que el mundo se entere de que la NSA tiene a todo mundo vigilado, controlando a sitios como Google, Yahoo, Facebook, Apple, etc… para poder tener acceso a la información de todos sus usuarios.

En algún momento de las pláticas que Snowden sostiene con los reporteros y la cámara, dice algo así como que este gobierno parece cada vez más manejarse como amo de una sociedad que actúa como vasallos de un reino, en lugar de responder el gobernante como alguien electo y la población como su electorado. Snowden denuncia que aparentemente con la excusa del terrorismo el gobierno vigila a todos, pero que en realidad se trata de juntar datos comerciales, de competencias industriales para ver cómo vender más en cierto país. La clave está en los metadatos personales, para mostrar en forma de estadísticas que hace todo mundo en internet, en ocasiones hasta llegar a ubicar gente que aboga por derechos humanos que van en contra de planes del gobierno  americano; un terrorismo de Estado queda al descubierto en poco tiempo. 

Llama la atención que no sólo haya sido la película nominada a un Oscar, sino que la Academia se lo haya otorgado, siendo el voto secreto la manera de protestar por parte del gremio de los cineastas, en este caso Hollywood, contra acciones gubernamentales de control fuera de la ley.

Edward Snowden aparece como una persona frágil que combate contra un aparato enorme teniendo todas las de perder, pero no ha sido así, por lo menos no hasta ahora, sentando además un gran ejemplo para generaciones venideras al pensar en su descendencia. Snowden estaba bien colocado dentro del sistema, nada le hubiera faltado en un mundo esclavizado, pero pensándolo a fondo se dio cuenta de la injusticia, de lo que no era correcto y de lo que estaba en juego, optando por reclamar lo mínimo para sus hijos, y sembrando el valor en el espectador de esta cinta. 

Tráiler subtitulado:

Twitter del autor: @psicanzuelo

 

BULLSHIT: una app que reproduce la retórica de los gurús new age

Por: Javier Raya - 04/07/2015

Luego de ver un debate con Deepak Chopra este programador amateur decidió darle al mundo "Bullshit", una app que reproduce la retórica de la era de Acuario
[caption id="attachment_93840" align="aligncenter" width="500"]love_guru_500x300 Mike Myers, "The Love Guru" (2008)[/caption]

 

"A través de su historia, los humanos han interactuado con la estratósfera para expandir las funciones de onda. La humanidad no tiene nada que perder. Nuestras conversaciones con otras vibraciones oníricas han llevado a un despertar de la conciencia hiper-primordial. Nos reflejamos, crecemos, renacemos. La conciencia consiste en resonancias mórficas de energía cuántica. 'Cuántica' significa una evolución de lo ilimitado. Por redefinición, nos auto-actualizamos."

El párrafo anterior podría ser la introducción a un best seller de autosuperación, podría ser el discurso corporativo de alguna empresa o la publicidad de un spa de lujo, pero en realidad fue generado aleatoriamente en Reionize Electrons, un fascinante algoritmo diseñado y coprogramado por Seb Pearce, programador y músico amateur.

La idea es sencilla: la era de Acuario nos legó una retórica muy particular, conocida en el ambiente de los escépticos profesionales como woo. Lo que hace Pearce es programar una base de datos para producir mezclas extravagantes entre lenguajes y terminologías técnicas, creando híbridos retóricos que tienen el lustre opaco de la sabiduría.

No se trata de que la filosofía y el lenguaje del pensamiento se haya “desublimado”, ni mucho menos democratizado: simplemente estamos expuestos a grandes cantidades de texto que funcionan como “lorem ipsums”, que hacen las veces de texto en sitios web y libros en formación. Los monos tipeadores que según Borges, en un lapso indeterminado, terminarían por redactar el Quijote, toman forma de algoritmos para arrojarnos trozos no digeridos de iluminación.

Pearce lo creó, según cuenta en su blog, luego de ver un debate donde participaba Deepak Chopra, a quien considera grosero, ignorante e infantil. "Lo puse en Facebook y algunos amigos lo compartieron. Luego lo puse en Reddit y explotó por el internet".

La app llegó a 50 mil Likes en 4 días. 

Y es que, de pronto, como en aquella memorable conversación entre Einstein y Tagore, el científico y el gurú parecían darse la mano en declaraciones de emocionada perplejidad como esta:

La intuición es el vehículo del karma. Existimos, curamos, renacemos. Al condensar, nos curamos.

A medida que actualices tu yo, entrarás en el éxtasis infinito que trasciende el entendimiento. El planeta se aproxima a un punto de no retorno. Pronto habrá un cernido de polvo estelar como la matriz cuántica no ha visto jamás.

A pesar de algunas donaciones, para Pearce la única función de la app es burlarse de estas retóricas de sanación espiritual expandida: "Ponlo en tu sitio web como texto de vitrina. Imprímelo como discurso en tu clase de yoga y ve si alguien nota que lo escribió una computadora. Úsalo para escribir el flamante nuevo best seller en la sección de autoayuda, o dale falsa esperanza a los amigos deprimidos y miembros de la familia”.

Cuando los discursos se han convertido en un mismo rumor implacable, las palabras mismas en su reiteración comienzan a presentar atributos de “soma”, de aquella droga para aletargar más que para despertar, y cuya normalización previene de todo tipo de insurrección. Se podría discutir que la industria editorial incluso se sostiene gracias a las ventas de libros de temporada, de consumo breve y poca vida de aparador. Si no estás en la sección de novedades de Sanborn's, no existes, así que, ¿por qué no darles una mano a los redactores con algunas teorías flamboyantes, y terminajos pránicos?

¿Quién se ha convertido, pues, en la máquina, el escritor o el lector? ¿Unos y otros se han transformado irremediablemente en productores y consumidores de texto? 

Las palabras tienen la capacidad de crear la realidad a nuestro alrededor, pero también de impedirnos verla. O de verla pero a la manera en que los poderes económicos necesitan que la veamos: una retórica absolutamente optimista es la más cercana al fascismo. La literatura soviética durante el estalinismo (al menos la oficial, la editada por el Órgano de la Unión de Escritores de la URSS) fue un dechado de virtudes, de promesas cumplidas y de historias enternecedoras. Millones de seres humanos murieron mientras el Kremlin premiaba poemas sobre los prados poblados de matojos y espaciados arbolillos, cuyo hálito helado producía breves pero placenteros escalofríos a los paseantes del lago Kameshok.

No nos queda más que volvernos al oráculo electrónico de Seb Pearce y disponernos a contemplar algunas verdades:

Nos encontramos en medio de un dinámico despertar de complejidad que nos dará acceso a la matriz cuántica misma. ¿Quiénes somos? ¿En qué parte del gran mito habremos de renacer? Estamos en la encrucijada de potencialidad y el anhelo. Si nunca has experimentado esta revolución de naturaleza inherente, resulta difícil representarla. ¿Has encontrado tu aventura? Aunque puede que no te des cuenta, eres un ser mítico.

Twitter del autor: @javier_raya