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Artista distorsiona con Photoshop las imágenes de su exnovia y cura su alma

Por: pijamasurf - 02/01/2015

Recurriendo al arte, el artista Matthew Swarts diseña una terapia simbólica que le ayuda a trascender el dolor de una ruptura amorosa y empezar a trabajar una nueva relación

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Los rompimientos amorosos son indudablemente uno de los retos más crudos que enfrenta nuestra emocionalidad a lo largo de la vida. Síndromes como el del abandono, el miembro fantasma o "típicos" patrones de depresión son sólo algunos de los invitados a esta triste fiesta. Incluso se han realizado estudios a nivel neuronal para tratar de entender cuáles son esos ingredientes involucrados en una ruptura de pareja que hacen que duela tanto y generan tal inestabilidad en una persona. 

En 2013 el artista Matthew Swarts rompió con una larga relación y, para sobrellevar los embates emocionales que esto le ocasionó, decidió canalizar el evento a través de dos series fotográficas. Una de ellas, Beth, consiste en manipular viejas imagines de su exnovia visualizando una especie de fade out altamente simbólico, es decir, gradualmente esta persona va diluyéndose hasta que por fin termina desapareciendo. La otra serie, llamada Alternatives, se trata de trabajar imagines de su nueva novia con el objeto de representar las dificultades implícitas en el forjamiento de nuevos lazos amorosos: 

Las fotografías se convirtieron en un vehículo para lidiar con la pérdida o con el estado psicológico que estaba atravesando con mi nueva relación sentimental. 

En ambas series Swarts recurre a Photoshop para crear ilusiones ópticas y fundir las imagines originales con ilustraciones infantiles, planos arquitectónicos y otros elementos extraídos de la red. El resultado es intrigante: presencias fantasmagóricas, situaciones y espacios explícitamente editados que no sugieren una negación sino el deseo genuino de transformar algo externo, representativo de algo interno, y eventualmente lograr también el cambio interior. Se trata de una especie de neuroprogramación estética en la que Swarts inaugura un diálogo entre el afuera y el adentro, entre las representaciones simbólicas y los vívidos sentimientos.

El recurso implementado por este artista recuerda a los modelos de psicosanación que planteaba Jung a través del arte, particularmente a través de la representación geométrica de síntomas (que muchas veces terminaba conduciendo a sentimientos o estados arquetípicos) y para los cuales, en el caso de las terapias del suizo, utilizaba frecuentemente los mandalas.  

Serie Beth...

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 * Ver serie completa

Serie Alternatives...

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 * Ver serie completa

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Descubren organismo que no ha evolucionado en 2 mil millones de años

Por: pijamasurf - 02/01/2015

Estas bacterias halladas en la costa de Australia han eludido cualquier cambio evolutivo durante más de 2 mil 300 millones de años

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Aunque pueda parecer un tanto paradójico, la ausencia de evolución, sobre todo cuando es radical, sugiere una especie de perfección original. Como si se estuviese, metafóricamente, fuera de la rueda kármica, como si se hubiese ya trascendido este videojuego cósmico en el que hay que mantenernos avanzando niveles, los organismos que menos han evolucionado a lo largo de los milenios son aquellos que simplemente no lo necesitan: su diseño es tan preciso que ha podido responder, sin necesidad de cambios, a las incontables variaciones del entorno. 

Un equipo internacional de investigadores recién reportó el descubrimiento de la mayor muestra de ausencia evolutiva jamás reportada. Se trata de un microorganismo de aguas profundas que aparentemente no ha evolucionado en más de 2 mil millones de años. El hallazgo fue anunciado en el sitio de Proceedings of the National Academy of Sciences. 

Las bacterias analizadas, provenientes de rocas de los mares del oeste de Australia, tienen aproximadamente 1,800 millones de años y, según constataron, se mantienen igual que las que se encontraban en esa misma región hace 2 mil 300 millones de años. Por otro lado, comprobaron que las bacterias de sulfuro que hoy se pueden encontrar en los lodos de la costa de Chile son exactamente iguales. Es decir, han transcurrido 2 mil 300 millones de años sin registrar una evolución (esto es la mitad de la vida de nuestro planeta).

Al parecer, en el caso de estos microorganismos, más allá de su presunta perfección original, su falta de evolución podría también deberse a la estabilidad de su entorno. Es decir, quizá las condiciones de su hábitat se han mantenido prácticamente idénticas, por lo cual estas bacterias no se han visto en la necesidad de mutar en respuesta a las variaciones externas.