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Un policía con educación universitaria es menos violento (ESTUDIO)

Por: pijamasurf - 02/13/2015

El grado de estudios puede determinar el nivel de fuerza bruta que aplican los oficiales de policía en su trabajo diario

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Los policías utilizan alguna medida de fuerza física y armada en su trabajo diario, por lo que su función requiere de personas con cierta responsabilidad para ejercerla; casos como el asesinato a sangre fría de Michael Brown, un adolescente negro en Ferguson, Missouri, o el arresto y posterior entrega de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero, en México, son sólo dos recientes casos de pésima actuación policiaca que ninguna corte ha castigado todavía.

Un estudio de William Terrill, criminólogo de la Michigan State University, intenta descifrar si el nivel de estudios de los policías puede evitar el uso innecesario de la fuerza bruta e incrementar la legitimidad de las fuerzas del orden.

Una revisión documental ha mostrado que, al menos en Estados Unidos, los policías con grado universitario utilizan menos fuerza física sobre los ciudadanos; pero enviar a los policías a la escuela no es suficiente: “Nuestra investigación”, afirma Terrill, “presenta evidencias mixtas, pues se debe tomar en cuenta el efecto conductual también. Si usas menos fuerza en los individuos, tu departamento de policía será visto con mayor legitimidad y confianza, y no tendrás todas esas protestas a lo largo y ancho del país”.

En el estudio (publicado en el Journal of Criminal Justice Education), Terrill y su equipo de investigadores evaluaron a 2 mil 109 oficiales de policía en departamentos policíacos de muchos niveles. 45% de los oficiales cuentan con un título universitario, a pesar de que no es un requisito. La mitad de ellos están titulados en alguna rama criminalística, mientras los demás van de psicólogos a administradores. Es interesante que, mientras mayor es el grado de estudio, mayor es el grado de insatisfacción de los policías con su trabajo.

Los oficiales graduados están acostumbrados a debatir y resolver problemas, por lo que se topan con una barrera difícil de franquear cuando se enfrentan a la rígida cadena de mando de la policía. Para Terrill, el trabajo policíaco hoy en día “se trata más de trabajo social que de aplicación de la ley. Se trata de resolver disputas de bajo nivel, lidiar con ladrones y esas cosas”. Las carreras que según la investigación se adaptan mejor a esta exigencia son psicología y sociología, y naturalmente, criminalística.

Cabe decir que jurisdicciones latinoamericanas podrían beneficiarse de tener cuerpos de policía mejor educados, que pudieran articular dos ideas juntas dar confianza a la gente y ser un contrapeso a la corrupción corporativa. Pero mientras la educación pública no sea prioridad de los gobiernos neoliberales, seguiremos teniendo técnicos en administración de la fuerza bruta patrullando las calles.

Fotos de los muxes, el tercer sexo reconocido desde la época precolombina

Por: María José CA - 02/13/2015

"Ser muxe es una manera de ser, como el ser mujer, como el ser hombre, nada más que tiene otro comportamiento muy distinto al del gay"

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El tercer sexo supone una manera de vivir donde se libera el binomio genérico a partir de la convivencia cotidiana con la diversidad sexual. A pesar de su antigüedad, este fenómeno no siempre fue reconocido como parte de una cultura tradicionalista… En especial, en la occidental. 

Sin embargo, en Oaxaca (México) existe el caso de los muxes (que viene del español del siglo XVI, y quiere decir mujer), el cual es un ancestral tercer sexo de origen indígena que forma parte de la estructura social del lugar. Según los textos históricos, antes de que el manto católico de la colonización española abrasara a las culturas indígenas, existían sacerdotes aztecas travestis y dioses hermafroditas. Para ese entonces la flexibilidad de género era inherente a la cultura, lo que ayudó a convertir a los muxes en símbolo de buena suerte. 

Actualmente, la cultura de los muxes en las comunidades zapotecas alrededor de la ciudad de Juchitán ha hallado su autonomía y libertad. Por ejemplo, los muxes tienden a formar parejas monógamas con hombres, aunque hay quienes se casan con mujeres y tienen hijos o deciden vivir en grupos. 

De acuerdo con Mandis, fundador de Las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro, esta experiencia sólo puede definirse como un fenómeno estructural y ambivalente al mismo tiempo: 

Ser muxe es una manera de ser, como el ser mujer, como el ser hombre, nada más que tiene otro comportamiento muy distinto al del gay. Es más apegado a la mujer, a las costumbres, a su manera de comportarse. En el caso de los gays, andan unos con otros. En el caso de los muxes, ellos no son pareja de otros. Nunca tienen una pareja muxe, ellos andan con hombres. Lo que sí es que a algunos desde que nacen se les nota.

Este modo de ser, ajeno a la cultura machista que envuelve al país, rehabilita constantemente el estado efímero entre dos géneros que brinda fortuna a los implicados. Por ello, el fotógrafo Nicola Ókin Frioli se dedicó a capturar las experiencias de 3 mil muxes de Juchitán. En sus fotografías, bajo el nombre de We are Princesses in a Land of Machos, se observa la intrigante dinámica del tercer sexo nunca reconocido, nunca respetado.