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Si el reloj es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? Hora de (re)flexionar el tiempo colectivo

Por: Javier Raya - 11/16/2014

Un reloj no es un instrumento para medir la Historia, sino una herramienta capaz de medirse a sí misma hasta límites inverosímiles
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Reloj atómico

 

Nuestra experiencia del paso del tiempo es una construcción fascinante y compleja; sin embargo, para la física cuántica es sólo un añejo punto de partida: una más de las coordenadas cuyas hipótesis se desestabilizan y desmadejan una por una. Pero uno de los científicos que entienden el tiempo mejor que nadie es el guardián del reloj (¡vaya cargo!) de los Estados Unidos, Tom O'Brian.

O'Brian es el operario de una de las máquinas más sofisticadas jamás construidas, que impresiona tanto por la precisión de su función como por la sencillez de la misma: es uno de los relojes atómicos más precisos del mundo, sólo amenazado por el de Andrew Ludlow, que puede compensar incluso cambios gravitacionales.

En opinión personal de O'Brian, "el tiempo es un constructo humano", "una manera de poner algún tipo de orden en este universo fascinante y complejo a nuestro alrededor".

El reloj de O'Brian utiliza átomos de cesio para contar 0.0000000000000001 de segundo a la vez. Su precisión es tal que si se le hubiera echado a andar hace 300 millones de años, mucho tiempo antes de la aparición de los dinosaurios, el reloj no se habría descalibrado.

¿Pero qué tiempo marca realmente el reloj, este reloj o cualquier reloj?

aztec

Calendario azteca

 

Jun Ye, uno de los científicos que construyó el reloj de estronio de Boulder, Colorado, afirma que este es capaz de llevar correctamente la cuenta del tiempo por 5 mil millones de años. "Es más o menos la edad de la Tierra. Nuestra meta es tener un reloj que, durante toda la edad del universo, no pierda un segundo".

Y es que, en cuestión de relojes, todas nuestras opiniones parecen desfasadas, a destiempo. Incluso podríamos decir que la búsqueda por llevar la cuenta del tiempo tiene lindes religiosos-trascendentes que hay que recalcar. Pensemos que algunas de las más increíbles creaciones de la antigüedad fueron calendarios y sistemas para contabilizar el tiempo, para fijar la materia huidiza en acumulación de instantes concretos: segundos, minutos, días, años, siglos, milenios, eras, eones, dioses.

Micah Hanks ha considerado incluso la posibilidad de que estas piezas de relojería magistral puedan contradecir nuestra idea de un tiempo homogéneo, permanente, inmutable. Los relojes atómicos son los más precisos de su tipo, una cumbre de la tecnología, pero no pueden hacer sino medir su propio funcionamiento.

Un reloj es un instrumento que se mide a sí mismo. Que puede medirse a sí mismo con infatigable precisión, pero que --fuera de permitirnos sincronizar nuestros relojes con los de todos los demás, reproduciendo con finalidad la misma ilusión de experiencia colectiva a través del calendario-- nunca podrá decirnos qué es el tiempo, ni cómo funciona.

Un reloj, aun el más avanzado del mundo, parece destinado para decirnos desde los más disímiles puntos de vista --religiosos, iniciáticos, científicos-- la respuesta a la pregunta qué hora es. No es tarea menor.

Twitter del autor: @javier_raya

¿Cuáles son las fantasías sexuales más comunes en hombres y mujeres (y las más inusuales)?

Por: pijamasurf - 11/16/2014

Lo usual y lo inusual están siempre en disputa, y mucho más tratándose de sexualidad. En cuestión de fantasías, su diversidad expresa la creatividad del ser humano frente al placer

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La vida sexual ocurre al asedio de la fantasía: fantasear es un acto que no sólo puede enfocar nuestra creatividad hacia nuevos territorios, sino ayudarnos a conocer nuestro placer y el límite de nuestros presupuestos morales.

¿Qué estaríamos dispuestos a hacer –sexualmente—para satisfacernos a nosotros mismos? ¿A otros? ¿A cuántos a la vez? Estas son algunas de las preguntas que un equipo de psicólogos canadienses respondió a través de un estudio estadístico (publicado en el número de octubre del Journal of Sexual Medicine).

Hay que recordar que el primer proyecto de metapsicología de Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) tenía por objeto conocer la psicología del “yo” normal. Las categorías de lo usual y lo inusual –de lo normado y de lo perverso— varían histórica y culturalmente; sin embargo, se presentan mediante ciertos paralelismos y recurrencias entre sexos.

El título del estudio, “¿Qué es exactamente una fantasía sexual inusual?”, resulta ilustrativo no por su exposición de “rarezas” sexuales (como se consideró en su momento al estudio pionero de Kinsey sobre prácticas sexuales, o La sexualidad normal de A. Martin de Lucenay), sino por la recurrencia de estas.

[caption id="attachment_86976" align="aligncenter" width="495"]Una remodelación hogareña y una cuidada decoración pueden acrecentar la felicidad en pareja (o en grupo) Una remodelación hogareña y una cuidada decoración pueden acrecentar la felicidad en pareja (o en grupo)[/caption]

En el estudio participaron 1,516 adultos (799 mujeres y 717 hombres). Aparecieron 55 fantasías sexuales diferentes, a partir de lo que se establecen recurrencias estadísticas. Por ejemplo, de las 55 fantasías, sólo dos fueron realmente inusuales tanto en hombres como en mujeres (zoofilia y pedofilia, menos de 2%), mientras que la mayoría de las fantasías se correlacionaron. Confirmado a través de análisis cualitativos, los investigadores sugieren que, al menos desde un punto de vista estadístico, las fantasías sexuales de la muestra se correspondían unas con otras: fantasías como sumisión y dominación sadomasoquista no sólo son comunes tanto en hombres como mujeres, sino que estaban relacionadas.

Sólo cinco fantasías sexuales fueron típicas en más del 70% de ambos sexos, constituyéndose como las más comunes:

“Me gusta sentir emociones románticas durante la relación sexual”.

“He fantaseado con formar parte de un(a) cunnilingus/felación (sexo oral)".

“He fantaseado con tener sexo en algún lugar inusual”.

“La atmósfera y el lugar son importantes en mis fantasías sexuales”.

“He fantaseado con tener sexo en algún lugar romántico”.

Hasta aquí, los canadienses pueden ser un poco aburridos. Sin embargo, a partir de aquí las siguientes fantasías se complejizan y se vuelven más específicas: coger con alguien de quien estás enamorado en la playa, a la luz de las velas, no es la única fantasía posible.

Algunas fantasías, sin embargo, no son tan complementarias: mientras 50% de los hombres han fantaseado con tener sexo anal, sólo 27% de las mujeres comparten la fantasía. Lo curioso es que casi 60% de mujeres han fantaseado con relaciones sexuales entre más de tres participantes (hombres y mujeres) al mismo tiempo, contra 24% de hombres. Los hombres fantasean mucho más con tener sexo con más de tres mujeres a la vez, con desconocidos, con voyeurismo y con sexo interracial.

Una fantasía presente en más mujeres que hombres es la de ser dominado sexualmente (73% vs. 52%). Aquí la imagen:

 Frecuencia de fantasías sexuales por género (via Reddit)