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Un viaje a través de las texturas de los planetas y lunas del Sistema Solar (FOTOS)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/31/2015

Placas (poéticas) de las texturas de los planetas o topografías comparativas
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Venus

Compartiendo un sol, es natural compararnos con los otros mundos de este sistema estelar. El sitio Scientific American ha compilado esta galería de imágenes de la topografía de distintas lunas y planetas de nuestro sistema solar, con énfasis en aquellas que mayor similitud tienen con la Tierra. Podemos ver en estas placas de superficies planetarias un agregado o un aproximado de lo que es la textura de cada uno de estos cuerpos celestes. Llegamos así a un look & feel de Venus o Mercurio o de algunas de las lunas jovianas. 

Lo que vemos aquí son proyecciones cilíndricas de imágenes tomadas por diferentes sondas exploradoras, con un eje-x que ha sido escalado de igual manera en cada uno de los objetos (la circunferencia ecuatorial). Si bien esto no es una imagen "real", es un mapa --no el territorio-- que nos permite acariciar imaginativamente la textura de estos vagabundos siderales y sentir una especie de comunicación metasensorial.

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Titán, luna de Júpiter

 

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Mercurio

 

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Marte

 

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Tierra

 

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Ganímedes, luna de Júpiter

 

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Europa, luna de Júpiter

 

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Ceres (planeta enano)

Insectos, bacterias, microorganismos: todo eso vive en tu cuerpo sin que te des cuenta (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/31/2015

Aunque no los vemos están ahí, e incluso más que eso: forman parte de nosotros y son decisivos para nuestra salud. Se trata de una multitud de seres vivientes microscópicos que tienen en nuestro cuerpo su hogar

Demodex folliculorum (SEM)La naturaleza del mundo posee múltiples planos de los que usualmente nos olvidamos por prestar atención únicamente al nuestro. Si bien es cierto que construimos nuestro mundo a partir de los recursos con los que de por sí contamos —el alcance de nuestra vista, qué tanto podemos escuchar, los sabores y olores que podemos percibir, etc., por otro lado también desarrollamos formas de ir más allá y descubrir lo que de otro modo nos sería inaccesible.

Por eso, ahora, desde un punto de vista lúdico, es posible decir que somos algo más que humanos o que no somos totalmente humanos. La afirmación puede sonar un tanto controvertida, pero se apoya en el hecho de que como seres vivos convivimos cotidianamente con una miríada impresionante de organismos, y no externamente, sino al interior mismo de nuestros cuerpos.

Recientemente el proyecto en línea BritLab, auspiciado por la BBC, publicó un video en el que se detallan algunas de las especies para las que nuestro cuerpo es un hogar o, como dice el presentador, una “caja de Petri ambulante”. Por ejemplo, los conocidos ácaros (Demodex folliculorum, en la imagen), parientes de las arañas que cuando dormimos llegan a nuestros poros y folículos, copulan, depositan sus huevecillos y se van, lo cual es tan asqueroso como inofensivo. De hecho es hasta un poco benéfico, pues a su paso los ácaros se comen nuestra piel muerta, llevándose consigo algunas bacterias que, esas sí, podrían generar infecciones.

Un caso menos positivo es el de los piojos, los cuales igualmente pueden colonizar el cuerpo humano, sin brindarle ningún tipo de beneficio. Una relación parasitaria en toda forma. Sin embargo, que distintos tipos de piojos se hayan especializado en distintas regiones del cuerpo (cabeza, pubis o resto del cuerpo), ayudó a precisar la época en que el ser humano comenzó a usar ropa (hace entre 70 mil y 40 mil años) y cómo este cambio incidió en la evolución de la especie y en nuestro distanciamiento de otros primates como los gorilas.

Finalmente tenemos el caso de las células, que son también lo que somos. Sólo que ellas no son únicamente humanas. Del momento en que se originó la vida en la Tierra, las células conservan uno de los mecanismos a un tiempo más elementales y más complejos que preservan la vida: las mitocondrias, las cuales proveen de energía a las células y surgieron, grosso modo, cuando un microorganismo se tragó a otro pero este último, en vez de morir, siguió viviendo al interior del primero.

 

Un fenómeno fascinante, sin duda, para recordarnos, en otro sentido, que nunca estamos realmente solos, que no somos seres aislados, sino justamente lo opuesto.

También en Pijama Surf: Redefiniendo al ser humano como un superorganismo (I/II): El individuo no existe