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¿Es la muerte lenta del cáncer la mejor forma de morir?

Por: pijamasurf - 01/07/2015

El médico Richard Smith hace una apología a morir de cáncer como algo mejor a morir súbitamente o de demencia senil. Vale la pena considerar su argumento

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La mayoría de las personas, si uno les pregunta cómo les gustaría morir, dirían: “dormido”. Es decir, de muerte súbita. Nadie responde que le gustaría morir de demencia senil y mucho menos de cáncer, esa enfermedad que ha marcado al mundo de modo tan profundo que su interpretación ha sido usada para interpretar la sociedad misma. Pero he aquí una interesante apología del cáncer, por el doctor Richard Smith.

Hay, como he repetido mil veces, cuatro maneras de morir: la muerte súbita; la muerte lenta y larga de la demencia; la subibaja muerte del fallo de órganos, donde es difícil identificar el declive final y los doctores se ven tentados a seguir tratando por demasiado tiempo; y la muerte de cáncer, donde puedes colear por un buen rato pero descender usualmente en cuestión de semanas. El suicidio, asistido o no, es una quinta, pero dejaré eso a un lado por ahora.

Smith continúa diciendo que morir súbitamente sea quizá la menos traumática de las muertes para la persona que muere. Al mismo tiempo, una muerte súbita es casi seguramente la más traumática de todas para los seres queridos:

Puede ser demasiado fuerte para los que te rodean, particularmente si dejas una relación lastimada y sin sanar. Si quieres morir súbitamente, vive cada día como tu último y asegúrate de que todas las relaciones importantes están en buenas condiciones, tus asuntos en orden e instrucciones para tu funeral escritas limpiamente en un cajón a la mano; o quizá mejor en Facebook.

Smith dice que la muerte por demencia sería probablemente la peor, aunque a medida que pasa tu identidad se habrá debilitado tanto que morir “podría ser igual que un suave beso”. El fallo de órganos te pondrá en el hospital a mano de doctores. Smith desconfía de los esfuerzos médicos para prolongar una vida condenada.

Y luego está el cáncer:

Así que la muerte por cáncer es la mejor… Puedes decir adiós, reflexionar sobre tu vida, dejar últimos mensajes, quizá visitar lugares especiales por última vez, escuchar tus piezas de música favoritas, leer poemas queridos y prepararte, de acuerdo a tus creencias, a conocer a tu creador o disfrutar del eterno olvido.

Esta es, lo reconozco, una perspectiva romántica de morir, pero es realizable con amor, morfina y whisky. Pero aléjate de oncólogos sobreambiciosos, y dejemos de gastar billones tratando de curar el cáncer que potencialmente nos dejará morir una muerte mucho más terrorífica.

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Por: pijamasurf - 01/07/2015

No todos los intercambios pasan necesariamente por el dinero, y esta tatuadora ucraniana que reparte su residencia entre Tokio y Melbourne lo demuestra

En términos generales, estamos habituados a medir el costo de cualquier cosa en dinero. Una mercancía, un servicio, a veces incluso un favor. La generosidad espontánea de pronto puede ser una concepción extraña, incomprensible en casos extremos, casi tanto como otra idea igual de extraordinaria: un intercambio exento de dinero.

Eso es lo que hace Stanislava Pinchuk, mejor conocida como Miso, quien trabaja en estudios de tatuaje en Tokio y Melbourne pero que también sostiene una interesante iniciativa personal: ofrece su habilidad a cambio de algo que otra persona pueda hacer por ella. Puede ser que le cocinen la cena, que le den un libro que estaba buscando, que la asistan por unas horas en el estudio, etcétera.

Los diseños, por otra parte, son de tipo minimalista, trazos breves que de alguna manera se corresponden con lo mínimo de esos actos cotidianos que se convierten en el precio de su trabajo, aunque con un sentido mucho menos vacío que el que usualmente tienen las transacciones económicas.