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Nuestro pasado remoto es el futuro distante de un universo espejo

Por: pijamasurf - 01/11/2015

Este experimento parecería demostrar que el pasado distante de otro universo podría ser el futuro del nuestro. Todo lo que hay que hacer es poner algunos miles de partículas a rebotar
big bang

La dirección del tiempo parte de la máxima cohesión al máximo desorden en un movimiento conocido como entropía, el cual, según esta teoría, le da dirección al tiempo

Desde nuestra perspectiva, el tiempo parece moverse "hacia adelante", ¿pero cómo podemos estar tan seguros? La dirección y el concepto mismo del tiempo ha sido uno de los problemas que han fascinado a los físicos y filósofos. La proverbial flecha de Zenón (cuya paradoja afirma la imposibilidad del movimiento) indica en su mismo transcurrir la dirección del tiempo. ¿Pero por qué estamos tan seguros de que el tiempo avanza?

Una teoría propuesta por Sean Carroll y Jennifer Chen en 2004, plantea que el tiempo se mueve hacia adelante por el "contraste entrópico" entre el momento del Big Bang y nuestro presente. Esto puede ilustrarse si imaginamos que el "punto cero" del universo es compacto y ordenado (el instante del Big Bang) y que a medida que la entropía avanza, el universo se desordena. El futuro es desordenado en relación al pasado. Ese movimiento hacia una mayor entropía le da dirección al tiempo.

Partiendo de la premisa anterior, un experimento de la Universidad de Oxford dirigido por Julian Barbour buscó replicar las condiciones de entropía del Big Bang en un laboratorio. Estas condiciones, para efectos del estudio, se definen como un denso estado de cohesión molecular en un espacio mínimo y máxima uniformidad. 1,000 partículas y la gravedad newtoniana hicieron el resto.

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Desde esta perspectiva, el pasado remoto de nuestro universo es el futuro distante del "otro" universo

 

Dicha fuerza de gravedad permite la expansión del sistema y la dirección del tiempo; sin embargo, en el estudio esta flecha no corre en una sola dirección, sino en dos.

El modelo simple del Big Bang produjo dos universos, uno como espejo del otro. En uno de ellos, el tiempo corre hacia adelante, como en el nuestro; en el "universo espejo", el tiempo corre hacia atrás (al menos desde nuestra perspectiva). Barbour afirma que si estos modelos "se complicaran lo suficiente, ambos lados podrían sostener observadores que pudieran percibir al tiempo corriendo en direcciones opuestas. Cualquier ser inteligente podría definir su flecha del tiempo como escapando de un estado central. Ellos pensarían que nosotros vivimos en su pasado más remoto".

En estricto sentido, no sólo es posible "volver al futuro", sino que el futuro es el pasado remoto de un universo-anverso del nuestro, tal vez con forma de moneda. Star Wars indica esta misma posibilidad cuando afirma que los eventos ocurrieron en un pasado "muy muy lejano", aunque desde nuestra perspectiva parezcan futuristas.

 

Al interior de 5 infames hospitales psiquiátricos abandonados (FOTOS)

Por: pijamasurf - 01/11/2015

Del Sanatorio Internacional Berghof en La montaña mágica de Thomas Mann al asilo Arkham de Batman, el hospital psiquiátrico no deja de oscilar entre su misión terapéutica y las dificultades de curar una mente que no se comprende del todo

Las instituciones son formas de preservación y regulación del poder; algunas instituciones, como la prisión o el hospital psiquiátrico, ayudan a regular ese poder a través de la ideología que impregna los cuerpos de los sujetos y los convierte en proscritos, marginales o "enfermos mentales".

Los hospitales psiquiátricos son una de las instituciones modernas más difíciles de juzgar: ¿centro de investigación sobre los padecimientos anímicos o crujía para guardar bajo llave a los indeseables, a los dolientes y a los disidentes? Lo cierto es que la eugenesia, la esterilización forzada, los abusos físicos y las experimentaciones suicidas de nuevos tratamientos fueron situaciones que se repitieron sistemáticamente, y dejaron un estigma que la cultura pop asocia con el hospital mental. Los fenómenos paranormales son sólo la cereza del pastel.

Del Sanatorio Internacional Berghof en La montaña mágica de Thomas Mann al asilo Arkham de Batman, el hospital psiquiátrico no deja de oscilar entre su misión terapéutica y las dificultades de curar una mente que no se comprende del todo. Un escritor frustrado y un psicópata enmascarado pueden terminar compartiendo un pabellón. O un capítulo de American Horror Story.

Libros como La Castañeda y Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera-Garza, han contado también la historia del hospital psiquiátrico en México a través de la apropiación de documentos e historias clínicas, para que sean las propias víctimas quienes se reapropien de sus historias. En el caso de al menos uno de los hospitales presentados en las imágenes, los registros permanecen como Clasificados.