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Las inconsistencias en el caso Ayotzinapa (y porqué los padres rechazan las versiones oficiales)

Por: Ana Paula de la Torre - 11/17/2014

Datos que analizados, incluso ligeramente, saltan por su fragilidad en relación con la exasperante desaparición de los estudiantes

cq5dam.thumbnail.624.351Imaginar a decenas de policías municipales disparando contra estudiantes y luego entregándolos a perturbados sicarios es una escena que pareciera de ficción, pero es precisamente lo que ocurrió el 26 de septiembre en el pueblo de Iguala, en México.

En la torpe e insensata guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno mexicano en 2006 y apoyada por Estados Unidos, algunos acontecimientos han sido particularmente dolorosos (además de las 100 mil muertes y más de 20 mil desaparecidos), por ejemplo la quema de 52 personas al interior de un casino en el estado de Monterrey o las dos granadas detonadas en un acto público en la plaza de Morelia cuando estaban reunidas unas 30 mil personas, con un saldo de siete personas muertas; pero este suceso, los 43 estudiantes desaparecidos y presuntamente muertos a manos del crimen organizado, pareciera destapar una dolor acumulado.

El caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa ha despertado no sólo la indignación que parecía dormida en un letargo de la sociedad mexicana; también ha animado la atención de los medios internacionales --aunque la mayoría aplaudieron al presidente por sus "suicidas" reformas, como las calificó Noam Chomsky, ahora cuestionan la realidad de un país rebasado por sus problemas sociales.

Sobre el caso, los padres de los 43 normalistas desaparecidos han mostrado su incredulidad por las inconsistentes investigaciones del gobierno mexicano. Aquí algunos de los cabos más cuestionables sobre las indagaciones (que, naturalmente, no dejan de ser meras deducciones):

Aparentemente, desde un inicio han estado buscando muertos a los estudiantes

El presidente Enrique Peña Nieto tardó al menos 4 días en reaccionar al hecho, haciéndolo sólo cuando medios internacionales ahondaban en el caso. A casi 10 días del crimen fueron halladas fosas en Iguala donde se encontraron hasta 30 cadáveres; de inmediato, el gobierno anunció como posible salida ante la crisis que podrían tratarse de los estudiantes. La pregunta salta oportuna, pues se sabe que desde un inicio comenzaron a buscar en fosas; ¿el gobierno tiene información cuya contundente conclusión es que los estudiantes están muertos?

Fue el Estado (testimonios involucran al gobierno del estado y, por la nula intervención del ejército, el nivel federal también aparece como cómplice)

Uno de los normalistas sobrevivientes, Omar García, cuyo testimonio ha sido validado por Amnistía Internacional, narra cómo algunos estudiantes llamaron a los medios de comunicación locales que decían no poder llegar por prohibición gobierno municipal y estatal: 

“Los medios nos decían que no podían llegar porque se los había prohibido el gobierno estatal y municipal”, acusó con la periodista Carmen Aristegui.

El mismo testigo narró para distintas instancias que después del segundo ataque –y mientras buscaban refugios en las casas que los habitantes de Iguala les ofrecieron--, personal del ejército retuvo a los normalistas, les retiró los celulares y les dijo: “Ustedes se lo buscaron, quisieron meterse con hombrecitos”. Los soldados los acusaron de allanamiento de morada. Después del suceso, hubo un tercer ataque aunque el ejército estaba ya enterado.

El problema de las cenizas y la lluvia 

A través de su procurador, Jesús Murillo Karam, el gobierno mexicano informó, en una peculiar rueda de prensa, que todo apuntaba a que los estudiantes habían sido incinerados en un fuego sostenido durante 14 horas, tras lo cual las cenizas y restos se habían depositado en bolsas de plástico, posteriormente arrojadas al río Cocula.  

Los detenidos dicen que ahí mataron a los sobrevivientes y los echaron a la parte baja del basurero y los quemaron; hicieron guardias para asegurar que el fuego durara horas, le echaron diesel, llantas... (El fuego) duró desde la noche y hasta el 27 de septiembre, pero por el calor no pudieron manipular los restos sino hasta más tarde. Cuando los peritos analizaron el lugar, encontraron restos humanos.

Sin embargo, los reportes del clima documentaron que entre las 11pm del 26 y las 4 de la mañana del 27 cayeron 17.7 mm de lluvia. La pregunta es obvia: ¿cómo ardió una fogata de tal magnitud en esas condiciones y por tantas horas? Para que un solo cuerpo humano sea calcinado, el fuego debe alcanzar los mil grados centígrados; ¿cómo pudieron asegurarse de que la fogata alcanzara esa temperatura por tantas horas? ¿Cómo se conservaron las cenizas para meterlas en bolsas, si estuvo lloviendo?

Se violaron los protocolos internacionales

En casos de desaparición forzada se exige una respuesta por parte de la autoridad en las primeras 72 horas. No obstante, en este caso las investigaciones comenzaron días después del ataque a los estudiantes. 

 Aquí la rueda de prensa que dio el gobierno sobre el caso y que, paradójicamente, ha despertado mayor desconfianza: 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

 

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Científico copia obras de arte (y viola derechos de autor) a una escala que nadie puede ver

Por: pijamasurf - 11/17/2014

Para cuestionar el eterno debate de los derechos de autor, un genial científico copia obras de arte a una escala que nadie puede ver

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Los derechos de autor están en el momento más difuso de su historia. Pocos saben bien cómo funciona el copyright o, para el caso, el copyleft; pero leemos, escuchamos y observamos lo que se nos dé la gana, lo que tengamos a la mano en internet. Y ya que prácticamente todo se puede copiar o compartir en un flujo incontenible, muchos autores defienden su obra con todas las armas que les quedan. Pero hace poco un genial científico de la nasa deliberadamente copió obras de arte a una escala nanoscópica para desafiar, cínicamente, el eterno debate de los derechos de autor.

Confeso downloader y exestudiante de los Laboratorios de Propulsión a Chorro de la NASA y de Nanociencia en Cornell, el Dr. Robert Hovden se apasionó por estudiar los niveles más pequeños posibles, y dio a luz a When Art Exceeds Perception [Cuando el arte excede la percepción].

Hovden “pirateó” cuatro famosas obras de arte: La traición de las imágenes, de René Magritte; El plátano, de Henry Matisse; División regular del plano con pájaros, de M. C. Escher y Layla K, de Joy Garnett. Usando un rayo de iones, las inscribió en la superficie de un cristal de silicón. Las réplicas son 500 veces más pequeñas de lo que el ojo puede percibir y cinco veces más pequeñas que la longitud de onda de la luz.  

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“Tomar una pieza de arte, copiarla y compartirla con el mundo sin el permiso de los artistas originales es tradicionalmente mal visto, en muchos casos, viola el derecho de autor”, apuntó Hovden. “Sin embargo, en una era digital donde la información esta encriptada y guardada en los bits atómicos de dispositivos nanométricos, las respuestas a cuestiones filosóficas, morales y legales alrededor del derecho de autor se vuelven confusas”.

La pregunta de Hovden parece ser la siguiente: cuándo se copia una obra de arte a un nivel tan diminuto que nadie lo puede ver, ¿se están violando derechos de autor?

Su intención es, por supuesto, conceptual. Parece ser poco más que una broma elaborada, pero de ella surgen cientos de preguntas relevantes para los debates de derechos de autor.