*

X

Para tu cerebro, leer en silencio es igual a hablar en voz alta (ESTUDIO)

Por: pijamasurf - 01/30/2015

Un nuevo estudio ha demostrado que para el cerebro no existe diferencia funcional entre leer en voz alta y pronunciar palabras internamente

girlread

Los niños aprenden a leer pronunciando las palabras en voz alta, y es famosa la anécdota donde San Agustín observa a San Ambrosio leyendo a solas, silenciosamente, y le parece sumamente extraño: después de todo, durante muchos siglos, la lectura fue un acto público sustentado en la voz, en ese sentido público. Leer a solas, para sí mismo, fue considerado durante mucho tiempo una extraña anomalía...

Un grupo de neurólogos italianos llevó a cabo un interesante estudio que vuelve a resaltar la relación entre el sonido y el lenguaje desde el rol anatómico. Para probar esta relación, reunieron a un grupo de 16 voluntarios (12 hombres, cuatro mujeres) que pasaron por cirugías para remover tumores cerebrales malignos. Los investigadores colocaron electrodos en el área de Broca del cerebro de cada participante (un área responsable de la producción verbal) para monitorear su actividad durante una serie de pruebas. Cabe resaltar que los participantes estuvieron conscientes durante la prueba y la cirugía se llevó a cabo utilizando anestesia local.

En la primera parte del estudio, los participantes leyeron frases y palabras en voz alta mientras los investigadores medían las ondas sonoras y las señales eléctricas en el cerebro; en la segunda parte, los participantes leyeron en voz baja las mismas frases y palabras.

El patrón resultante fue sumamente valioso, pues demostró que el área de Broca mostró una actividad similar cuando los participantes leyeron en voz alta y también en voz baja. En otras palabras, en un nivel anatómico, leer silenciosamente o en voz baja se procesa literalmente como un discurso sin voz, como si las palabras fueran pronunciadas por el cerebro, aunque el sonido no emerja por la boca.

Los autores esperan encontrar nuevos tratamientos contra la afasia (daños en áreas del cerebro productoras de discurso) a partir de la observación minuciosa de la actividad cerebral durante la producción del discurso. Otra consecuencia interesante es que "los resultados sugieren que para personas que escuchan normalmente, la representación del sonido está en el núcleo del lenguaje, y no simplemente como vehículo para expresar una actividad cerebral que de otra manera sería misteriosa". Dicho de otro modo, toda representación cerebral del lenguaje pasa por el cerebro como discurso pronunciado en voz alta.

Te podría interesar:

Mear One: el graffiti y la ciencia ficción al servicio de las protestas anti-Nuevo Orden Mundial (FOTOS)

Por: pijamasurf - 01/30/2015

El arte callejero de Mear One incorpora un híbrido de ideas filosóficas y conspiracionales que transcurren en la época, una sociedad distópica que no es capaz de mirar la decadencia con sus propios ojos

Si bien el graffiti es una de las herramientas del arte estrechamente ligadas a la crítica social, el inconformismo y la lucha contra el sistema, sólo aquellas representaciones que resultan técnicamente más profesionales y/o idealmente más creativas logran llegar a la conciencia de las masas de una manera autómata. Tal es el caso de los murales fantásticos y sublimes del artista Kalen Ockerman (a.k.a. Mear One), los cuales ha destinado a representar objetivamente una sola idea: fomentar el pensamiento crítico sobre las clases sociales que oscilan entre la penuria y el descaro como resultado de la (des)organización y cinismo de políticos y banqueros Illuminati. El arte callejero de Mear One incorpora un híbrido de ideas filosóficas y conspiracionales que transcurren en la época, una sociedad distópica que no es capaz de mirar la decadencia con sus propios ojos.

Elementos del hip hop y la teología en todas sus expresiones también se hacen visibles; para Mear One, el concepto de ismology (el estudio de todas las corrientes con la terminación "ismo": budismo, hinduismo, etc.) es parte importante de sus pinturas.

“El Nuevo Orden Mundial es el enemigo de la humanidad”, señala la pancarta que lleva en la mano un activista alzando el puño junto a unos cuantos que deciden el rumbo del mundo en un juego de Monopoly. A su vez, se encuentra posado sobre las espaldas de la clase social inferior, rodeado de grandes engranes que contaminan la atmósfera de fondo. Este es uno de los murales más recientes y uno de los más grotescos del artista, que se pudo mirar plasmado en la calle Hambury del East End en Londres (zona en la que predominan principalmente los musulmanes). La pintura generó críticas fuertemente conservadoras, que tacharon al trabajo de antisemita comparándolo con la propaganda nazi. Pero lo que pareciera una acusación absoluta resulta más bien censura: el mural fue borrado 1 semana después de terminado, a pesar de que la gente del lugar y el propio dueño de la construcción apoyaron el trabajo de Ockerman: "mi mural es sobre clases y privilegios, el problema es que a un grupo de conservadores no le ha gustado y están jugando conmigo la carta del racismo".