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Extraña semilla encontrada en la estratosfera podría ser prueba de que extraterrestres concibieron la vida en la Tierra

Por: pijamasurf - 03/09/2015

Un testimonio más de panspermia dirigida da premisa a científicos de la posible creación de vida exogénesis

cometa

La hipótesis de que la vida en nuestro planeta tiene un origen extraterrestre se acerca cada vez más a la perspectiva telelológica de la naturaleza; el propósito o fin de las consecuencias biológicas provocadas, en este caso, en el espacio exterior. Recordemos el descubrimiento del meteorito Murchison en Australia, un asombroso hallazgo sideral que contenía más de 70 aminoácidos, entre ellos algunos incluidos en nuestro código ADN y muchas otras composiciones elementales aún no identificadas. Estudios más recientes de la NASA confirmaron la presencia de adenina y guanina en algunos de los meteoritos estudiados, concluyendo que efectivamente existe una posibilidad solemne de que la vida en nuestro planeta hubiese sido plantada por entes alienígenas.

panspermia dirigida

Un hallazgo aún mas fresco fue documentado por científicos ingleses mientras se examinaba el polvo y los desechos recogidos en la estratosfera con una especie de globo de altos vuelos. Esta noticia, más que la escasa información que hasta ahora se ha liberado, ha despertado interés en el mundo por ser la Universidad de Buckingham --una institución elitista-- quién informa del hallazgo. Se trata de un objeto circular de metal y dimensiones minúsculas, el cual se presume podría ser un microorganismo enviado por extraterrestres para crear vida en nuestro planeta; "Una teoría es que fue enviado a  la Tierra por una civilización desconocida para seguir sembrando vida en el planeta”, nos dice el astrobiólogo Milton Wainwright, líder del estudio. La estructura del objeto no identificado posee una forma esférica con núcleo de consistencia pegajosa y el ancho de un cabello humano. Sus propiedades aún continúan en análisis, con la promesa de encontrar elementos biológicos además de los hallados en su área superficial: titanio y vanadio. 

Hasta ahora se sabe que un organismo vivo (como lo conocemos) no podría sobrevivir en un viaje a través del espacio en busca de nuevos mundos que habitar. Sin embargo, existe la hipótesis de la transmisión deliberada de microorganismos a planetas estériles (panspermia dirigida), organismos que pudieron llegar a la Tierra en una especie de criogenización o fosilización de sus elementos activos, que a través de los años lograron mezclarse con la consistencia climática del planeta. Un caso que la revista Astrophysics and Space estudió a fondo luego del suscitado fenómeno de la lluvia roja de Kerala en la India, donde se concluyó que el agua caída del cielo contenía células alienígenas traídas a la Tierra por alguna clase de transporte interestelar como lo es un cometa. 

La teoría de la panspermia dirigida encuentra aún el escepticismo de muchos expertos ya que en realidad no da una explicación sobre el origen exobiológico de la vida, sino una posibilidad alternativa de la creación: a menos que, por supuesto, podamos encontrar los detalles de la civilización que se supone ha enviado la semilla, es probable que se mantenga como una teoría indemostrable, dice Wainwright. Sin embargo, cabe señalar que el mismo codescubridor de las propiedades del ADN, Francis Crick, apoyó dicha hipótesis, por lo que  algunos científicos se mantienen fieles a la promesa por ese simple hecho. 

A pesar del pesimismo científico que también ha surgido sobre esta teoría, una semilla encontrada en la estratosfera sigue siendo una posibilidad que llama fuertemente al omniverso de la mente humana; resulta también una cuestión teleológica sobre si somos estrellas muertas mirando de nuevo hacia el cielo o simplemente una semilla cuya entelequia sideral llama a convertirnos en árbol y enseguida, nuevamente, en una semilla.

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Esta técnica ancestral de ejercicios pélvicos hace palidecer a los Kegels

Por: pijamasurf - 03/09/2015

Conocida por diferentes nombres, la leyenda del pompoir parece salida de un manual antiguo de sexualidad y misticismo. Conoce más al respecto aquí

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Probablemente has escuchado o leído algo sobre los Kegels, ejercicios intrauterinos para fortalecer el sexo femenino y, presumiblemente, lograr orgasmos de mayor intensidad. Si no has oído de ellos, probablemente practicas alguna variante del viejo "dentro-fuera-dentro-fuera", para utilizar la terminología de Alex DeLarge sobre el sexo: si es así, lo más seguro es que para ti el orgasmo sea un asunto de azar, de suerte o de probabilidad.

No busques más, porque resulta que existe una técnica llamada pompoir, que promete los beneficios y rigores de toda rutina de ejercicios, sólo que centrada en el área de los músculos pubococcígeos. Se conoce como "kabazza" en la tradición árabe, además de "tocar la flauta" o "el apretón de Singapur", y es un secreto a voces entre las más refinadas escuelas sexuales, desde las Devadasis hindúes hasta las geishas de Japón.

Se dice que fue desarrollada en la India hace más de 3 mil años y, como un montón de las cosas que aprendemos en internet, se ofrece en nuestros días como un webinar impartido por Denise Costa en el sitio Pompoir Book.

El pompoir consiste básicamente en diferentes tipos de movimientos vaginales que producen un tipo de orgasmo conocido como "uterino", además de ser increíblemente estimulante para el pene de la pareja. Se practica mejor con la mujer encima: no es necesario ningún movimiento del hombre, y de hecho la mujer puede permanecer inmóvil sobre él, mientras toda la acción se desarrolla a nivel muscular.

El arte del pompoir consiste en una conciencia sumamente desarrollada sobre los músculos vaginales, de manera que se puedan contraer y distender para apretar o expulsar el pene. También es posible aferrar con tal fuerza el pene que el hombre no podría sacarlo (gulp), así como acariciarlo, torcerlo, e incluso expulsarlo y "ordeñarlo". Se puede practicar a solas con la ayuda de dildos.

Según Costa, practicar pompoir puede ayudar a incrementar la duración y potencia de los orgasmos femeninos. Como cualquier rutina de ejercicios, el pompoir requiere constancia y dedicación, y se recomienda dedicar al menos 1 hora diaria, ya sea con pareja o utilizando pelotas, vibradores o cualquier fuente de resistencia.

A decir de la terapeuta, la razón por la que no se escucha más a menudo del pompoir, los Kegels o los ejercicios pélvicos es la misma por la que el gran público ignoró durante siglos la existencia del punto G: ignorancia y vergüenza. La maravilla de vivir en el siglo XXI es que las mujeres no tienen por qué esperar a estar embarazadas o a tener problemas ginecológicos para desarrollar la fuerza pélvica.