*

X

El verdadero Taller de Santa está en China (y sí, sus obreros son tan miserables como crees) (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/22/2014

6 de cada 10 adornos navideños los fabrican en China obreros que laboran en condiciones que poco tienen que ver con el "espíritu" de esta temporada

La Navidad es, probablemente, una de las épocas más hiperreales del año. Hiperreal en ese sentido que Jean Baudrillard dio al término: una suerte de exageración de la realidad que, como una membrana, se impone sobre la realidad para distorsionarla, curiosamente, con sus propios elementos, para de esa manera construir una realidad ficticia que no parece tal. La Navidad es, en este sentido, como un impasse, un periodo falsamente utópico en donde parece no suceder nada más que los buenos sentimientos, los buenos deseos, los regalos, la reanudación de relaciones, y más.

Esto, por supuesto, sabemos que no es cierto. En Navidad el mundo continúa siendo más o menos el mismo que era hace unas semanas. El mismo lugar feliz y afortunado para algunos, y miserable y triste para muchos otros.

Tal es el caso de los obreros que laboran en las fábricas de adornos navideños de Yiwu, China, el punto de origen de toda esa parafernalia casi fantástica que ilumina los sueños de bondad de esta época.

En total, esta ciudad concentra casi 600 centros de trabajo en los que se producen poco más de 6 de cada 10 adornos navideños que se comercian en todo el mundo. En buena medida este es el “taller de Santa”, donde sus legendarios enanos ayudantes son más bien trabajadores chinos laborando en condiciones paupérrimas e incluso peligrosas, pues las largas jornadas de trabajo (en promedio 12 horas por un salario de entre 10 y 15 dólares) se cumplen en medio de químicos tóxicos, pegamentos y copos de nieve sintéticos de los que hay que protegerse con hasta 10 máscaras al día.

El testimonio es suficientemente elocuente por sí mismo. Quizá, después de conocerlo, sólo reste decir: “¡Feliz Navidad!”.

Gladiadores do Altar, la secta cristiana militarizada que pretende exterminar a homosexuales y ateos

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/22/2014

Bajo el nombre de Gladiadores do Altar, esta iniciativa espeluznante pretende exterminar al “mal de este mundo”: los homosexuales y los ateos

10959801_641530552643210_4841097927098832668_n

 

La historia reciente está llena de sectas que han buscado acabar con ciertos sectores de la población, entre la discriminación y el fanatismo, entre ellas La puerta del cielo (Estados Unidos), La orden del templo solar (Europa), Verdad Suprema (Japón), La familia de Charles Manson (EE.UU.), Templo del pueblo (Guyana). Estos grupos llegaron a cuestionar la esperanza en el humano, ya que se dedicaron tanto a persuadir como a manipular a sus adeptos para alcanzar las metas de su líder (usualmente un psicópata inteligente y manipulador). 

Esta estructura psicológica de las sectas continúa formando grupos minoritarios con base en el abuso de poder y la manipulación mental. Y es que en los últimos meses ha surgido una campaña dentro de la secta Iglesia Universal del Reino de Dios (mejor conocida como la Iglesia Pare de Sufrir) en Brasil que ha sido calificado como una amenaza para la sociedad, según diputados brasileños.

Bajo el nombre de Gladiadores do Altar, esta iniciativa espeluznante pretende exterminar al “mal de este mundo”: los homosexuales y los ateos. Para dar a conocer sus declaraciones, este subgrupo de la famosa secta cuenta con su propio escudo, redes sociales e incluso merchandising. A través de un “ejército” de jóvenes se pretende realizar una formación militar bajo la guía de su pastor, y así generar un intento de intimidación para atacar a las minorías llamadas “infieles”. En este video se puede ver a la facción colombiana de los Gladiadores del Altar, un extraño cuerpo militar religioso. Si bien hay que advertir que las ideas de esta secta son escabrosas y parecen dignas de tiempos superados, no se tiene conocimiento de que hayan cometido crímenes o que hayan empleado la violencia --son sólo una amenaza en su discurso.

Este tipo de fenómenos radicales muestran cómo las creencias pueden llegar a distorsionar la percepción y crear fanatismos que van en contra de una educación básica que toma en cuenta la empatía y la diversidad.