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Así ve una mujer con sinestesia canciones de Jimi Hendrix, Radiohead, David Bowie y otros (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/19/2015

La sinestesia es de por sí fascinante, pero todavía más cuando se combina, como en este caso, con el rock y la música alternativa

La sinestesia es una de las condiciones neurofisiológicas más fascinantes que puede tener una persona. Como sabemos bien, se trata de una variación en la forma de percepción mediante la cual dos sensaciones se combinan en un mismo acto perceptivo. Las dos formas de sinestesia más comunes son las que involucran el sentido de la vista y el del oído, resultando en la capacidad de “oír colores” o “ver sonidos”.

Este es el caso de Melissa McCracken, una mujer sinestésica que recientemente fue buscada por el diario inglés The Independent para realizar un ejercicio interesante: saber cuáles son los colores de canciones emblemáticas en la historia del rock y la música alternativa desde la percepción de alguien con sinestesia.

Como vemos, no se trata de una metáfora, sino de algo real. La mayoría podría imaginar el color que le corresponde a una canción de Jimi Hendrix o qué tonalidad es la primera en la que piensa cuando escucha a los Smashing Pumpkins, pero la diferencia es que para Melissa esto no es una especulación sino su realidad cotidiana, lo cual da una autenticidad inigualable a los resultados obtenidos.

También en Pijama Surf: ¿Tú también eres capaz de ver sonidos? Descúbrelo en este video sinestésico

Según esta psicóloga, la pulsión sexual no existe

Por: pijamasurf - 04/19/2015

¿El sexo es una necesidad tan vital como el hambre o la sed? ¿O es posible ubicarla en otra categoría y atenuar la urgencia con que a veces se le considera?
[caption id="attachment_94324" align="aligncenter" width="441"]charlotte-gainsbourg-nymphomaniac-jpg Fotograma de Nymphomaniac (Lars Von Trier, 2013)[/caption]

Evolutivamente, la cultura fue uno de los mejores recursos que la especie humana desarrolló para asegurar su supervivencia. Sin embargo, al mismo tiempo, determinó nuestra separación de la naturaleza. A diferencia del resto de los seres vivos, nuestra interacción con el mundo está mediada por la cultura, lo cual hace nuestros actos distintos, algo más que un “llamado de la naturaleza”.

Las necesidades básicas son quizá las situaciones que mejor ejemplifican esta condición. Sentimos hambre o sed pero, en vez de saciarnos con lo más elemental, desarrollamos formas sofisticadas de satisfacernos e incluso ir más allá de la sola satisfacción. Con el sexo esto es todavía más evidente: tenemos relaciones sexuales más por placer que porque busquemos preservar nuestra especie; incluso podría decirse que, entre la reproducción y el erotismo, la mayoría de nuestros encuentros íntimos se alinean con este último.

En este contexto, ¿es posible decir que no existe el deseo sexual? Esa es la propuesta un tanto polémica que Emily Nagoski sostuvo recientemente en una entrevista con New Scientist. Nagoski es doctora en Comportamientos de la Salud por la Universidad de Indiana, con especialización en la sexualidad. En parte la entrevista fue con motivo de la publicación reciente de Come As You Are, libro en el que explora las prácticas sexuales desde una perspectiva científica.

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De acuerdo con Nagoski, el sexo no puede entrar en la categoría de impulso, instinto o pulsión porque no se trata de una cuestión de vida o muerte: “No te vas a morir si no tienes sexo”, dice Nagoski.

A esta idea un tanto simple del sexo, Nagoski opone dos formas del deseo: uno “espontáneo”, que es imprevisible y se presenta con cierta sensación de urgencia (por ejemplo, cuando vemos a una persona desconocida que nos atrae de inmediato) y otro “responsivo”, el cual surge a partir de un estímulo (como cuando alguien nos besa y, sin que lo hubiéramos planeado, pensamos que podríamos tener sexo en ese momento). Para Nagoski, ambas formas del deseo son sendas maneras de situarse frente al sexo, pero paradójicamente, para ella es totalmente normal que haya personas que digan no sentir ningún tipo de deseo espontáneo. Al respecto dice:

El deseo espontáneo es totalmente divertido, pero no estás dañado sólo porque no lo experimentes. El deseo espontáneo no es necesario para el placer sexual. ¿Que la gente desee el sexo es más importante a que lo disfrute al tenerlo? Una de las mejores maneras de arruinar tu vida sexual es creer genuinamente que la forma en que estás experimentando tu deseo sexual es disfuncional.

Como decíamos, la idea de Nagoski es polémica; incluso parece ir en contra de muchas tradiciones científicas y de pensamiento respecto al sexo, pero, después de todo, también es conciliadora y sensata. Al final, se trata de una reivindicación de la subjetividad desde donde se practica y experimenta el sexo.