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Las verdaderas "heroin chics": fotos de alta moda con prostitutas rusas (FOTOS y VIDEO)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/04/2014

El proyecto "Downtown Divas" retrata prostitutas rusas adictas a la heroína, vestidas con ropa de diseñador

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Todos recordamos la moda de las “heroin chics” de los noventa, protagonizada por la supermodelo Kate Moss. Entonces había una marcada tendencia hacia la palidez de la piel, los círculos negros bajo los ojos y una estructura ósea angular, por no hablar de la exagerada delgadez. La apariencia “heroin” fue una reacción ante la apariencia sana y vibrante de modelos como Cindy Crawford o Claudia Schiffer. Retomando esto pero de manera absolutamente literal, los artistas Loral Amir y Gigi Ben Artzi crearon la serie Downtown Divas.

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La serie consta de un cortometraje de 7 minutos y medio y algunas fotografías que muestran a prostitutas rusas adictas a la heroína posando con ropa de diseñador. Entre piernas amoratadas, miradas perdidas y expresiones desfiguradas, las modelos posan para la cámara con los movimientos y siluetas de verdaderas "chicas heroína". Aunque visualmente perturbadoras y directas, las fotos pintan una imagen muy distinta al cortometraje correspondiente.

El corto se enfoca más bien en entrevistas cándidas; no en las adversidades que llevaron a las chicas a convertirse en prostitutas para conseguir heroína, como la mayoría de los documentales sobre el tema. Los artistas les preguntan cuál es su color favorito, sus sueños recurrentes, sus aspiraciones de niñas y amores perdidos, entre otras preguntas del mismo temple.

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El proyecto ha levantado opiniones encontradas. Por un lado muchos aplauden Downtown Divas como una crítica a la industria de la moda, desromantizando el glamour de la apariencia enfermiza; y por otro muchos argumentan que aunque aparentemente traten de humanizar a las víctimas, hacen exactamente lo opuesto: se aprovechan de sus aflicciones aparentes y sus estados mentales para explotarlas en un proyecto que todos querrán ver.

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Fotografías surrealistas de la fiesta 'Iluminati' organizada por la familia Rothschild en 1972

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/04/2014

La noche del 12 de diciembre de 1972 la familia Rothschild llevó a cabo una fiesta extraordinaria y lúgubre, rayando en la locura total

La experiencia onírica ya había sido contada por el mismo Dalí, quién quedó maravillado por la imaginación de la anfitriona Marie-Hélène de Rosthschild, conocida por su constante búsqueda de talentos en el mundo de la literatura, la danza y las altas costuras. No es muy común que se revelen fotografías de este tipo de fiestas, sin embargo aparecieron en la web, y afortunadamente se trata de una de las reuniones más importantes en la historia: Diner de Têtes Surrealiste.

La noche del 12 de diciembre de 1972, una fiesta extraordinaria y lúgubre se llevó a cabo por la familia Rothschild, icónica dinastía de banqueros (Illuminati) que llegó a poseer la fortuna más grande en la historia del mundo moderno. La temática rayaba en la locura total: trajes negros sofisticados y opulentos vestidos largos acompañados de  máscaras y cabezas surrealistas.  

Los invitados selectos, de entre los que destacan Salvador Dalí y Audrey Hepburn, recibieron una invitación con las palabras impresas sobre un cielo azul nublado, inspirado en las obras de Magritte. El mensaje estaba escrito al revés para que pudiera ser descifrado mirándose a través de un espejo. El punto de encuentro fue el Château de Ferrières de los Rothschild en París, mismo que cubrieron de luces rojizas en movimiento para simular que estaba en llamas.

Ya adentro de esta especie de xendra luminoso, la escalera que transportaba al salón principal estaba invadida por gatos humanos (sirvientes disfrazados) que tomaban posiciones de estatuas felinas durmiendo. La fiesta no comenzaba sin antes haber cruzado por un laberinto de hebras negras marañosas que simulaban telarañas. Algunos invitados se perdían y eran rescatados por los sirvientes gatunos. El próximo viaje aterrizaba en el salón de bordado, donde los huéspedes eran recibidos por los mismos anfitriones: un hombre con sombrero de plato de naturaleza muerta y Marie-Hélène usando una gran cabeza de ciervo que lloraba lágrimas de diamantes. Finalmente eran encaminados hasta la sala de lujo que los esperaba con una variedad de elementos surrealistas: simulaciones de obras de arte como la de figura de Mae West de Dalí, maniquíes exhibidos sobre un gran plato de rosas y las mesas ostentosas para la cena, que lucían platos negros, muñecos desmembrados y cadáveres ficticios acompañados de velas románticas. Probablemente el menú fue ordenado desde el planeta Duku o las Pléyades.