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#YaMeCansé: el hashtag que ha evolucionado el activismo en México

Por: Ana Paula de la Torre - 01/02/2015

Se detonó cuando apareció en las calles el poderoso letrero #YaMeCansédelMiedo, que resonó notablemente en la sociedad

pgr8El fenómeno de los hashtags ha sorprendido a las "democracias" actuales. Estas etiquetas han creado censores analizados por los académicos, la prensa global y la clase política, para seguir la brújula de la discusión pública; y, en el caso del poder político, para atenuarla, suprimirla o manipularla.

Si los hashtags pertenecieran exclusivamente al mundo virtual, ¿por qué entonces preocupan a los políticos? (En México, por ejemplo, está registrado cómo el gobierno de Enrique Peña Nieto ha creado al menos 50 mil bots para "bajar" al popular #YaMeCansé). 

Los hashtags mantienen vivos desde movimientos sociales hasta los rumores de la farándula; sin embargo, en el ámbito político-social, su función es poderosa. Hasta hoy la prensa internacional continúa retomando el caso Ayotzinapa en gran parte gracias al #YaMeCansé, y al efecto simbólico que ha causado su permanencia. Y es que además de figurar como una ironía por la frase del procurador Murillo: “Ya me cansé”, luego de una rueda de prensa en la que aseguró que los estudiantes habrían sido asesinados, #YaMeCansé también se ha convertido, literalmente, en un arma virtual contra las estrategias digitales del gobierno federal para acallar la protesta y  la libertad de expresión.

Hasta hace poco se documentó que al menos 50 mil bots (cuentas ficticias) han intentado “bajar” el #YaMeCansé, repitiéndolo sistemáticamente para que Twitter lo “tire” asumiendo que se trata de una “conversación” forzada. Sin embargo, el movimiento de indignación pareció intensificarse ante esta estrategia del Estado, por lo que los usuarios han estado mutando cada cierto tiempo el número del #YaMeCansé, haciendo además alusión, en un emotivo sentido, al conteo por los 43 estudiantes desaparecidos. 

Hasta hoy el conteo va en el #YaMeCansé18, pero en los últimos días, sobre todo desde las celebraciones navideñas, que suelen causar  un menor tráfico de usuarios en internet, el hashtag ha desparecido sólo esporádicamente de los Trendig Topics. 

Los números

Como contexto, #YaMeCansé tuvo 7 millones de menciones en sólo 2 meses: en un comparativo, #YoSoy132 alcanzó 5 millones de menciones en 7 meses, y en un contexto electoral. 

#YaMeCansé se volvió una tendencia mundial y se mantuvo, inéditamente, 26 días como Trendig Topic. 

 

El resultado 

#YaMeCansé ha servido para mantener vivo el tema de la indignación causada por la violencia y la impunidad por el caso de los normalistas (recordemos que en México suelen apagarse los movimientos sociales). También ha sido útil, por la naturaleza del mensaje, para que la sociedad haga un recuento de la realidad política y social de la que está cansada. El hashtag ha permitido la organización de  las marchas y el aumento de la presión internacional, principalmente por parte de la prensa, para que el gobierno tome medidas contra una violencia causada, primordialmente, por una fallida política económica (que ha mantenido por 30 años los mismos niveles de pobreza) y una guerra contra las drogas cuyos efectos han sido devastadores e inhumanos. 

Cómo mantener vivo el hashtag (y con ello el movimiento)

Aquí algunas de las recomendaciones del proyecto activista LoQueSigue:

 Guia-YaMeCanse

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

 

 

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7 pasos para romper un viejo hábito y formar uno fresco y nuevo

Por: pijamasurf - 01/02/2015

Los viejos hábitos sí pueden morir; sólo es cuestión de entender la ciencia que hay detrás de ellos

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“Amar repetir es de una manera sentir la tierra”, decía Gertrude Stein; y, si lo pensamos por un momento, tiene mucho de verdad. Pero también es verdad que algunos hábitos nos van convirtiendo día a día en autómatas, en cúmulos de rutinas que plastifican nuestra experiencia. Es preciso re-encantar el mundo en la medida de lo posible, aunque sea por el simple hecho de no atravesar esta vida meramente por la superficie.

Una razón por la cual las resoluciones de Año Nuevo se olvidan antes de que acabe enero es precisamente porque usualmente requieren un cambio de hábitos, y eso es lo más difícil de sortear. Ya es un hábito –valga la paradoja– decir que “los viejos hábitos nunca mueren”, pero un psicólogo llamado Jeremy Dean parece haber encontrado las matemáticas exactas para desmentir este dicho. En su libro Making Habits, Breaking Habits: Why We Do Things, Why We Don’t, and How to Make Any Change Stick, Dean explora la ciencia de los hábitos a través de la evidencia empírica de su formación. Para empezar, el psicólogo investigó cuánto tiempo nos lleva formar un hábito (que para él es aquel que nos lleva a “actuar sin pensar”, conocido científicamente como “automaticidad”).

De acuerdo con los resultados de su investigación un hábito toma, en promedio, 66 días en formarse; aunque por supuesto hay hábitos que se forman más rápido que otros. Tomar un vaso de agua después del desayuno, por ejemplo, tarda 20 días en convertirse en hábito, mientras que hacer ejercicio en las mañanas tarda aproximadamente 84. Pero, ¿cómo podemos romper un hábito automatizado? De acuerdo a Dean, siguiendo los siguientes pasos:

 

1. Piensa en cosas pequeñas

Haz cambios modestos, no cambios hiperbólicos que estén, por definición, fuera de tus manos. Divide tu hábito en pedazos manejables. Por ejemplo, no cambies tu dieta por completo; sólo trata de cambiar tu snack mañanero de una galleta a una manzana.

 

2. Contraste mental

Escoger qué cambiar de ti y mantenerte firme en tu decisión es difícil. Pero Dean propone un método: lo que los psicólogos llaman “contraste mental”, que se trata de sopesar los aspectos positivos que tu prospecto de cambio con las barreras y dificultades que enfrentarás. Esto te ayuda a pensar en cómo sobrellevar obstáculos inevitables y te hace más realista acerca de lo que es posible. Investigaciones muestran que este contraste hace que las personas renuncien a ciertos planes que no son realistas pero que también se comprometan con más fuerza y más energía a los planes que pueden hacer.

 

3. Repite:  

Como escribimos arriba, la repetición diaria de ciertas acciones acaba por formar un hábito nuevo. Elige qué hábito quieres formar y repítelo.

 

4. No suprimas:

Suprimir pensamientos sólo los hace más fuertes; lo mismo con los hábitos: si tratas de enterrar el pensamiento de un pastel, de pronto estará en todas partes.

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5. …En lugar de ello, reemplaza:

Romper hábitos se trata mucho de reemplazarlos por otra cosa, no de destruirlos. Por ello es buena idea pensar en un nuevo y fresco hábito que te hará bien y con él, enterrar el pasado. Por ejemplo, si te preocupa morderte las uñas, entonces, cuando te preocupes, haz algo más con tus manos, como preparar un té.

 

6. Pre-comprométete:

Es difícil renunciar a un viejo hábito cuando tenemos hambre o estamos cansados. Así que pre-comprométete a tu nuevo hábito cuando tu autocontrol esté en forma. Cuida de ti para ayudarte a cambiar.

 

7. Reafirmación:

Otro truco para disparar tu autocontrol es la reafirmación. Ello solamente implica pensar acerca de algo que es importante para ti y recordarlo siempre, ante todo.