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Un último deseo: pacientes terminales son llevados a una exposición de Rembrandt por última vez

Arte

Por: pijamasurf - 03/07/2015

Una organización llevó a tres pacientes en ambulancias para darles un recorrido privado de esta exposición y que pudieran ver a Rembrandt por última vez

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Hay algo en las obras de Rembrandt que ha cautivado a muchísima gente a lo largo del tiempo. Él era un hombre oscuro y capaz de cierta crueldad en sus pinturas, pero siempre buscaba una manera de salir de la oscuridad, y eso se reflejó en cada una de sus obras. Quizás eso es lo que lo que nos sucede con él; lo acompañamos desde la oscuridad en esa ardua pero placentera búsqueda por la luz. Van Gogh, de hecho, dijo alguna vez que daría 10 años de su vida si pudiera ver La novia judía por 14 días.   

Hace muy poco, una organización holandesa de voluntarios llevó a tres enfermos terminales a ver la exposición The Late Rembrandt en el Rijksmuseum de Ámsterdam. La exhibición muestra más de 90 pinturas prestadas de museos y colecciones privadas que Rembrandt produjo durante la última fase de su vida. Todos los pacientes, al igual que Van Gogh, querían experimentar la experiencia estética del gran pintor holandés una última vez antes de que su vida acabara.

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La organización llevó a cada uno de los pacientes en una ambulancia distinta, y luego les dio un tour privado de 1 hora por la colección. Las fotos muestran los conmovedores momentos de los tres enfermos observando los retratos tan corporales, tan físicos, del gran maestro Rembrandt. Acaso buscaban recordar, desde el cuerpo, su propia experiencia interior frente a las obras; contagiarse de esa “interioridad” en busca de luz, como un último deseo.

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El Tractatus de Wittgenstein transformado en hermosa música meditativa

Arte

Por: pijamasurf - 03/07/2015

Una dulce meditación filosófica, sonidos reflexivos acompañados de frases de Wittgenstein

Una de las cumbres de la filosofía moderna, el Tractatus Logico-Philosophicus del filósofo Ludwig Wittgenstein, ha sido llevado a la música por el compositor Tibor Szemzö. Durante 6 meses, Szemzö trabajó sobre la obra de Wittgenstein para al final producir una pieza de 30 minutos y 30 segundos en la que música suave y meditativa es acompañada por frases del Tractatus en inglés, español, japonés, húngaro, checo, alemán y eslovaco, con momentos, por supuesto, de silencios místicos. Así, la pieza captura la universalidad y la intención de ser una obra total que motivó al Tractatus.

La pieza evoca un dulce paisaje matutino, y acompañada de un tarareo que sirve de compás para intercalar reflexiones, es como si estuviéramos en el gran verano de la filosofía, donde las proposiciones lógicas encontraran felices expresiones en el mundo. Las frases que elige Szemzö son de una simpleza luminosa: "Mundo y vida son una sola cosa"... "Yo soy mi mundo, el microcosmos"... "Todo lo que es pensable, es posible"... "Todo lo que vemos también podría ser de otra forma". Así, la obra musical le hace justicia a Wittgenstein, quien quería que reflexionáramos sobre el lenguaje y sobre cómo este determina nuestro mundo y la experiencia del mundo.