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Todos somos bebés (y es bueno recordarlo)

Por: Pedro Luizao - 03/05/2015

Por absurdo que suene, todos tenemos lugares tan vulnerables como los de un niño pequeño, por ello reaccionar con arrullo es una buena manera de proceder

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Seguramente esto sonará un poco ridículo, pero es fundamental recordar que, vistos de muy cerca, todos somos bebés. La madurez, con sus infinitas defensas racionales y necesidades de pensar la vida como un suceso de líneas rectas –sobre todo en Occidente– nos despoja de un mecanismo imprescindible para sobrellevar la vida sin tanta desconexión: la de reconocer que en esencia somos infantes. Nuestras líneas rectas son precisas, como toda ilusión de permanencia es precisa en los engranes de una civilización, pero el eco biológico de nuestros primeros meses de vida no cesará de acecharnos, hasta que en la vejez regresemos a ese estado infantil y el suceso nos tome por sorpresa. Es importante tenerlo en cuenta. 

Curiosamente, la biología no nos permite olvidar; nos recuerda, a veces a manera de campanazos, ese pulso infantil que subsiste en el fondo de nuestra complexión, sobre todo cuando estamos muy tristes o bajo el influjo de una extrema melancolía. En momentos así regresamos a esa posición enroscada y vulnerable que tuvimos de bebés, y lo único que nos salva es, precisamente, el arrullo, el sueño, la ternura propia. La vuelta a las cosas más esenciales de la vida.

Chesterton decía que la influencia de los niños nos fuerza a remodelar nuestra conducta de acuerdo a esta teoría revolucionaria de lo maravilloso de todas las cosas. Que las escuelas más insondables y los sabios nunca han alcanzado la gravedad que reside en los ojos de un bebé de 3 meses. “Es la gravedad del asombro ante el universo, y el asombro por el universo no es misticismo, sino un sentido común trascendente”. Así, no es que los campanazos de regresión a la infancia necesariamente nos recuerden una vida ulterior más pura, sino que nos refuerzan ese “sentido común trascendente” que no es misticismo ni espiritualidad, que es simplemente un momento en que cada una de las cosas son rehechas y el universo se pone otra vez a prueba.   

Entre más nos alejamos de los bebés que fuimos, más nos acercamos a los bebés que seremos. Las Moiras, que hilan la hebra de la vida para los hombres en su nacimiento, sólo vuelven a enredarlo al final. No estaría demás, entonces, llenar un pozo con esa ternura que reservamos a los infantes para utilizar su agua a lo largo de la vida con los adultos, ya que nunca dejamos del todo de ser diminutos. Al igual que reírnos de nosotros mismos es una tarea fundamental del espíritu, reconocernos como bebés (y por lo tanto a los otros también) es conveniente. Perdonaríamos a los adultos de la misma manera gentil y blasfema en que perdonamos a los niños, y de vez en vez nos sentiríamos sanamente avergonzados por la enormidad de nuestra estatura.

Cuando alcanzamos la madurez, todos estamos lastimados por dentro. Hechos trizas. Hay lugares dentro de cada uno que son exactamente igual de vulnerables que los de un niño pequeño, y por ello tendemos a activar mil y un mecanismos en defensa de esos terrenos. En lugar de reaccionar así, bloqueando el paso y defendiendo el territorio herido como hienas, podríamos verter allí un poco de ternura. Lo mismo en sentido contrario: cuando alguien nos muerda la mano por tocar un tejido herido, habría que reconocer esa vulnerabilidad lastimada y reaccionar más bien como un bálsamo. Definitivamente las relaciones personales y los espejos se verían más limpios, menos armados. 

Y a propósito de la anterior reflexión, un poco de hip hop metafísico desde Brooklyn con los Digable Planets:

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Terapia criogénica promete rejuvenecerte a 164 grados bajo cero

Por: pijamasurf - 03/05/2015

La terapia criogénica de cuerpo completo promete una amplia gama de beneficios, pero recuerda usar tejidos no abrasivos para no perder un pedazo de piel en el proceso...

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Parece que Frozen fue sólo un gran comercial musicalizado del futuro de la terapia: KryoLife es una empresa dedicada a hacer que el tiempo se detenga, literalmente, en tus tejidos. Su tratamiento de inmersión criogénica promete quemar 800 calorías en 3 minutos, además de dejarte con una placentera cuota de endorfinas, mejorar tu calidad de sueño, aumentar la potencia de tu sistema autoinmune, reducir la inflamación, eliminar las arrugas y resolver pacíficamente el conflicto Israel-Palestina.

La compañía llegó a Estados Unidos proveniente de Polonia en 2012 y se ha hecho camino sucursal a sucursal, haciendo 90 dólares por sesión. Su mayor publicidad es el boca a boca entre celebridades como Demi Moore, y especialmente entre deportistas como Cristiano Ronaldo y Kobe Bryant, quienes se han agenciado estos congeladores personales para enfriarse después de un juego. (¿Entienden? "Enfriarse", cool).

¿Pero qué se siente estar 3 minutos a temperaturas de -164°C? Según Joanna Fryben, una de las dueñas, el cuerpo puede comenzar a hiperventilarse y temblar de manera incontrolable. Según ella, 3 minutos en el frío son más seguros que 3 minutos en un sauna caliente: debido a que a estas temperaturas tan bajas la humedad supuestamente desaparece, el frío no penetra bajo la piel. La sensación de rush que se experimenta al salir de la criogenia es resultado de la recompensa hormonal de tu cerebro en forma de endorfinas, que se estaba preparando para morir congelado.

[caption id="attachment_91926" align="alignright" width="300"]Iceman aprueba Iceman aprueba[/caption]

"Atraviesas un entorno estresante", comenta Fryben, "y tu cuerpo reacciona para protegerse a sí mismo".

Para mantener la homeostasis (temperatura interna), tu cuerpo ha quemado toneladas de calorías en muy poco tiempo, lo que según Fryben "impulsa el sistema inmune, el movimiento del sistema linfático, la oxigenación de la sangre", y el envío exprés de enzimas y nutrientes a todo el cuerpo. El cuerpo, agradecido por no morir, se recompensa a sí mismo.

Luego, el ¿paciente? debe subir a una bicicleta móvil para calentarse nuevamente, pues la temperatura cutánea estará por entonces en unos 32 grados bajo cero. La posibilidad de desmayarse es muy real, antes o después, pero supuestamente se tiene equipo médico de emergencia a la orden.

Si crees que esto no es para ti pero te interesan los beneficios del frío sobre tu salud, siempre puedes mudarte a Siberia.