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¿El arte puede ser funcional? 7 piezas que cuestionan la definición tradicional de arte

Por: pijamasurf - 03/15/2015

La utilidad y la estética protagonizan uno de los debates más interesantes del arte contemporáneo

Desde hace tiempo la historia del arte experimentó una ruptura conceptual que, en cierta forma, marcó no sólo un antes y un después sino el inicio de varios debates interesantes sobre qué hace arte al arte. Cuando Duchamp expuso su famoso mingitorio no hizo más que señalar la caducidad de una definición de arte que se encontraba ya desfasada de su presente y, por lo mismo, nombraba una realidad sobrepasada.

Una rama de esos debates toca la relación de lo artístico con lo funcional. En la perspectiva conservadora, el arte está reservado a la contemplación y el regocijo de los sentidos, su finalidad no es práctica y, por lo mismo, no puede ser “utilizado” de la misma manera que utilizamos una cuchara o un autobús. Sin embargo, en nuestra época no son pocos los artistas que van en contra de esta idea y elaboran piezas que también cumplen una función más allá de la estética: recrean y enamoran, pero también son útiles para su entorno.

Una de las preguntas que pueden hacerse ante estos ejemplos es si la utilidad los hace menos artísticos. Si nos sentamos en una banca diseñada por Louise Bourgeois, ¿es más banca que escultura? ¿O cómo se concilian esas cualidades? El dilema puede sonar un tanto ingenuo, pero sin duda pone de relieve la manera en que usualmente nos acercamos al arte, con respeto y solemnidad, cuando quizá, como Nietzsche quería, todos nuestros actos podrían estar orientados por un sentido estético para hacer de nuestra vida una obra de arte.

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Uróboros financiero: de cómo 1 millón de dólares de la CIA llegó a manos de Al Qaeda

Por: pijamasurf - 03/15/2015

Cartas de Osama Bin Laden revelaron que financiamiento de la CIA llegó a manos de Al Qaeda en 2010

OsamaAlQaeda

El dinero no tiene moral, partido político ni afiliación: se trata de una simple herramienta que, al igual que un arma, depende por completo de la voluntad de las manos que la portan. Esto ha quedado claro al trascender el fin de semana pasado que fondos enviados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) al gobierno aliado de Afganistán fueron utilizados por las autoridades para financiar un rescate de Al Qaeda en 2010.

En la investigación publicada en The New York Times se revela que el gobierno del expresidente afgano Hamid Karzai utilizó al menos 1 millón de dólares de la CIA para redirigirlos a las arcas de Al Qaeda, de un total de 5 millones, precio exigido por la organización para liberar a un diplomático secuestrado.

Abdul Khaliq Farahi, cónsul general en Pakistán y de nacionalidad afgana, estuvo en manos de Al Qaeda durante 2 años. El dinero recaudado para su liberación no provino directamente del gobierno de Estados Unidos, quienes tienen una política de no negociar abiertamente con organizaciones criminales, pero fue gestionado por el gobierno de Kabul a través de un financiamiento promovido por la CIA. 

La información surgió gracias a cartas de Osama Bin Laden (nombre en clave: Zamray) dadas a conocer en un juicio contra Abid Naseer (por planear un atentado terrorista). En ellas, el antiguo líder de Al Qaeda escribió que temía que la CIA conociera el destino final del dinero, con lo que pudieran impregnar el efectivo con material radiactivo o tóxico. El dinero pudo haber sido utilizado para comprar armas, voluntades políticas y los gastos propios de una organización del tamaño de Al Qaeda.

La CIA continuó entregando cantidades inciertas de dinero (desde  cientos de miles hasta millones, según cita el periódico neoyorquino) hasta el mes pasado, cuando Karzai dejó el palacio presidencial de Afganistán. Si a lo anterior sumamos el hecho de que las primeras células de Al Qaeda fueron creadas por la CIA en la Operación Ciclón, entonces tenemos río revuelto para los conspiracionistas.