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¿Sientes que tu cerebro no funciona muy bien? Un virus podría estar haciéndote estúpido

Salud

Por: pijamasurf - 11/15/2014

40% de las personas podría ser portador del Clorovirus ACTV-1, el cual disminuye la capacidad cognitiva de hombres y ratones (y tal vez explica muchas cosas sobre la realidad que te rodea)

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No, no se trata de la progresiva degradación intelectual de nuestra civilización infectada por los programas de reality, la cultura de las celebridades (y lo "viral"), el amor por la comida chatarra, los juegos de futbol y los juegos para matar el tiempo en "smartphones" (el nombre de estos aparatos es cuestionable) o algún otro virus memético. Científicos han hallado un virus que afecta la cognición humana, el cual previamente se creía que sólo infectaba a ciertas algas de la familia clorela (Chlorella).

El clorovirus ACTV-1 forma parte del viroma orofaríngeo de los seres humanos y, según la investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de John Hopkins y la Universidad de Nebraska, produce alteraciones en la función cognitiva de humanos y roedores. La mucosa humana contiene una enorme cantidad de microorganismos, muchos de ellos inofensivos, otros benéficos y otros más, patógenos; a ellos se suma el clorovirus, el cual fue identificado en 40 de 92 humanos de diferente extracción poblacional a los  que se les tomó una muestra de mucosa. 

Los investigadores señalan que este virus afecta la expresión de ciertos genes, la memoria, la coordinación motriz y el sistema inmune (una disminución de 10% de capacidad, lo que se confirmó también después de inyectar el virus a ratones). No se tiene evidencia de que el virus sea contagioso (¿la estupidez es contagiosa?). Se cree que probablemente el virus infecte a otro microorganismo y de esta manera llegue a la garganta del ser humano. Posiblemente la infección humana sea un efecto colateral en la verdadera guerra por el control de este planeta, que lleva más de 3 mil millones de años: los virus vs. las bacterias.

Decir que casi 40% de las personas de este planeta son portadores de este virus sólo después de este estudio sería excesivo --falta mucha información para poder arriesgar una aseveración de ese peso (¿sería estúpida? ¿sería el virus hablando?). Es un poco reduccionista pensar que este virus es responsable del nivel intelectual de nuestra civilización, cuando existen innumerables virus y bacterias y demás microorganismos en el microbioma humano que afectan nuestra cognición (y por supuesto "virus" informativos, como es cualquier programa cultural). Por ejemplo, el parásito Toxoplasma gondii, el cual habita comúnmente en los gatos, puede ser la causa de ciertas enfermedades mentales y cambios en la población bacteriana han sido asociados con la depresión y el autismo; pero también bifidobacterias y lactobacilos son vitales en la producción de ciertos neurotransmisores que se generan en el intestino (donde el ser humano tiene un "segundo cerebro") y el consumo de probióticos ha sido asociado con un mejor funcionamiento cognitivo.  Por otro lado, si miras a tu alrededor, una vez que la idea misma de que este virus puede ser casi ubicuo te ha infectado, el clorovirus podría explicar muchas cosas. Además de ser una buena excusa para actos fallidos: "No fui yo, fue el virus". O un buen recurso para el comentario político: "los gobernantes de ese país parecen tener un alto índice de clorovirus ACTV-1"; se ha desatado una "epidemia de la gripe del alga". Al final, lo más interesante de esto es que el "yo" individual en realidad no existe o es un colectivo formado por miles de millones de microorganismos que usan al cuerpo "humano" para perpetuarse.

Y tú, ¿sientes el virus dentro de ti?

 

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Estudios revelan que las mentes creativas rompen las reglas en el trabajo

Salud

Por: pijamasurf - 11/15/2014

Mentir o ser cómplices de la mentira para romper las reglas es una constante necesidad que si bien no es inteligente, puede ser demasiado creativa

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Todos en algún momento de nuestras vidas hemos dicho una mentira. En el ámbito laboral, no se necesita ser una mente brillante para salirse con la suya, ya sea si necesitamos escapar unos días del estrés y fingir enfermedad o si gustamos de ser fieles amigos de Facebook y simular que estamos trabajando, el proceso para generar nuestra próxima estrategia siempre es el mismo.   

Pero, ¿qué motiva a las personas a mentir para romper las reglas en el trabajo? Recientes estudios de la Universidad de Duke propuestos para Psychology Today afirman que la creatividad, y no la inteligencia, predice deshonestidad. Francesca Gino, una de las coautoras de este artículo, describe brevemente que inducir una mentalidad "casual", con señales que alientan flexibilidad, --con palabras como original, novedoso e imaginativo-- incrementaba las probabilidades de hacer trampa en un juego”, por ejemplo. En resumen, las probabilidades de que la moral del individuo se relaje aumentan. Sin embargo, la cuestión sustancial a discutir es si la compañía está dispuesta a aceptar estos comportamientos en sus empleados.

 "Las reglas pueden romperse siempre que trabajes en una compañía que esté cómoda con el desorden como un aspecto clave para su crecimiento", apunta Roy Cohen, orientador vocacional y autor de The Wall Street Professional's Survival Guide. Para Cohen, las “mentiras blancas” y la complicidad que surge de dicha creatividad son importantes para la armonía en el ambiente de trabajo, pues de no ser así una persona ágil, dedicada y empeñada a vivir en un ambiente conservador, no sobreviviría en un nuevo trabajo frente a sus demás colegas que ya han tenido un poco de “moral relajada”. Pero como todo equilibrio, el ser demasiado “creativos” para mentir también produce severas consecuencias desfavorables. Se está en la sima o en la cima; cuando este comportamiento se sale de control, es probable que el individuo ni siquiera se dé cuenta de ello, intentando sobrepasar todo tipo de normatividad para lograr una meta que poco tiempo durará en la cumbre del éxito.

¿Y por qué se rompen las reglas?

Según Ira Wolfe, presidenta de Success Performance Solutions, estas son algunas premisas a la interrogante:

Porque somos curiosos

La constante necesidad de saber “qué pasará si lo hago”, nos motiva a romper las reglas. La moralidad puede contraatacar... pero la curiosidad sigue viva.

Somos impulsivos

Algunas personas toman decisiones solamente cuando todos los hechos están claros y en orden. Otros, confían en la emoción y el instinto. Considera a quién quieres en tu equipo de trabajo, qué tipo de riesgos estás dispuesto a tomar y dónde los colocarás para obtener el máximo efecto.

Nos unifica

Participar en un acto medianamente malo durante el trabajo, como espiar junto con otros colegas de trabajo las redes sociales de otras personas cuando se supone que debes estar terminando un proyecto, es un momento de unión. Nadie quiere ser el aguafiestas o el juzgón, así que es más fácil jugar al cómplice.

Nos hace más creativos

Sentir que se está fuera de las reglas, ser el colega “tramposo”, estimula exponencialmente la creatividad y trabajamos más en la generación de nuevas estratagemas que nos hagan sentir, falsamente, “inteligentes”.

 

 [Fast Company]