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Seedfeeder podría ser un freak o solamente alguien interesado genuinamente en la educación sexual del mundo; lo cierto es que su trabajo pulula en la red casi como la versión gráfica oficial de nuestra sexualidad

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Hoy en día Wikipedia cumple la función de educadora de millones de personas para todo tipo de información, incluyendo el sexo (en los casos en que el maestro no es el porno). La gran enciclopedia colectiva cuenta con el trabajo voluntario de una discreta leyenda de la ilustración: "Seedfeeder", cuyos diseños ilustran decenas de artículos sobre sexo y todas sus variantes (un Kamasutra gráfico secular para la supercarretera de la información).

Algunos ejemplos de las ilustraciones de Seedfeeder, las dos variantes más comunes del "tercio". Por ejemplo actos sexuales novedosos, en parte influencia del porno, en parte de la comedia y el slang: el tea-bagging. Para los que buscan ir más allá y experimentar con posiciones poco ortodoxas, algo que se llama "el ostión vienés" o varios fetiches.

No es que el estilo de ilustraciones de Seedfeeder sea especialmente artístico (hay poca poesía en sus líneas), pero es de notar su trazo eficiente, realista y apto para la educación sexual. Sus gráficas de vectores de gran limpieza lo han hecho toda una estrella de culto en internet, como claramente muestra este artículo de Gawker que reflexiona sobre su obra completa.

 

 

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La Smart TV de Samsung tiene una función para grabar y compartir tus conversaciones con "terceros". Nos acercamos a un punto en el que "todo lo que digamos podrá ser usado en nuestra contra", aunque lo digamos en la privacidad de nuestro hogar

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En lo que parece ser un pequeño escándalo de privacidad, se ha revelado que la televisión SMART de la empresa Samsung cuenta con una función que le permite grabar y compartir a terceros tus conversaciones cuando esta activado el reconocimiento de voz (algo que permite que los usuarios controlen la TV con la voz). Según la política de privacidad, se podrá compartir conversaciones a terceros cuando el aparato detecte "palabras habladas que incluyan información personal o sensible". Esto deja a la TV inteligente de Samsung una enorme amplitud para juzgar qué es "sensible", lo cual puede ser insignificante, ya que "personal" es toda la información.

 

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Samsung no ha explicado con quién comparte esta información, sólo se dice que se podrá compartir a terceros; evidentemente esto genera especulación sobre que puede tratarse de la policía o, especialmente, de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que ha implementado un programa de espionaje global a través de sitios de internet como Google o Facebook y mediante proveedores de telefonía celular como Verizon. 

Claramente hemos llegado a un punto de alarma orwelliana, o justamente a lo que advertía Philip K. Dick cuando escribió: “Llegará un momento en que no será ‘Me están espiando a través de mi telefóno’. Eventualmente será: ‘Mi teléfono me está espiando a mí'". 

Como advierten algunos analistas quizás el problema no sea tanto esta particular TV, ya que Samsung puede luego explicar que el tercero de su política es inocuo y se trata sólo de algún aspecto técnico o en el espíritu de ofrecer un servicio al usuario. Pero esta tecnología de transmisión de conversaciones sensibles a terceros es un prototipo de espionaje y una forma nueva de penetrar la privacidad de los usuarios. En otras palabras, no es tanto cómo está siendo usada ahora sino cómo podrá ser usada después, una vez que nos acostumbremos a este feature de  reconocimiento de voz (que nos coloca en ese estado sensible inmortalizado por las películas en nuestra propia sala de estar: "Todo lo que digas podrá ser usado en tu contra"). Algo similar ocurrió con Facebook: si desde un principio hubiéramos sabido que nuestra información iba ser vendida a diferentes marcas o usada por agencias del gobierno, no nos hubiéramos quedado en esta red social. Una vez que supimos de qué se trataba el juego, para muchos ya era demasiado tarde, ya que habían asimilado este medio como parte íntima de su vida (ahí dentro, una vida) y romper con Facebook ya no era tan fácil. Son cosas que, de todas maneras, no es demasiado tarde para replantear.