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¿Sabías que en México puedes deshacerte de la propaganda política montada en sitios prohibidos?

Por: Ana Paula de la Torre - 02/05/2015

De lugares como árboles o puentes peatonales puedes sustraer la molesta (e ilegal) publicidad política

basura-electoral-toneladas-plastico-proselitismo_1_1060916En junio de este 2015 se elegirán en México hasta 2 mil 179 cargos entre 500 diputados federales, 993 alcaldes y 10 gobernadores. En este escenario, la cantidad garrafal de dinero que recibieron este año los impopulares partidos políticos para sus tareas ordinarias y sus gastos de campaña fue de 5 mil 356 millones de pesos. 

En México la democracia ha causado un desencanto notable, sobre todo hoy que el país está secuestrado por una partidocracia que no desea abrir su poder a los ciudadanos. En los últimos 30 años, los partidos han aprobado reformas que no han solucionado el problema más arraigado en México, la pobreza (al menos la mitad de la población vive esta condición, y esta es un aderezo muy poderoso de la violencia que sufre el país). 

Así, los ciudadanos no sólo perciben que los partidos políticos no han hecho su trabajo de mejorar las condiciones de vida en general, sino que además se niegan a dar entrada a otros actores (recordemos, por ejemplo, que los nuevos candidatos independientes cuentan sólo con 30 días para reunir miles de firmas, entre otras escabrosas trabas).  

En este coctel de descontento, la mayoría de los partidos inundan las calles de propaganda política que replica sus gastados slogans en lugares ilegales (se documentó, por ejemplo, que en 2012 96% de la propaganda política fue montada en espacios ilegales en el DF), enviando con ello un paradójico mensaje de ilegalidad. 

Sin embargo, tú como ciudadano puedes retirar los anuncios ilegales (únicamente para puestos de elección federal) de los los siguientes sitios. Recuerda: si la propaganda es sustraída de un lugar prohibido, ninguna autoridad puede reprenderte. Si alguien te molesta recuerda que de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), en su Art. 250 se desprende que puedes quitar la publicidad de los siguientes lugares por ser ilegal (llevar contigo una copia de este artículo puede ser muy útil):

 

Los sitios prohibidos: 

  • Árboles
  • Áreas verdes
  • Semáforos
  • Puentes y bajo puentes
  • Casetas telefónicas
  • Postes de luz y alumbrado
  • Postes de telefonía.
  • Paradas de autotransporte
  • Señalamientos viales
  • Buzones de correo
  • Monumentos históricos
  • Propiedad privada sin permiso

 

¿Dónde sí se puede? 

  • Bienes de uso común propiedad del gobierno (sobre todo bardas y mamparas).
  • Vallas y anuncios espectaculares con premiso en regla
  • Bardas y en general propiedad privada con permiso del dueño.

 

Procura tomar una foto de la publicidad colocada en lugares prohibidos y subirla al Twitter de #QuitaUnAnuncio, así se llevará un registro y se exhibirá a los políticos vía digital.

Aquí otras recomendaciones del activista Jesús Robles Maloof.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

 
 
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Fotógrafa persigue a mujer que robó su identidad y la convierte en arte

Por: pijamasurf - 02/05/2015

Con ayuda de un detective privado, Jessamyn Lovell encuentra a la mujer que había robado su identidad 5 años atrás y documenta el proceso en una serie de fotografías

SAMSUNG CAMERA PICTURES

¿Qué hay en un nombre? Pero sobre todo, ¿qué hay en un número de seguridad social? Para los norteamericanos, todo. Esas dos cosas conforman una identidad. Así, cuando una mujer llamada Erin Hart robó la billetera de Jessamyn Lovell, pudo de inmediato convertirse en esta última y existir en Estados Unidos como si fuera ella.

5 años después de que le robaran la cartera, Lovell se enteró de que la ladrona había usado su identidad para cometer una serie de crímenes. Había robado en tiendas, se había registrado en hoteles y rentado autos. Para ayudarse a lidiar con la conmoción que esto le generó, Lovell decidió encontrar a Hart y documentar el proceso en Dear Erin Hart.DEH_01

Lovell convirtió su persecución de identidad en un proyecto de fotos para hacer sentido de las cosas. Contrató a un detective privado que encontró a Hart en una prisión cumpliendo una condena por múltiples cargos, entre ellos haber robado la identidad de Lovell. En 2013 la fotógrafa viajó a San Francisco y retrató a Hart saliendo de la cárcel. Acompañada del detective privado y dos asistentes pasó todo ese día fotografiando a Hart mientras esta paseaba por la ciudad, compraba cigarrillos, tomaba el camión y compraba víveres, hasta que eventualmente la perdieron en un callejón.

Durante su persecución, Lovell pensó en confrontar a Hart, pero luego decidió no hacerlo. No estaba preparada ni protegida ante la reacción que hubiera podido generar. Lo fortuito es que, tras tanto tiempo y esfuerzo dedicado a encontrar a la impostora de su nombre, Lovell llegó al punto de empatizar con Hart. Algo en esa ecuación identitaria las unió como si fueran dos caras de una misma moneda, doppelgängers en un mundo a todas luces novelesco.

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“No creo que compartamos demasiadas similitudes emocionales”, dijo Lovell. “Por ejemplo, creo que ella es menos empática que yo, pero sí creo que hemos pasado por dificultades muy parecidas”. Su proyecto acaba siendo una buena reflexión sobre los datos que nos hacen ser nosotros ante la ley: un nombre y una serie numérica que por lo demás pueden ser usurpados y usados en un plano paralelo. Hart literalmente tuvo una doble vida sólo por poseer dos credenciales con nombres distintos, y Lovell vivió vidas paralelas sin saberlo, y sin saber que su otro yo sería tan parecido a ella.