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Abolir el trabajo como una segunda esclavitud: alcanzar el derecho al ocio creativo

Por: pijamasurf - 02/28/2015

Durante gran parte de la historia humana, la esclavitud fue vista como una necesidad económica normal; de la misma manera en que la sociedad logró abolir la esclavitud, tal vez nuestros nietos recuerden con una nostalgia desconocida cómo sus abuelos derogaron la estúpida neurosis del trabajo

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De entre los países miembros de la OCDE, México es el país donde más tiempo se trabaja, pero también es el peor lugar para vivir. Vivimos (por así llamar a nuestra inercia social) en una civilización obsesionada por el trabajo. No sólo México: la civilización misma incluso podría definirse como una sucesión de fases en la historia de la esclavitud y la explotación del hombre por el hombre. 

Filósofos como Bertrand Russell y Paul Lafargue han escrito sendas diatribas en contra del trabajo. Una utopía de seres ociosos y felices será posible si superamos aquello que Étienne de La Boétie y Vivian Abenshushan han advertido en las sociedades modernas: un miedo paralizante a la libertad, una necesidad de tener un jefe que dicte órdenes para evitar la fatigosa obligación de pensar.

El escritor inglés Brian Dean ha analizado de manera brillante la neurosis actual del trabajo en el ensayo "Antiwork". A decir de su autor, el antitrabajo es "una alternativa moral a la obsesión con los 'empleos' que ha plagado nuestra sociedad durante mucho tiempo. Es un proyecto para reenmarcar radicalmente el trabajo y el ocio. También es un antídoto cognitivo a la perniciosa cultura del 'trabajo duro', que se ha apoderado tanto de nuestras mentes como de nuestro precioso tiempo".

El trabajo se presenta no sólo como la contribución de un individuo al progreso colectivo, sino como un imperativo de corte moral: presentarse a sí mismo como alguien ocupado, incluso estresado, se ha vuelto una terrible forma de prestigio social. Parafraseando aquellas líneas de Fight club de Chuck Palahniuk, "compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a gente que no nos agrada".

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El virtuoso "trabajador" ha sido utilizado como bastión ideológico por todas las corrientes políticas: el comunismo soviético y chino (países sin tradiciones democráticas fuertes) transformaron al trabajador en el héroe de sus cruzadas morales contra el occidente capitalista. Pero aun antes, los protestantes que llegaron a colonizar Estados Unidos en el siglo XVII incorporaron el trabajo y su consagración mercantilista como parte de un programa religioso. La idea de que la gente ociosa es "buena-para-nada" es de raigambre calvinista y llegó a América (no sólo a Estados Unidos) en el Mayflower.

De la misma forma en que la esclavitud ha sido derogada en la mayoría de los países civilizados (a pesar de que siga siendo una práctica común en países del llamado Tercer Mundo), tal vez nuestro siglo pueda redimir las catástrofes medioambientales y las crisis de seguridad aboliendo de una vez por todas la consigna bíblica de que el hombre debe "ganar el pan con el sudor de su frente".

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¿Y si mejor distribuimos la riqueza y aplicamos el conocimiento adquirido hasta ahora en garantizar que todos tengan pan y puedan dedicar su tiempo (único capital realmente humano) a desarrollar áreas de genuino interés? ¿Y si abolimos el trabajo e instauramos el derecho al tiempo?

 

Trabajo útil e inútil

En términos económicos, el trabajo y el empleo no garantizan el progreso y bienestar de un país. Es extraño, porque hemos sido educados en la creencia contraria: es necesario conseguir un "buen trabajo" para ser una "buena persona", pues sólo así contribuiremos al desarrollo nacional.

Pero pensemos esto: si el 100% de la población se ocupara en una actividad económica inútil, por ejemplo (para usar un ejemplo clásico de Russell) fabricar agujas, la oferta desbordaría la demanda eventualmente y el valor de las agujas bajaría. La lógica de la burocracia es que toda la gente debe trabajar aunque el trabajo que realicen sea inútil y redundante, sin contar con que la gente suele estar consciente de su propia inutilidad, lo que genera los síntomas depresivos que vemos en cualquier ciudad hoy en día. 

Hace 20 años, Jeremy Rifkin estimó que cerca de 75% de los empleos en los países industrializados incluía actividades que podían ser automatizadas o realizadas por robots, al menos parcialmente. Con el brutal desarrollo tecnológico al que asistimos en nuestros días, este número debe de haberse incrementado. Como dice Dean, "a donde miremos, existen trabajos estúpidos, sin sentido y posiblemente nocivos contra el ambiente".

 

Alternativas para el futuro

Poco a poco la idea del ingreso básico incondicional va cobrando tracción: se trata de un sistema donde la sociedad se organice para dotar a toda la gente de un ingreso básico para sobrevivir, de manera que puedan utilizar su tiempo para contribuir efectivamente al desarrollo de campos productivos de su interés, no sólo a alimentar una burocracia inútil y corrupta o a fabricar cosas que un robot podría hacer mejor y más rápido.

"La sociedad se ha vuelto más y más adinerada", según Dean. "Incluso en métricas tradicionales de medición de la riqueza uno puede verlo. Pero la riqueza se ha concentrado más y más en las manos de unos pocos. Así que la cuestión principal no es acerca del trabajo, sino de cómo se comparte la riqueza de manera más justa y humana".

En nuestros días, los capitales económicos son una ficción especuladora que infla y desinfla créditos alrededor del mundo sin influir en el bienestar y calidad de vida de las personas. La moral del trabajo solamente beneficia a los grandes capitalistas, mientras que los trabajadores tienen que trabajar hasta la muerte con la esperanza de llegar a fin de mes. La solución de Dean implica ver el trabajo y los frutos del empleo desde una nueva perspectiva:

La razón de que ya no se trate del trabajo es que la mayor parte de la riqueza no proviene del trabajo humano. Pero por la forma en que el problema se presenta típicamente, uno pensaría que el problema es la ociosidad, y que poner a la gente en un empleo sería la solución. Pero el colapso económico global no fue provocado por la ociosidad humana, ni tampoco las recesiones previas.

El recibir un ingreso básico universal no significa que deberíamos dejar de trabajar. Se trata de que la especialización del trabajo y el proceso de automatización se reinviertan en la sociedad en forma de tiempo libre: tiempo que podemos usar para investigación, para desarrollar artes y humanidades, y para resolver los problemas medioambientales acuciantes que amenazan la supervivencia a largo plazo de la especie en el planeta.

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No hay suficiente dinero en el mundo (nunca lo habrá) para remediar el daño medioambiental que hemos provocado; se trata de un esfuerzo colaborativo, es decir, de un verdadero trabajo donde la gente salve su propio planeta, en lugar de salvar las arcas de un puñado de bancos que compran y venden deuda y miseria.

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5 consejos de vida de mujeres maestras de la magia y el ocultismo

Por: pijamasurf - 02/28/2015

Las ciencias del espíritu han servido como catalizador a más de una mujer crucial en la historia. Para ayudar a explotar sus enseñanzas, reunimos a algunas de estas mentes femeninas que vivieron el surrealismo y ocultismo en carne propia

Remedios Varo

Las ciencias del espíritu han servido como catalizador a más de una mujer crucial en la historia. Ya sea a través de la exploración de la psique, evolución del alma, de planos alternos, sociedades secretas, ascetismo, doctrinas filosóficas o expresiones artísticas, el misticismo y la sempiterna convivencia con el plano espiritual han sido terreno fértil para el germen de la creación femenina. Para ayudar a explotar sus enseñanzas, reunimos algunos consejos de estas mentes suaves y sin embargo rebeldes que vivieron el surrealismo y ocultismo en carne propia:

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Helena P. Blavatsky: La mente es el gran destructor de lo real. Destruye al Destructor.

 

A pesar de que Helena Blavatsky pudo haber dedicado su vida a seguir los pasos que normalmente se esperaban de una joven nacida en el seno de la aristocracia germano-rusa, su mente se inclinó por decantarse en el menos ortodoxo espectro del ocultismo, la teología y el espiritismo.

Nacida en la actual Ucrania, Blavatsky pasó la mayor parte de su infancia con la mirada clavada en los libros ocultistas de la biblioteca de su bisabuelo y se convirtió en una erudita de la filosofía oculta; Blavatsky definió el cauce que tomarían sus estudios durante la adolescencia, cuando comenzó a experimentar visiones y a ser contactada por entes que más tarde llamaría “inteligencias superiores”. 

Blavatsky se casó muy joven, justo como dictaba la costumbre, pero escapó de este matrimonio en cuanto pudo y dedico su vida entera a recorrer el mundo, siguiendo los caminos designados por las voces y sueños proféticos que ella acogió como una especie de guías psíquicos. Blavatsky recorrió el Tíbet, la India, Egipto, América y otras partes del orbe con el propósito de obtener conocimiento místico y lograr un entendimiento más íntegro del mismo. Tendría incluso una relevante incursión militar, formando parte de las filas de Giuseppe Garibaldi. Formó un crisol de sacropensamientos que conformarían sus obras más importantes, en las que resumió el conocimiento de la verdad etérea alcanzada gracias a las entidades que se comunicaban con ella, integrando las bases de la teosofía, filosofía que inspiró el movimiento del arte abstracto, impulsando principalmente a pintores como Kandinsky o Mondrian.

De Blavatsky existen tratados enteros que varían en su apreciación de la Gran Madame del Ocultismo, también vista por algunos como una gran charlatana; para comprenderle mejor habría que revisar sus propios textos, pero estos escritos en búsqueda de la verdad última como La Doctrina Secreta o Isis sin Velo son obras monumentales y por momentos confusas e impenetrables. 

Leonora Carrington 

Leonora Carrington: La locura puede llevarte a la iluminación.

No tiene muchos años que Leonora nos dejó a merced de un imaginario de lo más ordinario. Conocida por su faceta de diletante pintora y escritora, Leonora tenía también un profundo interés en la magia, la alquimia, la mitología celta y el ocultismo. Sus pinturas son reconocibles al instante por el imaginario onírico que representan sus obras. Sus pinturas suelen presentar simbología propia de doctrinas ocultistas, como en su Litany of the Philosophers, donde parece haber una representación de la Mujer Escarlata de la magia thelémica de Crowley

Sin embargo, Leonora siempre se mostró como un espíritu introvertido y poco legible cuando intentaba explicar la simbología y la naturaleza de sus obras en las que afirmaba transmitir visiones o mensajes que avistaba en sueños. Creía en la esencia onírica como un mensaje y esto lo transformaba en arte. Leonora manifestaba tener una propensión a experimentar visiones de seres paranormales vinculados, quizás, con los padecimientos psiquiátricos que sufría, y que incluso la llevaron al internamiento. 

Alexandra David-Neél

Alexandra David-Neél: Rompe las reglas.

 

No resulta nada extraño que la mística femenina tenga un categórico gusto por el viaje. Alexandra también comenzó sus múltiples escapadas cuando era niña, a unos cientos de metros de su hogar, para terminar décadas después en otros continentes. Para ella la inquietud prioritaria era la búsqueda incesante, la libertad de andar y bien podríamos hacer eco de paralelismos entre la naturaleza de su estilo de vida y el de Blavatsky. Su anhelo de conocimiento le llevó a integrarse a sociedades secretas como los francmasones obteniendo rangos superiores, una empresa admirable si se toma en cuenta la naturaleza patriarcal que predominaba en esas agrupaciones.

Alexandra fue, además, una sublime cantante de ópera durante su juventud temprana y una subversiva anarquista que incluso escribió una obra al respecto, viéndose obligada a autopublicarse, pues de principio las editoriales se negaban a promover un libro de carácter tan “incendiario” como el de Alexandra. 

Alexandra David-Neel fue la primera mujer occidental en lograr entrar a la ciudad prohibida de Lhasa, en el Tíbet, contra toda recomendación del Imperio Británico. Fueron precisamente su naturaleza inquisitiva y espíritu libre las cualidades que le permitieron acceder a la preparación –un viaje de calidad ascética en el que se enfrentó a una famélica existencia y a las bestias salvajes que poblaban las montañas de China-- y que eventualmente la convertirían en una autoridad en la introducción del tibetano, el sánscrito, el tantra y el austero estilo de vida de los monasterios del Tíbet, cuyo conocimiento era una mácula de oscuridad en Occidente. En Sikkim (India) recibió una instrucción suprema de parte de los maestros tibetanos, como lo fue el Tummo, la habilidad de concentrar el calor corporal mediante el aliento para soportar las bajas temperaturas a las que hubo de enfrentarse durante su enseñanza. Sus aprendizajes quedarían inmortalizados en escritos como Magos y místicos del Tíbet.

Mirra Alfassa

Mirra Alfassa (La Madre o La Diosa): Sé paciente y busca el sosiego. Haz yoga.

 

La evolución humana, a través de un lente espiritual, es un planteamiento que se ha abordado desde diferentes aristas, como la del sistema Thelema de Crowley o la del Yoga Integral de Sri Aurobindo. Es precisamente este último quien tiene una influencia particular en Mirra Alfassa, la Madre del áshram. Desde pequeña, Mirra fue una mente voraz de percepción psíquica boyante. Experimentando profundas meditaciones, regresiones, viajes astrales y premoniciones de manera casual desde antes de iniciar su educación formal en el ocultismo, Mirra decidió a la edad de 19 años que había conseguido una consciente y constante unión con la “Divina Presencia” sin la ayuda de libros o maestros. Fueron estas experiencias místicas las que le impulsaron a navegar entre las páginas del ocultismo, que la llevaron a un trascendental viaje por Algeria para instruirse con los cabalistas Alma y Max Théon (involucrados en la creación de la Hermética Hermandad de Luxxor). Estudió los enfoques de la superación humana y evolución espiritual bajo una perspectiva tanto occidental como oriental, dedicando arduas sesiones al estudio del Bhagavad Gita, los Yoga Sutras y los Upanishads, finalmente convirtiéndose en una adepta del Yoga Integral.  

Fue así como conoció al yogi Sri Aurobindo, al que identificó en un sueño recurrente de su juventud como Krishna. Mirra supo que su propósito estaba a lado de Sri Aurobindo y se enfocó en la vía de la Supermente, el perfeccionamiento y evolución humana a través de la observación de la totalidad ajena al pensamiento. Mirra colaboró para crear la comunidad de Auroville, con la idea central de “ser un pueblo universal, y crear la unidad humana”. La mayor parte de las obras de La Madre fue concebida oralmente y se pueden encontrar recopilaciones de sus cátedras en audio.

 Remedios Varo

Remedios Varo: Conoce tu simbología (aunque los demás no puedan entenderla).

 

Siendo adolescente, Remedios Varo se dirigió a Madrid para comenzar a encauzar su vocación artística. Se casaría con el surrealista Benjamin Péret que a su vez le pondría en contacto con Breton, Ernst y toda la parafernalia surrealista del movimiento. Conocería también a Carrington, misma con la que compartiría amistad y pasión por lo oculto. La actitud hermética de Remedios Varo se dejaba ver en más de un aspecto de su vida. Críptica e interesada en todo tipo de temas ocultistas, afición que compartiría y afianzaría en compañía de los surrealistas y en especial de su contemporánea, Leonora Carrington.

Los cuadros de Varo están repletos de detalles alucinantes, espacios insondables, huecos femeninos y una mística diletante: hay alusiones a los componentes alquímicos en grandes ciclos de su obra: los viajes metafísicos a otros planos perpetrados por sus personajes en pinturas como Trovador y Hacia Acuario. Varo se mostraba interesada por una variedad opulenta de autores y disciplinas: Eckart, Jung, Levi, el sufismo, la geometría sagrada, el I Ching o Gurdjieff. En la biblioteca personal de la artista, estudiosos como el doctor Lois Parkinson hallaron numerosos títulos de corte esotérico, entre ellos la obra de Gurdjieff, Relatos de Belcebú a su nieto, además de un estudio fascinante sobre el mismo autor. Una mente lo suficientemente avezada en el esoterismo podría distinguir fácilmente los símbolos místicos que Varo suele utilizar.

“En antiguos tratados de materias como música, física, aritmética, arquitectura, botánica, astrología o criptología, en la lectura de la cábala, la alquimia y el hermetismo, hallaremos el sustento del pensamiento creador de Remedios Varo”, dijo la pintora Magnolia Rivera a 50 años de la muerte de Remedios.