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Conoce la piedra más alucinante del mundo: el jaspe oceánico (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/08/2014

Las fotos microscópicas de Bernardo Cesare abren todo un mundo de brillante estética

Hay algunas piedras de alucinante belleza que poco tienen que ver con las costosas joyas que el mundo más cotiza. Una de ellas es el ópalo, que evoca acuarios o flamas, y otra es el recientemente fotografiado jaspe oceánico, que es una especie de cuarzo microcristalino con características hermosas y psicodélicas.

Bernardo Cesare, profesor de petrología en la Universidad de Padua, Italia, decidió que la mejor manera de demostrar las intrincaciones de sus fascinantes objetos de estudio era la fotografía. Su trabajo con el jaspe oceánico es uno de los más deslumbrantes.

Esta roca se encuentra exclusivamente en la costa noroeste de Madagascar, y lo que la hace tan sofisticada es una mezcla de óxido de hierro y sustancias orgánicas que contiene, lo que no le ocurre a ninguna otra roca. Y aunque a simple vista uno puede ver los patrones y los colores vibrantes, las fotos microscópicas de Cesare abren todo un mundo de brillante estética para nosotros.

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La física detrás del delicioso olor a lluvia

Screen shot 2015-02-04 at 7.33.47 PMLa palabra lluvia es quizá una de las onomatopeyas más deliciosas del lenguaje; así también precipitación pluvial o diluvio. Todas suenan a lluvia cayendo y ese sonido es reconfortante aunque sólo lo imaginemos. De hecho, el sonido de la lluvia es el resultado de un fascinante sistema de ritmos, superficies y tamaños casi imposible de reproducir, aunque estos japoneses lo lograron. Después de todo, ellos son los expertos en encontrar la poesía en los fenómenos naturales: tienen 50 palabras para decir "lluvia" y cada una es una lluvia diferente.

Pues ahora unos científicos norteamericanos se pusieron la tarea de descubrir cómo es que la lluvia despierta tantos olores cuando toca la tierra. ¿A quién no le gusta el olor a pavimento llovido, pasto llovido, tierra mojada? Lo que descubrieron es que no es la lluvia la que huele tan rico, sino el proceso que detona cuando impacta una superficie.

Tienes que tener una gota del tamaño adecuado, cayendo a la velocidad correcta sobre la superficie apropiada. En el momento en que esta toca la tierra atrapa diminutas burbujas de aire; estas burbujas luego estallan en la superficie como las burbujas del champagne y llevan con ellas el olor de la tierra o el pavimento mojado, dependiendo de dónde caigan.

Así queda claro que todo lo relacionado con la lluvia es sofisticado y sutil. Nada nunca, aunque echemos agua, olerá igual que la lluvia.