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¿Qué drogas consumen los animales y qué podemos aprender de ellos?

Por: pijamasurf - 01/28/2015

"Droga" es una categorización humana, farmacológica y legal, para un proceso simbiótico entre el reino vegetal y animal que en muchos casos genera beneficios evolutivos para el ecosistema

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El uso de sustancias modificadoras de conciencia ha sido ampliamente documentado en animales: de hecho, se piensa que los seres humanos aprendimos el uso y valor de muchas plantas medicinales a partir de la observación de los animales en su hábitat natural

Pero puede ser que los animales no busquen siempre el efecto psicoactivo en las plantas: según Mike Jay en su libro High Society: Mind-altering drugs in history and culture, la teoría del uso medicinal es mucho más plausible. Jay cuenta, por ejemplo, que en Etiopía "el descubrimiento del café se atribuye a los pastores que observaban a los rebaños de cabras ponerse inquietas y vivaces luego de consumir granos de café. A las cabras les encanta el café, y las plantaciones modernas deben protegerse de ellas" .

Además, la simbiosis entre la proliferación del café a través de las heces de las cabras y el gusto de las cabras por los efectos de la cafeína, suena como uno de esos pactos naturales de mutuo apoyo a los que los humanos siempre buscamos sacar provecho.

Una leyenda, entre muchas otras sobre el descubrimiento de la ayahuasca, narra que fue el jaguar el que le enseñó al chamán a utilizar la liana que forma parte del compuesto de este milenario brebaje y que combinada con otra planta que contiene DMT hace posible el consumo vía oral de este poderoso enteógeno.

¿Pero qué hay de las drogas psicoactivas presentes en la naturaleza? Ronald Siegel, al igual que Mike Jay, ha enfatizado el componente traumático en el uso de distintas sustancias. Johann Hari utiliza el ejemplo del búfalo de aguas de Vietnam. En general, el búfalo detesta las plantas de amapola; pero cuando los bombarderos estadounidenses atacaron el país, los búfalos dejaron sus zonas habituales y se alimentaron de amapolas. Se cree que no sólo por razones alimenticias (no era la única fuente de alimento), sino para tranquilizarse de los bombardeos.

Jay va tan lejos como para suponer que los psioactivos pueden tener una función de gestación social muy importante, dando lugar a estructuras nuevas y más evolucionadas, es decir, más aptas para conservar nuestras condiciones de vida en el planeta.

Además del componente sensorial del uso de psicoactivos, "la habilidad para alterar la conciencia de maneras dramáticas pero controlables, tiene muchos usos, y existe mucha evidencia que sugiere que los humanos han utilizado tales sustancias instrumentalmente: incluso, en algunos casos, elaborando sus sistemas sociales por entero alrededor de estados alterados de conciencia, como los producidos por las sustancias".

¿Por qué no pensar que en algún momento en la historia, como creía Terence McKenna, el uso de ciertas sustancias psicoactivas confirió una ventaja evolutiva al ser humano y, quizás, ello siga ocurriendo? 

 

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El orquidelirio, la elegante obsesión por las orquídeas

Por: pijamasurf - 01/28/2015

Históricamente las orquídeas han sido objeto de culto entre diversas sociedades alrededor del mundo

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Además de su evidente belleza, las orquídeas son seres fascinantes. Y no sólo por su naturaleza elusiva o por el paradójico hecho de que objetivamente son una plaga que ataca a los árboles, sino que hay algo más, quizá inenarrable, que ha hecho de esta flor el objeto de un culto transgeneracional. 

"Cuando un hombre se enamora de una orquídea hará lo que sea para poseer aquella que desea. Es como perseguir a una mujer de ojos verdes o consumir cocaína... es una especie de locura", advierte un cazador de orquídeas citado en el libro de Susan Orlean, The Orchid Thief. La devoción que refleja la anterior cita ha sido una constante durante al menos 2 siglos, ya que fue a principios de 1800 cuando se desató este culto, que de algún modo reemplazó una fito-obsesión aún más intrigante: la fiebre por los helechos.

Una de las particularidades fisiológicas de la orquídea, que ha contribuido a cotizarla, es el tiempo que tarda en crecer lo suficiente para poder dividirse y así propagarla (aproximadamente 1 década). En algún momento uno de estos hijos podía costar muchos miles de dólares. Sin embargo, gracias al desarrollo de tecnologías de propagación y reproducción, entre ellas la clonación, ahora estas son labores mucho más accesibles y el producto es mucho menos costoso. 

Pero nada, ni su belleza ni su caprichosa propagación, terminan de explicar está hipnótica fascinación que las orquídeas generan en las personas. Aunque de acuerdo con el especialista Tom Mirenda, entrevistado en la revista Smithsonian, lo anterior podría deberse a su simetría bilateral:

Cuando ves una orquídea, ella te mira de regreso. Parece que tienen un rostro, como humanos.  

En todo caso, y si bien cualquier obsesión suele ser mala consejera, es difícil objetar que la fascinación por estas flores guarda algo esencialmente precioso. 

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