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Noel Gallagher y Amorphous Androgynous: una combinación metafísicamente imposible

Por: pijamasurf - 01/22/2015

El exintegrante de Oasis despreció el material que el magnífico dúo de psicodelia Amorphous Androgynous mezcló luego de haber trabajado varios años en este

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El exintegrante de Oasis despreció el material que el magnífico dúo de psicodelia Amorphous Androgynous mezcló luego de haber trabajado varios años en este. Los hermanos Gallagher son ya conocidos por su carácter sensible y sin embargo detestablemente mesiánico cuando de críticas diletantes se trata. Han reprobado a todos los músicos posibles llamándolos idiotas, basura, vómito, burlándose de su aspecto e incluso deseándoles el SIDA. En algún punto de los 90 también llamaron fuckin’ nipple a George Harrison, sin mencionar las fatales peleas entre ellos que obligaron a terminar con su banda, Oasis. No es nada novedoso su carácter, como tampoco sorprendente que Noel Gallagher despreciara las mezclas de Amorphous Androgynous, el dúo británico, maestros y científicos de la neopsicodelia y el IDM durante casi ya tres décadas. El material que se había estado planeando desde 2011, a la par de su primer sencillo solista, Noel Gallagher's High Flying Birds, ha sido recientemente desaprobado y desechado por el compositor, quien blasfemó que el dúo “se las arregló para conseguir el truco de grabar el CD más silencioso de todos los tiempos”. Gallagher se encontraba de gira cuando escuchó las grabaciones, que le parecieron mal mezcladas y argumentó que “no iba a lanzar otro jodido disco con ellos”. El exOasis también habló de una de las canciones de su próximo álbum, The Right Stuff, que nació desde el material supuestamente grabado con Amorphous Androgynous: "La canción de mi disco es muy diferente a la primera versión, que tenía un montón de maraña rebuscada y mierda de esa en la que se pierde el tiempo... Se ha convertido en psicodelia relajada, jodido jazz o lo que sea que quieras llamarle".

Estos argumentos sin importancia sirven de pretexto para hablar un poco sobre la historia de los dos proyectos que, químicamente, sustancialmente no lograron una combinación muy agradable. Primera, Gaz Cobain y Brian Dougans, el dúo de compositores que pasaron por brillantes transformaciones a lo largo de su carrera musical: en sus inicios, experimentaron sobre el velo de los sonidos ambientales, el IDM y el acid techno, bajo el majestuoso nombre de The Future Sound Of London. Luego explotaron la neopsychedelia como Amorphous Androgynous en su primera etapa y, posteriormente, específicamente en estos últimos años, una mutación camaleónica los posó en el jazz y la composición multiinstrumentista de alta costura. Cabe mencionar que Cobain y Dougans han trabajado en un ciento de remixes psicoelectrónicos de entre los que destaca, graciosamente, el tema "Falling Down" de Oasis, nada menos que un fascinante track de 22 minutos embellecido bajo los pinceles de una cítara, un flautín, violines y un montón de percusiones atmosféricas que acompañan las voces ahogadas en reverb.

 

A Monstrous Psychedelic Bubble (exploring your mind), es también uno de sus proyectos en donde compilan tanto canciones propias como de un puñado de bandas sumergidas en todas las categorías derivadas de la psicodelia, sin olvidar mencionar, por supuesto, sus impresionantes visuales al mando del mismo Gaz Cobain:

 

Oasis aún era una banda de garaje cuando en 1991 The Future Sound Of London daba a conocer su primer LP oficial; sin embargo, Gallagher reprocha. Afirma que este disco no verá nunca la luz y que es bastante noodling (en música, una especie de sonido aletargado, aburrido, con exceso de adornos). Por otro lado, la historia de Oasis, a pesar de haber sobrevivido demasiados años bajo peleas constantes protagonizadas por los Gallagher, resulta en realidad muy simbólica para la redefinición del britpop. Noel escribió todas las canciones y compuso los riffs más emblemáticos de todas ellas. Sea como sea, siempre tuvo el derecho de decirle a sus bandmates: o me dejan escribir las canciones y somos superestrellas o se quedan aquí en Manchester por el resto de sus tristes vidas.

 

Y aunque el compositor guste de revolcarse en la supremacía de la arrogancia y magnanimidad, hay algo de cierto en una de sus frases más populares: "La cosa con nosotros es que somos honestos. Si nos preguntan si tomamos drogas, decimos que sí".  

A continuación una de las canciones del proyecto Noel Gallagher's High Flying Birds en colaboración con Amorphous Androgynous:

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Peces en ketamina: desechos de festival de música contaminan ríos

Por: pijamasurf - 01/22/2015

Análisis químicos postfestival encontraron éxtasis, ketamina, codeína y otras sustancias en los ríos de la región

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Lo más probable es que los festivales de música cumplen una función fundamental para el espíritu colectivo de los buscadores de vínculos. Y los vínculos son imprescindibles en todas las etapas de la vida, ya sea, en el caso de los festivales, con la música o con las masas afinadas a un mismo tono o con los amaneceres compartidos con extraños. Pero muchos de ellos, precisamente por su naturaleza masiva, expansiva, se salen de las manos de los organizadores y del público y provocan consecuencias impensadas. (Porque las consecuencias pensadas quedan muy claras).

Es casi imposible anticipar, por ejemplo, que un festival vaya a contaminar ríos con cantidades peligrosas de estupefacientes. Eso pasó enes-2014-03944e_0006 2011 en el Spring Scream de Taiwán, que alberga a más de 600 mil festivaleros al año: los análisis químicos del agua de los ríos aledaños –de 30 lugares distintos en los alrededores del festival–, particularmente antes, durante y después del evento masivo, dieron resultados de alarmantes cantidades de MDMA (éxtasis), cafeína, codeína y ketamina, entre otras muchas sustancias. Así, un evento aislado retacado de drogas tuvo un impacto brutal en la ecología de la región.

El problema con esto, además de lo evidente, es que la vida acuática podría estar en grave peligro debido a la contaminación de las aguas. Según el mismo estudio, cada año se incrementa la cantidad de personas (y drogas) que atienden al festival, y por tanto los peces están más en contacto con sus desechos intoxicantes. Esto puede extrapolarse a cualquier festival del mundo.

Nadie piensa en analizar el aire o el agua de los cientos de hermosos sitios raveros, sin embargo, por fuerza, las sustancias que se usen allí acabarán en la tierra, el agua, el ambiente del lugar. El caso de Taiwán es un buen foco de perspectiva: todo lo que hagamos, sobre todo masiva y compulsivamente, deja una huella ecológica, a menudo irreversible.