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Breve historia visual de lo que comen los ricos y los pobres (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/13/2014

Los artistas Henry Hargreaves y Caitlin Levin colaboraron en un libro titulado "Power Hungry" en el que querían mostrar cómo las sociedades, a lo largo de cientos de años, han alimentado a sus miembros más ricos y pobres (una dicotomía que expresaron como “poderosa” y “hambrienta” en esta serie)
Poder / Hambre  Imperio romano

Poder / Hambre  (Imperio romano)

 

Mil veces se ha tratado de mostrar los hábitos alimenticios de los ricos en contraste con los de los pobres. Pero este caso, por ser mucho más sugestivo que directo, tiene mucha fuerza.

Los artistas Henry Hargreaves y Caitlin Levin colaboraron en un libro titulado Power Hungry en el que querían mostrar cómo las sociedades, a lo largo de cientos de años, han alimentado a sus miembros más ricos y pobres (una dicotomía que expresaron como “poderosa” y “hambrienta” en esta serie).  

“Creo que una de las razones por las que nos gusta usar la comida como medio en nuestro arte es porque es una ventana secreta a aspectos muy personales de la sociedad y la cultura”, dice Levin. “A través de la comida uno puede tener un mucho mejor entendimiento de las costumbres, relaciones interpersonales, estética y valores de cualquier cultura. Esto se convierte en un lente fascinante con el cual ver el mundo”.

Los artistas ponen los dos lados de la moneda (el “poder” y el “hambre”) en una sola mesa y sólo la voltean para mostrar la dicotomía.  

 

 

Siria

Poder / Hambre (Siria)

 

USA

Poder / Hambre (Estados Unidos)

 

Egipto

Poder / Hambre (Antiguo Egipto)

 

FRANCE

Poder / Hambre (Francia prerevolucionaria)

 

NorthK

Poder / Hambre (Corea del Norte)

 

Aunque disfrazar o mitigar el aroma corporal (además de los usos en la magia y la seducción) sea el gran negocio de los desodorantes, esta tecnología podría eliminar por completo el mal olor asociado al sudor
[caption id="attachment_94517" align="aligncenter" width="590"]Madonna (via Instagram) Madonna (vía Instagram)[/caption]

El tratamiento de los olores en nuestra cultura es codificado simbólicamente por publicistas y marcas de perfumes y desodorantes, que producen equivalentes audiovisuales de las asociaciones olfativas deseadas. ¿Tenemos (o queremos tener) un estilo de vida deportista/sexy/arriesgado/exitoso? Sin duda existe una campaña y una fragancia asociada a ello. El olor corporal propio (humor corporal) se considera agresivo, como una especie de presencia suplementaria, excesiva. La angustia por el desodorante se aprende a temprana edad, y su aplicación constituye un mercadológico rito de paso de nuestra cultura. Es por eso que un descubrimiento de investigadores de la Universidad de Belfast podría mitigar dicha ansiedad, al producir un desodorante que puede hacernos oler mejor a medida que sudamos más.

Peter Nockemann es uno de los químicos encargados de la investigación con iones en estado líquido: "Esta fragancia puede mezclarse químicamente con el líquido iónico; una vez que se une con la sal líquida" del sudor. Aunque se trata de un material en etapa de prueba, el producto final sería un desodorante que no activa su fragancia de inmediato, sino que la humedad del cuerpo lo va activando y volviendo más intenso. En otras palabras, mientras más sudaras tu aroma tendería más hacia lo dulce.

"La dificultad", afirma Nockemann, "recae siempre en retrasar la liberación de la fragancia, pues cuando uno se pone desodorante, la fragancia se evapora inmediatamente. El agua rompe el vínculo entre el líquido iónico y la fragancia, liberando esta última", pero responde también al compuesto "thiol" presente en el sudor, el cual provoca precisamente el mal olor.

Aunque los compuestos iónicos se conocen desde hace unos 100 años, la investigación moderna con fines comerciales tiene 15 años en boga. Nimal Gunaratne, líder de la investigación, no expuso en una entrevista todas las posibles aplicaciones de esta tecnología, debido a restricciones legales de divulgación de patentes; sin embargo se refirió brevemente a las aplicaciones médicas al poder administrar gradualment la lenta liberación de medicamentos a través de cremas, además del uso primordialmente comercial en perfumería y cosméticos.

¿Y si la tecnología terminara con el aroma humano como lo conocemos? ¿Cancelar el olor corporal no será una nueva forma de dar predominio a la imagen audiovisual/espectacular por encima de la más sutil del olfato?