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Cómo pasar por las revisiones del aeropuerto como todo un agente secreto

Por: pijamasurf - 12/30/2014

Documentos filtrados de la CIA (cortesía de WikiLeaks) revelan algunas tácticas del personal aeroportuario para detectar posibles sospechosos --y arruinar las vacaciones de turistas nerviosos
James Bond en "From Russia with Love"

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Los aeropuertos son la materialización burocrática de las fronteras políticas entre los países, y el personal que trabaja en ellos está impregnado de la idiosincracia local, lo que incluye las tensiones geopolíticas en boga. Pero un par de documentos internos de la CIA (publicados por WikiLeaks) pueden enseñarnos a los mortales de carne y hueso cómo atravesar un aeropuerto como todo un agente secreto.

A pesar de que esta información puede pasar por sentido común, existen algunos detalles que pueden ser de suma importancia para evitar revisiones incómodas. Claro que esta información también puede ser útil, bueno, para terroristas, traficantes de drogas y criminales comunes tratando de cruzar un abarrotado aeropuerto a tiempo para reunirse con sus familias en Año Nuevo.

Una primera lista de consejos describe aspectos psicológicos y de comportamiento que el personal del aeropuerto identificará como sospechosos, además de lo relativo al pasaporte y a la manera en que el "sospechoso" adquirió su boleto de avión:

  • Signos fisiológicos de nerviosismo, como temblores, manos sudorosas, respiración agitada sin razón aparente, escalofríos, pulsación de arterias carótidas, rostro ruborizado y el evitar contacto visual.
  • Falta de familiaridad con los datos del pasaporte (ficha biográfica, viajes previos, etcétera).
  • Inhabilidad para hablar la lengua del país que expide el pasaporte.
  • Forma de compra inusual en el lugar de expedición.
  • Compra o cambio de itinerario 24 horas antes de la salida del vuelo.
  • Cambiar de filas o estudiar procedimientos de seguridad.

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Otros consejos incluyen lo relativo al equipaje:

  • Cantidad de equipaje inapropiado para la duración de la estadía.
  • Muchos artículos nuevos (como despertadores o libretas) en el equipaje.
  • Equipaje empacado con descuido cuando el pasajero es supuestamente un experimentado viajero de negocios.
  • Mapas, guías u otra literatura turística sin abrir. Mapas de ciudades no relacionadas en el equipaje de un supuesto turista.
  • Calidad de equipo fotográfico incoherente con el perfil del viajero, o tarjetas de memoria insuficientes para un viaje turístico supuestamente largo.

Si estos consejos de la CIA para espías en aeropuertos te parecen paranoicos, es porque lo son: no imaginamos a nadie más paranoico que al encargado de sorprender "terroristas" en las filas de ingreso al país.

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Esta comunidad mundial está integrada por jóvenes lectores que comparten, en vídeos de YouTube, sus experiencias literarias

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Mucho se habla de las mieles de la lectura. Me refiero a los incontables beneficios que este hábito conlleva para quien lo practica, por ejemplo el fortalecer la memoria, cultivar la empatía o desarrollar diferentes habilidades cognitivas. Sin embargo, y a pesar de que nadie parece dudar de que leer es algo benéfico, existen todavía muchas sociedades entre las que la lectura es poco promovida y, curiosamente, aún menos practicada –por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Lectura en México no alcanzamos a promediar tres libros por habitante en 1 año–.   

Con la consagración de internet y su galaxia de dispositivos electrónicos, además de la masificación de formatos multimedia, muchos temen que la lectura, en especial el acto de tomar físicamente un libro y sumergirte en él, termine erradicándose. Generalmente internet se presenta como un enemigo frontal de la lectura tradicional, pero si nos detenemos un poco a observar el escenario, entonces emergen posibilidades digitales que terminan por, tal vez paradójicamente, incentivar la lectura tradicional. Y en este sentido el booktubing, una tendencia cada vez más popular, es un perfecto ejemplo. 

Entre las generaciones que somos cada vez más, radicalmente, audiovisuales, promover la lectura por medio de videos parece una fórmula ideal. Booktube es una especie de subcultura digital –ya que posee sus propios códigos–, originada entre usuarios angloparlantes hace unos 6 o 7 años y que desde hace un par de años se ha popularizado también en español.  

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En pocas palabras se trata de una comunidad, o una red de comunidades, integrada por personas que además de disfrutar la lectura, acostumbran compartir sus experiencias lectoras en YouTube –es decir, se autograban en video exponiendo su vivencia literaria–.

Uno de los aspectos más cautivantes del booktubing es la honestidad con la que los usuarios abordan y comparten sus lecturas, y pocos pretenden fungir como críticos o autoridades literarias. En lugar de eso la premisa es transmitir el sabor o sensaciones que un libro te deja, y las reflexiones que su lectura detonó en ti. Otro es que además de combinar los nuevos hábitos digitales con el tradicional acto de disfrutar un libro, el booktubing transforma una experiencia esencialmente solitaria, el leeren una dinámica colectiva, pues no sólo compartes sino que recibes comentarios o recomendaciones, e incluso se generan discusiones alrededor de tu experiencia lectora. 

Ya profundizando un poco en la subcultura booktubera, notamos que existen varios subgéneros de este formato. Por ejemplo, hay reseñas casuales, pero también hallazgos (charlar sobre libros potencialmente desconocidos), tours por tus repisas (recorridos a través de tu biblioteca personal), "novel notions" (discusiones alrededor de un tópico en particular de una novela contemporánea de ficción) o tags (respuestas a preguntas virales).

En inglés hay cientos de canales booktuberos que suben semanalmente videos y que acumulan millones de views al mes. Por ejemplo, encontré Little Book Owl o Booktalk. También, por suerte, ya existen decenas de canales en español, entre ellos Las palabras de Fa (joven mexicana con más de 120 mil suscriptores y al parecer una de las pioneras en habla hispana), El coleccionista de mundos (joven español con casi 100 mil suscriptores) o Abriendo libros (otro mexicano, con más de 60 mil suscriptores). Con un poco de paciencia tal vez encontrarás a tus booktubers favoritos (yo aún no lo logro), aquellos con los que te identificas en cuanto a actitud o preferencias literarias se refiere. 

En todo caso, más allá de las particularidades de cada booktuber, lo fascinante es que cada uno de ellos son francos promotores de la lectura, personajes que montados en esta tendencia o comunidad transmiten, y en muchos casos contagian, una genuina pasión por leer –algo que, lamentablemente, los educadores y autoridades de muchos países no han sabido hacer–. Así que la próxima vez que pienses en internet como el enemigo público número uno de la lectura, recuerda que también existen "hacks" pro literarios en las estepas digitales, o mejor aún, trata de imaginar nuevas herramientas interneteras que incentiven la comunión con la literatura.  

 Twitter del autor: @ParadoxeParadis