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El océano está lleno de polvo estelar: estas son las criaturas más diminutas que hay (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/28/2015

Estas criaturas, casi invisibles para el ojo, llenan el océano de nebulosas y estrellas

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Hay una razón adivinable por la cual los científicos se enamoran tanto de las cosas diminutas: todas se parecen al cosmos. Así los copos de nieve, el polen, los granos de arena (en los que William Blake vio el infinito alguna vez).

Hace poco la National Oceanic and Atmospheric Administration nos mostró unas fotos en que aparecen las criaturas marinas más pequeñas que viven en nuestros mares y océanos. Más pequeñas que el plancton, más diminutas que las diatomeas, parecen fotografías del Hubble de nébulas y estrellas.

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Además, el tener que acercarse a ellas a través de los microscopios más poderosos sólo les añade maravilla. El científico detrás del lente está realmente descubriendo un mundo entero de criaturas tan extrañas, pero a la vez tan familiares, que no es sorprendente que le generen una infatuación inmediata. Sin estas miniaturas invisibles para el ojo, simplemente no habría vida en los océanos. 

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Todo está conectado: visualización de la NASA muestra cómo el Amazonas depende del Sahara

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/28/2015

El Amazonas y el Sahara parecen ser opuestos, pero en realidad son complementos. La biósfera es una red de complejas relaciones e interdependencia

La selva tropical del Amazonas y el desierto del Sahara parecen ser los grandes opuestos en cuanto a la vida que albergan: uno profuso, "el pulmón de la tierra" y también la "farmacia del planeta" y el otro el desierto más grande del planeta, con condiciones inhóspitas para la vida. Sin embargo, el Sahara es indispensable para que el Amazonas pueda llenar la biósfera de oxígeno y diversidad. Aquello que es más arido es lo que mantiene aquello que es más húmedo. 

Científicos de la NASA han utilizado el satélite Calipso para mostrar un fenómeno que ya era conocido, la distribución de polvo del desierto del Sahara que viaja en corrientes atmosféricas hacia el Amazonas. Masivas nubes de cerca de 182 millones de toneladas de polvo se generan en la depresión Bodélé, localizada al noroeste del lago Chad, cada año --esto es el equivalente a 69o mil camiones llenos de polvo. Este polvo mineral está compuesto de microorganismos que contienen fósforo, un nutriente vital para el crecimiento de las plantas. Se calcula que alrededor de 27 millones de toneladas de polvo viajan todos los años al Amazonas depositando cerca de 22 mil toneladas de fósforo en la selva, de esta manera reabasteciendo de minerales traza y oligoelementos al Amazonas y manteniendo el ciclo de la vida.

Este proceso es parte de una compleja autorregulación planetaria: cuando disminuye la lluvia en la región del Sahel, el siguiente año aumenta la distribución de polvo y viceversa. La interdependencia del ecosistema queda plasmada en un círculo vital ya que la selva tropical del Amazonas, a su vez, es la fuente primaria de partículas de aerosol y afecta de manera preponderante los ciclos biogeoquímicos, incluyendo el del carbón, manteniendo de esta forma una atmósfera capaz de sustentar la vida. Este caso también nos recuerda la gran cantidad de factores que se tienen que combinar para que la vida surja y permanezca en el planeta.