*

X

Sugar Bob, el adorable venado al que le encanta comer marihuana (VIDEO)

Por: pijamasurf - 12/14/2014

A este animal le fascina pasar el día "moncheando" las hojas caídas de los capullos de ganja

El auge de la marihuana medicinal en Estados Unidos también se ha esparcido al reino animal. En este corto video podemos ver a un venado llamado Sugar Bob que ha tomado una particular afición por masticar hojas de marihuana en un rancho en el Applegate Valley, en Oregon.

La gente de la televisión pública de Oregon captó a este venado en un rancho donde se cosecha marihuana médica, como parte de su cobertura de la cultura de la cannabis.

A Sugar Bob le fascina pasar el día "moncheando" las hojas caídas de los capullos de ganja. En ocasiones, sin embargo, logra pescar algunas hojas de plantas que están listas para ser vendidas. Según el agricultor Richard Davis, el venado "limpia todas las hojas que se caen al piso, y después está listo para una siesta". Dulces sueños, dulce Bob.

Esta extraordinaria historia tiene además el añadido de que Sugar Bob tiene una excelente relación con el perro de Davis, al cual está "ayudando a morir", ya que es de edad avanzada. En los ojos de Sugar Bob hay una paz contagiosa, incluso Davis señala que en una ocasión tuvo que irse a acostar después de ver la tranquilidad con la que Sugar Bob se dedicaba a dormir tras comer un poco de cannabis.

Te podría interesar:

Por qué los días nublados nos hacen pensar más claramente (o por qué la vida siempre dice "sí" y "no" simultáneamente)

Por: pijamasurf - 12/14/2014

El mal clima, de acuerdo con estos estudios, promueve el pensamiento profundo y cuidadoso porque la mente está diseñada para evitar las cosas que la ponen triste

546799_625249047500115_250992656_n

Además de producir dioses más moralizadores y duros, los climas fríos y nublados expanden nuestra capacidad intelectual. Esta teoría del profesor Adam Alter se puede rectificar hasta cierto punto pensando en lugares con climas difíciles (p. ej. Inglaterra, Alemania, Noruega, Islandia) y en los de climas “felices” (África, Malta, Bahamas, etc.). Los primeros tienden a albergar personas más “cerebrales” que los segundos. Y ello funciona de la mano de la melancolía, que también expande nuestra capacidad creativa.  

En su libro Drunk Tank Pink: And Other Unexpected Forces That Shape How We Think, Feel, and Behave, Alter MarkMeyer3proclama que “la luz del sol adormece a la mente del riesgo y el pensamiento cuidadoso”. Luego de esto corrobora su declaración con un estudio conducido por psicólogos sociales en Sidney, Australia.  

Los investigadores encontraron que en lugar de vigorizar la mente, el buen clima cancela nuestra función cognitiva. Se dieron cuenta, por ejemplo, que en días nublados la gente recuerda mejor las listas de “cosas que hacer” que en días soleados. Recuerdan mucho más elementos de lo que lo hacen en un "hermoso día”.

Su teoría es que al disminuir nuestro estado de ánimo, el mal clima nos interioriza y nos invita a pensar más profundamente, más claramente. Alter escribe:

Los humanos están biológicamente predispuestos a esquivar la tristeza, y responden a estados de ánimo tristes buscando oportunidades para reparar el ánimo y protegiéndose vigilantemente de lo que sea que pueda estar causando su tristeza. En contraste, la felicidad manda una señal de que todo está bien, el ambiente no representa una amenaza inminente, y no hay necesidad de pensar profunda y cuidadosamente.  

Esto podría ser una especie de consuelo. Unas cosas por otras. Melancolía con lucidez versus alegría con adormecimiento mental. Pero hay otro detalle: la insuficiencia prolongada de luz natural tiene efectos devastadores en nuestros relojes internos, que juegan un papel crucial en nuestras facultades cognitivas y emocionales. Como acierta María Popova, hay que recordar a Rilke en situaciones paradójicas como esta cuando dijo que: “la vida siempre dice SÍ y NO simultáneamente”.