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Policía en Indonesia quema 3 toneladas de marihuana y deja a todo un pueblo "fumado"

Por: pijamasurf - 03/27/2015

Una nube de humo de marihuana provocó mareos, dolores de cabeza y esperamos que también algunos risueños viajes en los pobladores de Palmerah, Indonesia

Un hot box de proporciones épicas se creó en Indonesia luego de que la policía quemó 3.3 toneladas de marihuana incautadas, haciendo que el humo de la marihuana se quedara en la atmósfera y provocando un estado cannábico colectivo. Un mega oops que seguramente derivó en innumerables ataques de risa y de paranoia.

Según reportes, los residentes de Palmerah reportaron mareos, dolores de cabeza y una sensación de intoxicación después de que una enorme nube de ganja se elevó sobre el poblado.

Al parecer también fueron incautadas miles de pastillas de éxtasis. Esperemos que la policía haya decidido deshacerse de ellas de una forma más discreta.

 

Un caso así de estupefacción masiva remite solamente al experimento de la CIA dosificando a un pueblo entero con LSD. Esto ocurrió en 1951 en un tranquilo pueblo del sur de Francia, el cual fue sacudido por alucinaciones masivas y delirios colectivos; al menos cinco personas murieron, 12 fueron internadas y más de 100 se vieron afectadas por un extraño psicótico. En un principio se creyó que se trataba de un envenenamiento involuntario debido al hongo ergot que crece en el centeno. Más tarde se supo que no había sido negligencia del panadero, sino que la CIA había dosificado el pan con LSD.

 

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En este museo puedes tomarte las selfies que quieras con grandes obras de arte (FOTOS)

Por: pijamasurf - 03/27/2015

En vez de intentar prohibir una tendencia, este museo en Filipinas aprovechó la fiebre contemporánea de las selfies para ofrecer a sus visitantes la posibilidad de experimentar el arte desde esta práctica lúdica

Como sabemos bien, buena parte de la vida contemporánea la experimentamos sólo por mediación de una pantalla, inevitablemente en algunos casos, pues hay elementos de nuestro mundo que sólo existen digitalmente (un tweet, esta nota, un video de YouTube); otras veces, sin embargo, se trata de un acto deliberado, por ejemplo, en un concierto, cuando casi como en un acto reflejo los asistentes sacan sus teléfonos y comienzan a grabar algunos minutos del evento.

El arte no escapa a esta situación. De hecho, no es extraño que, antes que apreciar una pintura o una escultura, el primer impulso del espectador sea más bien tomarse una selfie con la obra en cuestión. Una evolución sin duda interesante: las obras que por siglos se han celebrado como cimas de la estética, la creatividad y otros valores positivos del ser humano, ahora son poco más que objetos cuya única utilidad parece ser alimentar la máquina de narcisismo y consumo de imágenes que tanto caracteriza a este momento de la historia.

Por estas y otras razones, el museo filipino que ahora presentamos llama tanto la atención. Porque, con humor e ingenio, convierten esa curiosa relación entre el arte y el espectador en su oferta como espacio de consumo cultural. En Art in Island, situado en Manila, es posible tomarte todas las selfies que quieras con reproducciones de pinturas célebres.

El museo, claro, es notablemente lúdico, y en cierta forma esa es su diferencia. Muestra que el arte puede perder cierta solemnidad que a veces lo rodea, pero sobre todo, que es difícil o imposible frenar ciertas conductas colectivas cuyo control incluso está más allá de los individuos que las ejecutan.

Imágenes vía Hyperallergic