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Mujer feminista decide abortar sólo porque su futuro hijo sería hombre

Salud

Por: pijamasurf - 02/11/2015

Por considerar insoportable que un hombre más llegara a este mundo, una mujer decidió interrumpir su embarazo

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¿Hasta dónde puede llegar una persona que cree en una idea y parece dispuesta a todo para volverla realidad? Hay personas que han muerto por defender lo que creen, otras han sido encarceladas y torturadas, otras más han entregado su vida de diversos modos a eso en lo que creen fervientemente.

En uno de esos casos extremos en que la creencia parece convertirse más bien en fanatismo, este día ha corrido la noticia de una mujer que aseguró haber abortado cuando se enteró del sexo de su hijo: hombre.

La información al respecto surgió del sitio Injustice Stories, en donde una mujer identificada como Lena escribió este texto en donde dio a conocer su decisión y las razones que tuvo para tomarla o, mejor dicho, la razón, en singular, porque esta se debe casi exclusivamente a su firme convicción feminista. Esto fue, en parte, lo que escribió la mujer:

No odio a los hombres. Odio el patriarcado, en qué se convierten los hombres e incluso algunas mujeres. No iba a dejar que eso le sucediera a mi progenie, y las probabilidades eran mayores si fuera un hombre. Era inaceptable. Si la maldición regresa, haría exactamente lo mismo, una y otra vez.

No obstante, este suceso parece ser un hoax por parte del sitio original. En el mismo se publicaron sólo partes clave que alteraron la historia original de la supuesta chica llamada Lena. Por ejemplo, se dijo que ella era una mujer desempleada que viajaba por el mundo; cuando, en realidad, ella se refería a que, a pesar de la ausencia de una carrera profesional, sus experiencias la han llevado a diferentes partes del mundo para continuar luchando contra el machismo. 

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El sorprendente caso del primer hombre que da a luz a unas gemelas

Salud

Por: pijamasurf - 02/11/2015

A pesar de su condición, Haynes desafió a la genética gracias a una terapia hormonal tras años de tratamientos de fertilización in vitro

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En los últimos años se ha demostrado que la expresión de los genes puede modificarse a través de variables ambientales, actitudinales y conductuales. Este fenómeno permite desarrollar alternativas saludables para enfermedades orgánicas, las cuales se encuentran todavía sin una cura inmediata o directa. 

Un ejemplo de estas epimutaciones es el sorprendente caso de Hayley Haynes, quien dio a luz a unas gemelas sin tener un útero. Ella, de 28 años, creció aparentemente con el cuerpo de una mujer; sin embargo, nació genéticamente con el cromosoma XY (el del hombre). Y en consecuencia sufre del Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (hormonas sexuales masculinas que corresponden a la testosterona y las cuales son necesarias para estimular el desarrollo de los caracteres sexuales). 

Este síndrome afecta a una de cada 2 mil personas y se caracteriza por la resistencia de los tejidos diana en la acción de las hormonas masculinas. Es decir que esta condición impide el desarrollo de los genitales (internos y externos) en individuos cromosómicamente varones. 

A pesar de su condición, Haynes desafió a la genética gracias a una terapia hormonal tras años de tratamientos de fertilización in vitro. Ella (o él) comentó en Telegraph que cuando le dijeron que no tenía útero se sintió mitad mujer y eso le provocó… Vergüenza: “¿Cómo le iba a decir a un chico que era genéticamente hombre cuando empiece a salir con él?”. 

La lucha entre su sexo y su identidad de género la llevó a buscar su verdadero deseo: el ser madre. Así que investigó opciones viables para lograrlo. 

La primera esperanza fue en 2007, cuando encontraron un útero diminuto olvidado en escaneos pasados. Era demasiado pequeño para procrear. No obstante, con un tratamiento de progesterona y estrógeno crecería lo suficiente en un ambiente óptimo (y se podría prevenir la osteoporosis). Eventualmente, cuando el útero tuvo un tamaño considerable, ya estaba lista para el tratamiento de fertilización in vitro: “Al principio descubrí que no podía tener niños, luego me dijeron que sí podía. Eventualmente sólo se negaron a ayudarnos cuando el servicio es gratuito por ley”. Al final, tuvieron que pagar 10,500 libras para el tratamiento en Chipre. 

Haynes explica que sólo tenían una oportunidad ya que no podían costear el tratamiento otra vez. Con 13 huevecillos implantados, sólo dos resultaron viables. Una vez implantados, era cuestión de esperar… 9 meses después nacieron Avery, de 2.353gk y Darcey, de 1.984kg. 

Este evento no sólo reta a la naturaleza, sino también a una cultura bigénero que ignora las necesidades afectivas de seres que van más allá del simple ser hombre y mujer.