*

X

El extraño mundo de los hombres japoneses que viven en cibercafés (VIDEO)

Por: pijamasurf - 03/13/2015

Personas reducidas a números de la misma forma que el código binario de las computadoras

Un corto documental perturbador muestra la vida de los "refugiados de los cibercafés", hombres y mujeres japoneses que al no destacarse en la vida laboral en una sociedad en la que se requiere de grandes cantidades de dinero para pagar la renta, se ven obligados a vivir en cafés que ofrecen conexiones a internet. Así, muchos de ellos viven en espacios compactos, bajo el brillo perpetuo de las pantallas, cambiando alojamiento por cuidar el lugar, como rehenes de la economía.

El documental es parte de la serie Japan's Disposable Workers, basada en el trabajo de Shiho Fukada, que explora las subculturas laborales que se forman en Japón ante la voracidad corporativa. En Japón numerosos empleadores suelen contratar empleados sólo medio tiempo, forzándolos a recurrir a alternativas como vivir en un café internet. Las imágenes muestran un mundo distópico que nos invita a reflexionar sobre la esclavitud moderna y las presiones sociales que vivimos. Personas reducidas a números de la misma forma que el código binario de las computadoras.

 

Te podría interesar:

Los hombres que jugaban con muñecas (FOTOS NSFW)

Por: pijamasurf - 03/13/2015

En términos de emociones, ¿quién puede juzgar a ciencia cierta qué es real y qué no lo es?

La subcultura de las Real Dolls y sus entusiastas no ha recibido el mejor de los tratos en la prensa: a menudo, los hombres que juegan con muñecas de silicona de tamaño real son vistos como degenerados, pervertidos, o simplemente como desadaptados sociales. 

Benita Marcussen, fotógrafa de origen danés, pasó mucho tiempo inmersa en f0ros especializados sobre muñecas en internet (donde se discute de todo, desde si uno puede captar una ETS de una muñeca usada hasta el desarrollo de los personajes mismos que encarnan las chicas) antes de que su cobertura informativa diera un vuelco al recibir una invitación a una de las reuniones del grupo.

La reunión tuvo lugar en Gales, y lo que Marcussen encontró fue un grupo de "caballeros... que no estaban interesados en mí, ¡para nada! Todo lo que querían era mostrarme cómo funcionaban sus muñecas".

Marcussen trató sus historias con respeto y después de 1 año consiguió suficiente confianza como para que sus (ahora) amigos le permitieran hacer fotos de ellos junto a sus "amigas". Cada uno es diferente: está el hombre cuya esposa falleció de cáncer hace años y nunca pudo volver a integrarse con una mujer de carne y hueso; están los padres de familia cuyas parejas conocen y respetan la afición de sus esposos; y están los que simplemente nunca lograron entender la psicología de la mujer, pero tampoco les interesa.

La idea de Marcussen con este proyecto no sólo es mostrar esta subcultura desde un ángulo respetuoso y emotivo, sino también combatir el prejuicio en contra. No es un pasatiempo barato, pero comienza a ser más popular cada vez. "Todos tenemos cosas que no compartimos", dice Benita. En términos de emociones, ¿quién puede juzgar a ciencia cierta qué es real y qué no lo es?