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Quejarte podría ser la etapa previa de la felicidad (pero sólo si es una queja constructiva)

Salud

Por: pijamasurf - 03/15/2015

La queja tiene consecuencias sobre nuestro estado emocional y, sobre todo, sobre nuestro momento presente

Todos nos quejamos, algunos más que otros, pero todos lo hacemos o lo hemos hecho. Nos quejamos del gobierno, de un servicio poco amable en un restaurante o del comportamiento de un amigo. ¿Pero esperabas que esto tuviera un efecto sobre tu salud emocional? De acuerdo con un estudio reciente, la queja tiene un alcance mayor de lo que esperaríamos.

Robin Kowalski es profesora de psicología en la Universidad Clemson, en Carolina del Sur, Estados Unidos y, junto con otros colegas, realizó una investigación para encontrar el vínculo entre la salud física, emociones como la felicidad y la queja y la “atención presente”, un término con el que podríamos traducir mindfulness, esa capacidad de enfocarse mentalmente en el momento presente. Para esto, tomaron un grupo de 410 voluntarios, hombres y mujeres, y por medio de dos cuestionarios tomaron registro de las “manías” que cada uno de ellos tenía cuando se encontraba en una relación de pareja y, por otro lado, analizaron su estado emocional actual, con preguntas orientadas para medir su felicidad, su tristeza, su atención presente, la satisfacción con su relación de pareja y su satisfacción con respecto a la vida en general.

Entre otros resultados, el estudio encontró que aquellas personas que se quejaban con cierta regularidad eran más felices que quienes no lo hacían, pero con una condición: sólo cuando la queja tenía como objetivo obtener un resultado específico, y no cuando se incurría en el quejarse por quejarse.

¿Pero cuál es la relación entre la queja y la atención presente? De acuerdo con Kowalski, las personas con mayor sensibilidad del momento presente tienden a quejarse pero sólo cuando esto sirve a un propósito, es decir, moderan el número de sus quejas según este criterio. Por el contrario, quienes no tienen tan desarrollada su atención presente se quejan más pero con un efecto mucho menor sobre su realidad inmediata. En cierta forma, se trata de un juego de expectativas y posibilidades: una queja bien formulada, coherente con la realidad, tiene más probabilidad de provocar el efecto deseado, lo cual conlleva una sensación de éxito; por el contrario, una queja vaga, general, usualmente se queda en el nivel discursivo, no genera ninguna consecuencia, no altera el estado del mundo, lo cual puede conducir a la frustración.

En un estudio anterior, Kowalski observó que las personas con una autoestima elevada y una notable confianza en sí tendían también a quejarse con más frecuencia, lo cual mostraba un vínculo entre la queja y la creencia de que hablar podía volver una situación favorable a los propósitos y deseos de quien lo hacía.

Quejarse es entonces, en cierto sentido, una etapa previa de la felicidad, pero sólo si sabemos por qué nos quejamos y qué queremos lograr con eso.

¿O será que ya éramos felices antes de quejarnos?

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Por: pijamasurf - 03/15/2015

Una investigación de la Universidad de Harvard demostró que la eyaculación frecuente es un hábito efectivo para prevenir el cáncer de próstata

eyEn los últimos años el cáncer de próstata ha ganado relevancia como padecimiento que afecta a los hombres en la edad madura o hacia los años finales de la vida, razón por la cual también se han multiplicado los estudios científicos al respecto, con el propósito de encontrar formas de cura y prevención.

En este sentido, hace poco se publicaron los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, quienes encontraron que el riesgo de desarrollar dicho tipo de cáncer se reduce notablemente según la frecuencia de eyaculación del hombre.

La investigación se llevó a cabo con información recabada durante 18 años con casi 32 mil hombres, de los cuales poco más de un 10% fue diagnosticado con cáncer de próstata durante este período. Al analizar sus hábitos, los médicos observaron que aquellos que eyaculaban con mayor frecuencia tuvieron menos probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes lo hicieron menos. Factores ambientales como la dieta y el estilo de vida también fueron tomados en cuenta, pero la ocurrencia de la eyaculación fue una de las circunstancias que más llamó la atención de los científicos.

Según estas conclusiones, el número mínimo de veces que un hombre debe eyacular al mes como medida preventiva contra el cáncer de próstata es 21.

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