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¿El arte puede ser funcional? 7 piezas que cuestionan la definición tradicional de arte

Por: pijamasurf - 03/15/2015

La utilidad y la estética protagonizan uno de los debates más interesantes del arte contemporáneo

Desde hace tiempo la historia del arte experimentó una ruptura conceptual que, en cierta forma, marcó no sólo un antes y un después sino el inicio de varios debates interesantes sobre qué hace arte al arte. Cuando Duchamp expuso su famoso mingitorio no hizo más que señalar la caducidad de una definición de arte que se encontraba ya desfasada de su presente y, por lo mismo, nombraba una realidad sobrepasada.

Una rama de esos debates toca la relación de lo artístico con lo funcional. En la perspectiva conservadora, el arte está reservado a la contemplación y el regocijo de los sentidos, su finalidad no es práctica y, por lo mismo, no puede ser “utilizado” de la misma manera que utilizamos una cuchara o un autobús. Sin embargo, en nuestra época no son pocos los artistas que van en contra de esta idea y elaboran piezas que también cumplen una función más allá de la estética: recrean y enamoran, pero también son útiles para su entorno.

Una de las preguntas que pueden hacerse ante estos ejemplos es si la utilidad los hace menos artísticos. Si nos sentamos en una banca diseñada por Louise Bourgeois, ¿es más banca que escultura? ¿O cómo se concilian esas cualidades? El dilema puede sonar un tanto ingenuo, pero sin duda pone de relieve la manera en que usualmente nos acercamos al arte, con respeto y solemnidad, cuando quizá, como Nietzsche quería, todos nuestros actos podrían estar orientados por un sentido estético para hacer de nuestra vida una obra de arte.

También en Pijama Surf: Top 10 obras de arte contemporáneo que te harán preguntarte por qué son arte

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Científicos diseñan vino que no produce resaca

Por: pijamasurf - 03/15/2015

Por medio de ingeniería genética, investigadores logran detectar y alterar los componentes del vino que provocan la resaca

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Una noticia que millones de personas habían estado esperando ya se avisora en el horizonte. Pronto podrían estar disfrutando de las bondades del vino, incluida su mística transperceptiva y su cálida poética corporal, pero sin tener que luego pagar, con malestar, la experiencia.

Aprovechando técnicas quirúrgicas de manipulación genética, investigadores de la Universidad de Illinois están probando una levadura alterada que no sólo tendría valores nutricionales potenciados sino que contiene menos subproductos tóxicos que la levadura normal, los cuales, en buena medida, son responsables de provocar la resaca que característicamente sucede a la ingestión de esta milenaria bebida. 

Esta ingeniería genética aplicada al procesamiento de vino permite alterar hasta la más mínima variable y detectar las consecuencias precisas de  componentes puntuales, por ejemplo aquellos que dotan con un sabor específico a una cierta cosecha. Además, les permitiría modular la fermentación maloláctica (que es complementaria y da ligereza al vino pero que también genera muchas de las toxinas que al día siguiente nos persiguen). 

[Eureka Alert]