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En promedio, alguien puede pasar miles de horas esperando en una fila, tiempo suficiente para odiar esta manera de la organización multitudinaria

 

 

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Probablemente sea un lugar común decir que es desesperante hacer fila para todo: en el banco, en el supermercado, incluso para entrar a un baño. Hoy en día, hacer fila es algo que se acepta de forma tan natural que juzgamos a aquel impaciente o malhumorado como un potencial detonador de histeria colectiva.

Esperar en una fila puede volverse un suplicio dependiendo del objetivo que se espera cumplir, más que por el tiempo de espera. Estar parado en una fila más de 5 minutos podría representar una especie de tiempo perdido; por eso, algunos negocios han echado a andar diferentes tácticas para distraer a sus clientes, evitar impacientarlos y fomentar el consumo.

Así, sin importar nuestras experiencias personales de esperar mientras hacemos una fila, podemos concluir que hay dos cosas: la primera es que no importa cuánto tiempo lleves esperando, siempre te va a molestar si alguien decide saltarse la fila; la segunda es que no es lo mismo estar formado por unos boletos de concierto para tu banda favorita que hacer una fila para pagar un servicio.

Aunque por otro lado hacer fila, esperar, es en la mayoría de los casos un ejercicio de civilidad, también es un buen momento para estar a solas ordenando tus pensamientos, una oportunidad para cantar en tu cabeza tu canción favorita o simplemente desarrollar el tan afamado don de la paciencia.

Lingüista pronostica que 90% de las lenguas se habrá extinguido en los próximos 100 años

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/07/2014

Diversos fenómenos socioculturales encabezados por la globalización amenazan a un gran porcentaje de las miles de lenguas que hasta ahora, a pesar de todo, se conservan

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Al parecer la globalización cultural acentuada por las distorsiones lingüísticas, unificadas, que inspira internet, terminará revirtiendo el castigo que impactó a la torre de Babilonia. O al menos eso es lo que sugiere el doctor John McWhorter en un artículo recién publicado en The Wall Street Journal

Especialista en filosofía, música y estudios americanos de la Universidad de Columbia, McWhorter predice que 90% de las lenguas hoy vivas terminará por sucumbir durante el próximo siglo. De acuerdo con esta hipótesis, la fragmentación cultural motivada por la tendencia globalizante acabará por desahuciar a miles de lenguas pequeñas, dejando en el juego únicamente a las más grandes, entre ellas el chino, el inglés y el español.

Además, la concentración en grandes zonas urbanas monolingüísticas propicia que, al migrar de sus lugares de origen, las personas van olvidando o marginando sus lenguas originarias. Lo anterior es un proceso que ya viene confirmándose desde hace años en países con gran riqueza étnica, por ejemplo México, donde múltiples lenguas se han ido debilitando en favor de la lengua central, en este caso español. 

Por cierto, el estudioso de Columbia también descartó la posibilidad de un mundo completamente monolinguístico ya que, más allá de la lengua en si, cada una de ellas es portadora de particularidades culturales que, aunque la tendencia es a uniformarse, difícilmente ese proceso alcanzará un estado absoluto. Es decir, a fin de cuentas las diferencias culturales terminarán cuidando una cierta diversidad lingüística –aunque esta se reduzca significativamente en las décadas por venir–.