*

X

Artista deja mandalas de flores en el bosque como un regalo (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/02/2015

Artista estadounidense crea círculos mandálicos de flores como parte de una meditación en movimiento

 Screen Shot 2015-04-02 at 7.30.57 PM

Para Kathy Klein, salir a caminar al bosque es un acto en el que confluyen la disciplina artística y la práctica espiritual. Sale de su casa en Arizona guiada por una intención desconocida, y se detiene a meditar en algún sitio elegido intuitivamente. Después de realizar esta meditación recolecta pétalos de flores, tallos de plantas exóticas y semillas, para crear patrones simétricos que evocan los diseños mandálicos del arte budista. Por cierto, desde hace siglos se ha abordado la práctica de hacer mandalas como un vehículo de sanción, una premisa en la que Jung profundizó bastante

Estos arreglos florales imprimen cierta espiritualidad en algo generalmente considerado como meramente decorativo. Klein llama a estas representaciones florales del orden cósmico “danmalas” (palabra en sánscrito que significa “dador de guirnaldas”), y en pocas palabras se trata de ofrendas espontáneas para fuerzas invisibles o simplemente para quien pase por ahí y las descubra.

Más allá de la estética o la generosidad implícitas en este proyecto, el proceso creativo de Klein también promueve una reflexión en torno al acto de hacer arte de manera local, usando solamente las herramientas y los objetos naturales que se tiene al alcance en el entorno inmediato.

La belleza de los arreglos de Kathy Klein puede apreciarse en la galería que tiene en su sitio, donde el conjunto de las imágenes parece conformar un mandala macrocósmico. Especialmente notable es su mandala realizado con conos de pino, los cuales simbolizan el tercer ojo; esta obra cumple la función de estimular a la mente para que se depure la visión interna.

P4170278-e1406790052471

DSC05857570-e1407093205607

DSC06284593-Version-3-e1407093002410

 

Screen Shot 2015-04-02 at 7.41.12 PM

¿Hay luz al final del túnel? Joven que ha muerto 36 veces habla al respecto

Por: pijamasurf - 04/02/2015

Una rara enfermedad hace que una joven inglesa de 21 años haya sido declarada clínicamente muerta en 36 ocasiones, por lo que tiene ya cierta siniestra familiaridad con ese instante último.

light-at-endEn uno de los momentos más impactantes de Evangelio según Jesucristo, José Saramago da un giro narrativo a la conocida historia bíblica de la resurrección de Lázaro; en la tradición cristiana, Jesús llega hasta el sepulcro de su amigo, pide que remuevan la piedra que servía de entrada y después de pronunciar unas cuantas palabras dramáticas remata su breve discurso con el imperativo “Levántate y anda”. Saramago sigue la historia hasta este último momento pero en vez de recontar la vuelta a la vida de Lázaro, hace que María Magdalena se acerque a Jesús para detenerlo y pedirle que no lo resucite, porque “nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces”.

El episodio es estremecedor porque, en efecto, el trance de la muerte es tan terrible como incomprensible, tanto, que experimentarlo una sola ocasión parece más que suficiente. Sin embargo, existe una rara enfermedad que hace a quienes la padecen morir muchas veces.

Ese es el caso de Sara Brautigam, una joven inglesa de 21 años que hace cuatro fue diagnosticada con síndrome de taquicardia ortostática postural(PoTS, por sus siglas en inglés), el cual provoca la aceleración del ritmo cardiaco con actos tan sencillos como cambiar de postura, levantarse de la cama, pasar de pie cierto tiempo o alzar los brazos para alcanzar algo. Como resultado de la taquicardia el corazón puede detenerse, lo cual, en dichos cuatro años, le ha sucedido a Sara Brautigam 36 ocasiones, mismo número que los médicos que la han atendido la han declarado clínicamente muerta.

Después de tan elevado número de episodios, la joven tiene ya cierta familiaridad con la muerte, o al menos con los signos que la preceden: mareos, cansancio, somnolencia repentina. Después, la pérdida fulminante de conciencia, con ciertos resabios de lo último que sucede en este mundo: voces que se alarman por lo que sucede, como un último eco antes de que todo se extinga.

¿Y una luz al final del túnel? No precisamente. Según Sara, que ha estado tantas veces muerta (aunque esto parezca un contrasentido), en ese instante fatal no surge una luz que indique hacia donde sigue el camino. Por el contrario, no hay más que oscuridad: "Me lo han preguntado mucho, pero definitivamente no hay una luz brillante; todo simplemente se vuelve oscuro", dijo Sara al sitio BT.com.

Curiosamente, lo dicho por la joven confirma la intuición de Wittgenstein a propósito de la posibilidad de experimentar ontológicamente la muerte; el filósofo escribió:

Podemos experimentar la muerte tanto como podemos ver más allá del campo de nuestra visión; en la total ausencia de luz no vemos oscuridad, simplemente no vemos nada.

 

También en Pijama Surf:

¿Dónde reside la vida? Retratos de personas un instante antes de morir

Por qué no podrás experimentar el instante de tu muerte

Las pruebas del cielo: doctor de Harvard presenta “evidencia” de la vida después de la muerte