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2015, el año dual entre México y el Reino Unido (¿pero año dual de qué?)

Por: Alejandro Echeverría - 01/15/2015

El año dual entre ambos países ha comenzado; una visita de Peña Nieto a Londres se enfila para el mes que entra y con ello se esperan más explicaciones a sus colegas europeos sobre la fantasía de un "momento mexicano" en el mundo.

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Como mexicano radicado ya por un rato en Europa y con el comienzo del dual entre México y el Reino Unido, nunca dejo escapar una u otra conversación sobre México porque por estos lares del mundo poco se escucha sobre nuestro país. Aprovecho toda ocasión para tantear las aguas de cómo marchan las cosas cuando me encuentro con compatriotas en tránsito por la capital británica.

Hace unas semanas tuve el placer de tener una charla con un viejo amigo del bachillerato que, tras darle un reporte breve de mis últimos 6 años fuera de México, forcé la plática a la temática mexiquense. En tan sólo unos minutos empezaba él a quedar sorprendido por lo que le contaba de cómo la imagen de México en tan poco tiempo pasó de la moda a la sombra. Le comentaba lo siguiente…

Hace un rato, en una charla en la Escuela de Economía de Londres (LSE), escuché por primera vez el concepto del “Momento mexicano” o “Mexican Moment”, gracias a un funcionario público que llevaba algo relacionado con la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. El término, reflejo de la ambición tanto del nuevo gobierno de Peña Nieto como la de muchos mexicanos, sin importar su afiliación política, no sólo cobró fuerza rápidamente, sino que era el reflejo de la moda y el ruido que México generaba en tierras foráneas.

Se leía sobre las aperturas de los sectores estratégicos, las reformas y el progreso social a nivel nacional. Y cómo no, en Londres sólo la reforma energética daba cabida a foros y eventos donde la fauna de sector público y privado parecía no poder contenerse de la emoción sobre lo que representaba. Y así en otros temas como el de las telecomunicaciones, vivienda, transporte, empleos y demás; Aeromexico lanzaba su primer vuelo directo entre las capitales de ambos países.  

México estaba de moda. En el transcurso de no más de 2 años, la ciudad inglesa quedaba inundada de parafernalia mexicana: restaurantes auténticamente mexicanos, la cerveza Sol sinónimo de “cool” y pintarse la cara de calavera al estilo Posadas era lo más estiloso en las fiestas de Halloween. Por fin las multitudes cosmopolitas hablaban generalmente de manera positiva sobre nuestro país y atrás quedaban los comentarios sobre el crimen, violencia y drogas.

Y así, aprovechando las sinergias que se cimentaban a niveles transatlánticos, en 2013 se decidió lanzar el año dual en 2015, para celebrar los lazos entre ambos países.

“¡Está chingón!”, recuerdo me comentaba una funcionaria del Banco de México mientras visitaba Londres por allí de verano. “Ya vente, están todas las oportunidades en México”.

“¿Nos regresamos?”, nos decíamos una y otra vez los mexicanos que estábamos por acá.

Se acercaba el final del verano y algunos espectros del pasado comenzaban a aparecer mientras otros nuevos surgían.

En menos de 1 año y medio el “Mexican Moment” se topaba con la primera de muchas paredes. El “Mexican Moment” iba muriendo poco a poco y así, la sociedad quedaba atónita ante los eventos y cómo se desvanecía la ilusión…

El año dual entre ambos países ha comenzado; una visita de Peña Nieto a Londres se enfila para el mes que entra y con ello se esperan más explicaciones a sus colegas europeos, explicaciones que han dejado mucho que desear. El 2015 se encamina a ser un año difícil, no sólo en México, sino a nivel mundial. Esperemos como mexicanos poder rescatar ese “momento” este año a pesar de la incertidumbre global y poder, ya sea en Europa, Asia, México u otro lugar, ser reflejo de un país que progresa en toda materia y no sólo en un progreso material para pocos, como ha sido la norma más allá de ilusorios "momentos".

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Su condición de líder espiritual no hace que el decimocuarto Dalai Lama sea ajeno al pensamiento sociopolítico, sino todo lo contrario: en una charla con jóvenes confesó su interés por el marxismo

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Describiéndose a sí mismo como marxista, el 14vo Dalai Lama se dirigió a una audiencia de estudiantes el martes pasado para abogar por la paz y la igualdad entre ricos y pobres.

"En lo que toca a la teoría socioeconómica, aún soy marxista", declaró. Su admiración por el marxismo le viene por el énfasis de esta teoría en las formas prácticas de reducir la brecha entre ricos y pobres; sin embargo, el Dalai Lama no cree que el marxismo esté puesto al día:

Muchos líderes marxistas hoy son capitalistas en su pensar. Depende de sus motivaciones, su pensamiento, perspectiva. En países capitalistas, existe una brecha que va en aumento entre ricos y pobres. En el marxismo existe un énfasis en la distribución equitativa. Eso es crucial para mí.

El Dalai Lama se ha referido previamente a su admiración por los marxistas chinos, antes de que el proyecto maoísta se volviera una máquina de muerte a mediados del siglo pasado. En otra intervención, Su Santidad dio una fantástica introducción al marxismo:

...de todas las teorías económicas modernas, el sistema económico marxista está fundado en principios morales, mientras el capitalismo se preocupa sólo de la ganancia y el interés. El marxismo se ocupa de la distribución de la riqueza en bases igualitarias, y en la utilización equitativa de los medios de producción.

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También se compromete con el destino de las clases trabajadoras (esto es, de la mayoría) al igual que con el destino de aquellos con menos privilegios y en necesidad. El marxismo se preocupa por las víctimas de la explotación impuesta por una minoría. Por esas razones, dicho sistema me apela y me parece justo... 

El fracaso del régimen soviético fue, para mí, no el fracaso del marxismo sino el fracaso del totalitarismo. Por esta razón pienso en mí mismo como mitad marxista, mitad budista.

Pero lo que vuelve interesante esta última intervención es la manera en que el marxismo puede tener vigencia en el siglo actual como una ideología de paz: una forma de hacer converger el desarrollo espiritual y material de los pueblos. El líder espiritual tibetano recordó al siglo XX como un tiempo de guerra, y en contraposición, llamó a las generaciones más jóvenes a volver el siglo XXI un siglo de paz:

El siglo pasado fue de violencia. Si hacemos de el nuestro un siglo de diálogo, luego se volverá un siglo de paz. Yo no veré esto en mi tiempo de vida, pero debemos comenzar a trabajar en ello. Los menores de 30 [años] son la generación del siglo XXI. Ustedes deben detener la violencia con su voluntad, visión y sabiduría.