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De la protesta a la propuesta: surge en México el #YaMeCansé, Por eso Propongo

Por: Ana Paula de la Torre - 12/11/2014

Las protestas multitudinarias de las calles en México por los normalistas desaparecidos son un reflejo de mentes que también imaginan propuestas contundentes

10678833_912213332136568_2530606265168285536_nMuchas de las recurrentes críticas a las protestas en las calles es que carecen de exigencias contundentes y, por lo tanto, de claridad. Como si los ciudadanos marcharan por un sentimiento más que por una demanda, los críticos de estas expresiones cómodamente aluden a esta situación. La realidad es que sentir es más fácil que ponerle palabras a eso que sentimos; por ello, está surgiendo una propuesta para encausar las manifestaciones multitudinarias que nos han impulsado a muchos a las calles por un hartazgo integral hacia la clase política.

Hay quienes dicen que no habría tales niveles de violencia si no hubiese tal marginación (recordemos que, en los últimos 30 años de reformas neoliberales, apenas ha crecido la economía y la pobreza se ha mantenido en al menos 50% de la población); otros creen que la violencia se deriva de una guerra contra las drogas que responde a intereses estadounidenses. Otros, por su lado, consideran que la impunidad es culpa de un sistema político corrupto que ha permitido que la ilegalidad llegue a tales dimensiones. Lo cierto es que la actual crisis de México es un confluencia de muchos factores; aunque, en lo personal, considero que la más grave de ellas es la falta de movilidad social y una política económica que benéfica a unos pocos.

En este sentido, para hacer propuestas y dar palabras a las problemáticas que tenemos con el cauce de las soluciones, ciudadanos mexicanos han creado el #PorEsoPropongo, que documentará propuestas en formas de tarjetas postales que serán remitidas a la sociedad civil organizada y a funcionarios por medio del sitio www.postcard.com/join-a-movement o la aplicación Postcard.com. La dinámica es crear una imagen, añadir el #YaMeCansé, Por Eso Propongo, y subir la propuesta (puedes usar su correo si no quieres registrarte: poresopropongo@gmail.com). 

La imaginación es quizá el arma más profunda para cambiar las cosas. De alguna manera, a los culpables los tenemos en la mira: la corrupción, el compadrazgo político, la aplicación de agendas que favorecen a unos pocos, los políticos que han aplicado esa visión; pero los señalados quedan cortos cuando las propuestas opacan con su halo luminoso.

La cuenta de Twitter de esta iniciativa es @poresopropongo y su Facebook: Ya me cansé, por eso propongo. Si quieres seguir en redes sociales con el #YaMeCansé te recordamos que los bots de Enrique Peña Nieto ya han tirado dos campañas; sin embargo, como la indignación es más real que cualquier maniobra virtual, ahora se está usando el #YaMeCansé3… y así hasta el infinito.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Este ha sido el camaleónico rostro de Santa Claus a lo largo del tiempo (FOTOS)

Por: pijamasurf - 12/11/2014

Estas imágenes de los archivos del museo Smithsonian nos permiten ver la evolución de un ícono que en un principio apelaba a los buenos sentimientos, a la generosidad y el acto de compartir

La leyenda de Santa Claus se remonta por lo menos al año 280 de nuestra era, cuando San Nicolás, un santo de origen turco, conocido por su filantropía y bondad, comenzó a ser venerado en la Europa continental. Arraigó en Holanda y tomó el nombre de Sinterklaas (abreviación de Sint Nicolaas), que pasó después a Santa Claus y cruzó el Atlántico en el siglo XVIII con los inmigrantes holandeses a Estados Unidos, donde se celebraba su fiesta el 6 de diciembre, en el aniversario de la muerte de San Nicolás.

A partir de entonces, Santa Claus es indiscernible de su historia gráfica: sus apariciones más antiguas lo muestran como un enano un poco perturbador, pero capaz de entrar por la chimenea de las casas a dejar regalos a los niños buenos y carbón a los malos. A mediados del siglo XIX los caricaturistas políticos lo utilizan como personaje para atizar la chimenea parlamentaria (como emblema de la abundancia de algunos y la pobreza de los más).

Su entrada en el mundo corporativo se da gracias a la tienda Macy's, que adopta a Santa Claus en su publicidad de fin de año, al igual que Coca-Cola, quienes al dotarlo de sus colores corporativos (rojo y blanco) lo popularizan hasta volverlo el ícono universalmente identificable que es hoy, tanto el personaje como la bebida carbonatada.

Estas imágenes son una muestra de los archivos del museo Smithsonian, y nos permiten ver la evolución de un ícono que en un principio apelaba a los buenos sentimientos, a la generosidad y el acto de compartir, y que a través del siglo pasado se convirtió en sinónimo del corporativismo y el consumismo que es como la Navidad laica: ya no se desean "Felices Fiestas" sino "Felices Compras".