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TOP 8: mejores escenas de sexo en la historia del cine

Por: pijamasurf - 02/14/2015

Nunca está de más tenerlas en mente durante un fin de semana romántico con tu pareja (o parejas)

El imperio de los sentidos (1976) Dir. Nagisa Oshima

Una oda maldita a la complicidad erótica y el poder. El sexo toma un carácter experimental que películas como 9 Songs han sabido explotar posteriormente; la obra de Osima también puede considerarse un comentario a El imperio de los signos El erotismo de Bataille: los instintos asesinos de nuestros antepasados de las cavernas se subliman a través de la estilización de las perversiones como búsqueda de placer.

 

 

Un chant d'amour (1950) Dir. Jean Genet (ft. Jean Cocteau)

Jean Genet fue un escritor legendario en sí mismo, santificado por J. P. Sartre, que con Un chant d'amour llevó a cabo un experimento fílmico de estilizada belleza: se trata de cuestionar la sexualidad, la vulnerabilidad y el poder a través de un lazo homosexual entre dos presos de una cárcel, observados además por un ojo indiscreto. Un análisis de las implicaciones políticas que están en juego en este breve filme merecería un artículo aparte.

 

 

El último tango en París (1972) Dir. Bernardo Bertolucci

La leyenda cubre la escena más famosa del filme de un halo legendario: ¿Maria Schneider no tenía idea de que Marlon Brando trataría de montarla y lo que vemos es una violación anal explícita o, por el contrario, la química actoral y la dirección de Bertolucci fraguaron una de las escenas más perturbadoramente memorables (y claro, eróticas) del cine?

 

 

Nueve semanas y media (1986) Dir. Adrian Lyne

Hay demasiadas escenas memorables en esta película como para elegir sólo una: Mickey Rourke y Kim Basinger dieron una cátedra generacional de erotismo en una escalera bajo la lluvia, vaciando el contenido de un refrigerador y ocasionalmente en una cama. Para variar.

 

 

Saló o los 120 días de Sodoma (1975) Dir. Pier Paolo Pasolini

Saló constituye una especie de iniciación no tanto al erotismo como al extremo de la racionalidad ejecutora del deseo: se trata de una relectura del Decamerón en clave fascista, una fantasía salvaje que lleva al espectador a cuestionar no sólo los motores y resortes de su propio deseo, sino la dimensión del bien y del mal. Una verdadera misa fílmica que no puedes olvidar una vez vista.

 

 

Las edades de Lulú (1990) Dir. Bigas Luna

Basada en la novela de Almudena Grandes, es una de esas películas que hacen época. Un joven Javier Bardem aparece para fijarlo como uno de los arquetipos de macho ibérico. Su título original iba a ser De la curiosidad a la ninfomanía, lo cual puede dar un espectro de lo que podremos observar.

 

 

Blue is the warmest color (2013) Dir. Abdellatif Kechiche

El despertar sexual de una adolescente es sólo uno de los muchos nudos dentro de esta increíble película, cuya escena explícita de 6 minutos es realmente monumental. El cuerpo de las actrices (Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos) es el único sonido, por lo que el espectador parece asistir a una escena prohibida no porque se trate de un tabú, sino por la vulnerabilidad de los personajes.

 

 

Luna amarga (1992) Dir. Roman Polanski

La lenta pudrición de la inocencia cuando se convierte en venganza puede ser más fuerte que el amor. Otra película con demasiadas escenas memorables. Probablemente la del desayuno, cuando Emmanuelle Seigner olvida (perversamente) cómo utilizar un vaso.

 

3 dispositivos diseñados para modular tu cerebro (y por lo tanto, tu realidad)

Por: pijamasurf - 02/14/2015

Se perfila una nueva generación de "maquinas de la mente" con prometedores alcances para los usuarios

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La manipulación de la mente vía estímulos externos es una práctica muy antigua, quizá milenaria. La reacción de nuestro cerebro ante detonadores específicos, desde el café o el té hasta la exposición a luz intermitente frente a nuestros ojos o la producción repetitiva de un sonido puntual (mantras), es algo con lo que históricamente hemos jugado, con el afán de modelar nuestra interacción con la realidad "exterior".

En este mismo afán, o al menos guardando ciertas similitudes, hoy recurrimos a la tecnología y a la ciencia, particularmente a las neurociencias, para continuar con esta práctica. Y el resultado, a pesar de que es un campo que aún tiene mucho por desarrollar, comienza a ser cada vez más estimulante: neuro-gadgets que inciden de manera significativa en nuestro estado mental y, por ende, en nuestra manera de experimentar la realidad.

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A continuación te presentamos tres de estos excitantes dispositivos que ya se encuentran en el mercado o en fases beta avanzadas. Sólo te recordamos que en alguna medida aún mantienen un cierto carácter experimental y que como toda exploración, su uso, te sugerimos, debiera hacerse con cuidado y responsabilidad (además de considerar la posibilidad de que no los necesites y que puedas automodularte sin necesidad de herramientas externas):

Thync

Se trata de un dispositivo que emite sutiles estímulos eléctricos a tu cerebro para detonar estímulos químicos similares a los producidos por el café (si quieres activarte) o a las pastillas para dormir (si quieres evitar el insomnio). 

Zen Vibez

Actualmente hay una campaña en IndieGoGo para producir este dispositivo diseñado para "autopotenciarte" y alcanzar, mediante la manipulación de ondas cerebrales, cualquier estado deseado.

Fisher Wallace Stimulator

A diferencia de los dos anteriores, este estimulador ya se encuentra completamente disponible en el mercado (aunque cuesta entre 600 y 700 dólares). Una de sus funciones más populares es la de estimular la producción de serotonina y así ayudar al usuario a combatir la depresión.