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Lecciones tras documentar a los que viven fuera del sistema

Por: pijamasurf - 01/04/2015

Muchos estamos cansados de las implicaciones de vivir "dentro del sistema", pero no tenemos la voluntad o información necesaria para comenzar a salirnos de él

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El "sistema" es una abstracción compleja. Se refiere a un conjunto de pautas y normas que definen los límites de una realidad construida a partir de agendas culturales, financieras y políticas. Estar dentro del sistema implica, por ejemplo, pagar impuestos, depender de una autoridad central, llámese gobierno, para recibir servicios como electricidad o agua, participar activamente en las dinámicas de mercado y consumir los mensajes mediáticos para moldear tu identidad social, entre muchas otras acepciones. 

La mayoría de la población, vale la pena decirlo, ni siquiera se sabe inserta en este engranaje que, tras analizarlo un poco a conciencia, tiene más de un aspecto cuestionable. Otro sector reniega del sistema, lo cuestiona y denuncia sus múltiples vicios, pero a fin de cuentas forma parte de él, y se rige, en mayor o menor medida, de acuerdo a sus premisas. Finalmente existe otro grupo, notablemente reducido, que por diversas razones ha logrado construir una vida que bien podría calificarse como "fuera" del sistema. 

Precisamente un ejemplo de este último modus vivendi es el que documentaron Phillip Vannini y Jonathan Taggert visitando una comunidad en la Isla Lasqueti, en la Columbia Británica de Canadá, y luego recorriendo más de 100 mil kilómetros de territorio canadiense en busca de otros "off-griders". El material que resultó de esta épica travesía terminaría dando vida a un documental y a un libro, pero además dejó en los dos creadores indelebles lecciones, las cuales fueron compartidas en un artículo que publicó Alternet, y que aquí retomamos parcialmente:

El hogar – lejos de la automatización de los nuevos hogares "inteligentes", en el caso de aquellos que viven fuera del sistema su entorno hogareño es lo contrario, es decir, requiere de un cuidado paciente y un mantenimiento manual. 

La simplicidad – el simplificar voluntariamente tu estilo de vida es un axioma dentro de este credo, pero ello no lo exime de dificultades, las cuales te requerirán abandonar tus pretensiones y vivir genuinamente. 

Son como nosotros – por más épico o culturalmente espectacular que parezca el salirte del sistema, lo cierto es que a fin de cuentas las personas que tomaron tal decisión son como cualquier otra, seres humanos con virtudes, defectos, dilemas, etcétera.

Entornos urbanos – aunque la gran mayoría de "off-griders" viven en entornos rurales, incluso salvajes, también hay casos de personas que habitando una pequeña porción de tierra justo en medio de una gran ciudad, podrían calificar como tal. 

Recordando habilidades – esta forma de vida te obligará a recordar algunas olvidadas o ya abandonadas, pero también te estimulará el desarrollo de nuevas habilidades cognitivas, físicas y experienciales. De hecho, buena parte de los retos que florecerán en este camino te requerirán habilidades generalmente "muertas" en la cotidianidad convencional. 

Un vistazo a la vida de estas personas (aprovechamos para recomendarte este fotorreportaje) no sólo resulta interesante e inspirador; también, y más allá de cuál sea tu proyecto de vida, puede actuar como un gran recordatorio para revaluar o considerar medidas específicas dentro de tu propio estilo de vida. No tienes que volcarte por completo fuera de la "Matrix" para implementar una existencia más autónoma, digna, responsable y sustentable. En realidad no se trata de negros o blancos, sino de una preciosa gama de grises que son siempre perfeccionables. 

 

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La depresión podría ser una reacción alérgica (y natural) al mundo actual

Por: pijamasurf - 01/04/2015

La depresión podría ser resultado del paulatino aislamiento social y una reacción alérgica a las presiones sociales (imaginarias o no), que el cuerpo utiliza para defenderse del mundo

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Para poetas como Charles Baudelaire o filósofos como Emil Cioran, la vida humana en sus condiciones modernas tiene mucho de enfermedad, y el hombre es un ser deprimente y poco simpático. Sin embargo, el pesimismo inherente a la decadente visión de estos pensadores parece gozar del favor de algunos psicólogos como George Slavich, quienes han comenzado a tratar la depresión como una alergia física más que como una condición psicológica.

Los síntomas de la depresión (incapacidad para salir de la cama, para comer bien o ser productivo: una suma de "incapacidades") se parecen a los síntomas de la familia proteínica de las citocinas, responsables de disparar los procesos inflamatorios en el cuerpo. Cuando estamos heridos o enfermos, la inflamación es parte del proceso inmunológico que nos devuelve la salud; pero para el doctor Slavich, es posible que el cuerpo humano responda al mundo moderno como si se tratara de una enfermedad.

Respecto de sus años de estudios sobre la depresión, Slavich afirma que "ya ni siquiera hablo de ella como una condición psiquiátrica. La vida moderna en sí misma parece ser un estado al cual nuestro cuerpo responde negativamente".

El consumo de una dieta alta en azúcares y grasas agrava la inflamación al activar las citocinas almacenadas; según Slavich, el rechazo social y el aislamiento pueden también promover inflamación , un fenómeno ilustrado en los hikikomori japoneses: un vistazo al futuro de una humanidad conectada perpetuamente a internet, sin necesidad de desarrollar relaciones presenciales o salir a la calle, pero cuyos cuerpos responden al mundo moderno con la enfermedad de la depresión.