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Mujer feminista decide abortar sólo porque su futuro hijo sería hombre

Salud

Por: pijamasurf - 02/11/2015

Por considerar insoportable que un hombre más llegara a este mundo, una mujer decidió interrumpir su embarazo

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¿Hasta dónde puede llegar una persona que cree en una idea y parece dispuesta a todo para volverla realidad? Hay personas que han muerto por defender lo que creen, otras han sido encarceladas y torturadas, otras más han entregado su vida de diversos modos a eso en lo que creen fervientemente.

En uno de esos casos extremos en que la creencia parece convertirse más bien en fanatismo, este día ha corrido la noticia de una mujer que aseguró haber abortado cuando se enteró del sexo de su hijo: hombre.

La información al respecto surgió del sitio Injustice Stories, en donde una mujer identificada como Lena escribió este texto en donde dio a conocer su decisión y las razones que tuvo para tomarla o, mejor dicho, la razón, en singular, porque esta se debe casi exclusivamente a su firme convicción feminista. Esto fue, en parte, lo que escribió la mujer:

No odio a los hombres. Odio el patriarcado, en qué se convierten los hombres e incluso algunas mujeres. No iba a dejar que eso le sucediera a mi progenie, y las probabilidades eran mayores si fuera un hombre. Era inaceptable. Si la maldición regresa, haría exactamente lo mismo, una y otra vez.

No obstante, este suceso parece ser un hoax por parte del sitio original. En el mismo se publicaron sólo partes clave que alteraron la historia original de la supuesta chica llamada Lena. Por ejemplo, se dijo que ella era una mujer desempleada que viajaba por el mundo; cuando, en realidad, ella se refería a que, a pesar de la ausencia de una carrera profesional, sus experiencias la han llevado a diferentes partes del mundo para continuar luchando contra el machismo. 

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Salud

Por: pijamasurf - 02/11/2015

La comunidad BDSM critica el sexo "vainilla" y poco verosímil de la película "50 shades of Grey"

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La versión cinematográfica de 50 shades of Grey (50 sombras de Grey) se ha convertido en una de las películas más taquilleras de la historia. Uno de los puntos principales de su popularidad es una mirada al erotismo desde la perspectiva y la sensibilidad femeninas que, de algún modo, hace justicia a una búsqueda incesante de la excitación sexual más allá de los atavismos del patriarcado. Sin embargo, esta novela y ahora película ha sido criticada por simplificar y abaratar prácticas eróticas como el sadomasoquismo en una versión pop.

El término BDSM tuvo su origen en 1969, cuando un grupo de personas decidieron diferenciar sus prácticas sexuales de otras subculturas tales como el bondage, la dominación, la sumisión, el sadismo y el masoquismo. Sin embargo, a diferencia de las creencias populares, estas prácticas tiene una variedad que va mucho más allá del dolor. Los practicantes procuran enfocarse en las sensaciones de placer, empoderamiento y control, aunque existen actividades sadomasoquistas que requieren específicamente dolor como vía de sensaciones por lo que, para alcanzar ese clímax orgásmico, es necesario experimentarlo en acuerdos consensuales entre los implicados (amos y sumisos). 

Por lo que, a diferencia de la creencia popular, formar parte de la comunidad BDSM no es tan sencillo como lo pinta la película taquillera ni el best seller. De hecho, Emily Sarah, una practicante sadomasoquista, explica: “Me asombró lo mala que es la película... las escenas sexuales fueron tan vainilla. No parecía particularmente kinky para mi gusto. El equipo era hermoso, pero no tanto en los términos actuales del BDSM: sólo se trataba de Christian amarrando a Anastasia”. Para ella, las escenas de la película se enfocaban en la sensibilización corporal, sin mostrar el verdadero lado de un auténtico SM. Por otro lado, lo único que se dejó entrever fue la vinculación abusiva y enfermiza que los hombres como Christian Grey tienden a llevar: 

Ambos personajes son irreales. Ella no sabía siquiera lo que es un butt plug. Muchas personas sí, y si no lo saben, no se estarían relacionando con un hombre como él. No pienso que él se interese en una mujer como ella: queda claro que ella no es para BDSM, y que él podría encontrar a alguien para hacer eso. Eso convierte la relación en abusiva. […] He conocido a algunos Christian Greys. Son personas que, en el pasado, tuvieron relaciones abusivas e inseguras. En definitiva, yo me alejaría de él. No son personas capaces de amar; su manera de ver las relaciones es demasiado egoísta. Se trata de tener el control de todo, más que de pensar en un amor genuino. Cuando Anastasia dice, ‘Déjame sola', él realmente irrumpe en su hogar. Eso no es consensuado. […] No creo que ÉL, James tenga una larga experiencia en la vida real; creo que probablemente estas son sus fantasías. Y tengo la impresión que no ha tenido mucha experiencia SM consensuada a lo largo de su vida.

Mientras que Ronald L. H. Elliston, fundador del primer club nocturno de fetiches, alerta sobre el problema de que jóvenes sin información previa digan: “Eso está bien. Así es como se juega. Así es como necesito actuar”. Ya que, probablemente adquieran el rol de Christian como un hombre manipulador, controlador y psicópata, quien cumple con el ciclo de la violencia de pareja: tensión, violencia y encanto de reconciliación: “Toma años construir ese nivel de confianza con alguien; de otro modo, eso es abuso. Anastasia realmente cree que está enamorada, que él puede convertirse en un hombre amoroso y por lo tanto hace todo lo que él quiere. Ella se está subyugando, no sometiendo”.

La mayoría de las personas consideran que, para “darle chispa” a la vida sexual con su pareja, necesitan actividades como el BDSM sin modificar un ápice de su vínculo amoroso cuando en realidad, para entrar a alguna subcultura sexual es indispensable contar con una relación sólida con base en la confianza y la comunicación. Se trata de cumplir con la fantasía que se opone a lo establecido, lo cual necesita el apoyo de una pareja confiable para llegar a acuerdos consensuales en relación con su sexualidad. Dicho esto, la comunidad BDSM y los críticos de cine coinciden: la película es pésima. Tal vez, usando mal el término, en su sentido vulgar, ir a ver 50 sombras de Grey es sadomasoquismo para el público.