*

X

Antes de los LOL cats existían estas hermosas impresiones de gatos en Japón

Arte

Por: pijamasurf - 03/03/2015

Cada una de estas ilustraciones es una grata microhistoria del mundo y el amor a los gatos

Japón lleva infatuado con los gatos por mucho más tiempo, y con mucho más entusiasmo quizás, que este lado del mundo. Antes de los LOL cats, el “gato gruñón” o Henri, Le Chat Noir, estaba el ukiyo-e.

Los gatos jugaban un papel prominente en el trabajo de ilustradores japoneses del siglo XVII. El libro Life of Cats: Selections from the Hiraki Ukiyo-e Collection presenta una hermosa colección de este tópico felino en la ilustración desde el siglo XI. El recorrido comienza con La historia de Genji por Lady Murasaki Shikibu, una impresión del siglo XI considerada como la imagen de un gato que más ha durado en la literatura japonesa. Genji figura en muchas de las narrativas visuales, junto con gatos de todo tipo que están ya sea escondidos en la imagen o a plena vista como figuras principales. Cada una de las impresiones es una grata microhistoria del mundo y el amor a los gatos.

Así se veían los estudios de los pintores famosos (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 03/03/2015

No hay una fórmula ni un método para ser un buen artista, pero siempre hay congruencia, incluso sí accidental, entre el hombre y sus productos

Quizá podamos completar algo de la psique de los artistas que nos gustan si vemos su lugar de trabajo. Al menos podemos hacer el grato ejercicio de comparar, por ejemplo, qué tanto se parecen sus estudios y sus obras, o ellos y sus estudios (véase Yue Minjun), u observar los elementos que tenían alrededor y que los dotaban de inspiración al pintar.

Monet con un sillón a mitad del cuarto donde pintaba sus hermosas Ninfeas, como si ese sillón sugiriera la posición perfecta para observar sus jardines rectangulares; la ansiedad de Francis Bacon representada en los muros de su estudio al igual que en sus dibujos; Ron Mueck en una suerte de anfiteatro donde nacen sus humanos-más-que humanos… Todo esto quizá nos ayude a entender que no hay una fórmula ni un método para ser un buen artista, pero siempre hay congruencia, incluso sí accidental, entre el hombre y sus productos.