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Este multifacético noruego consuma una entrega musical que destaca por su simpleza y su fina hechura

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Luego de haber inaugurado una vigorosa carrera musical en 2000, y tras 7 años de permanecer en silencio, Kim Hiorthoy vuelve con un inspirador LP. Dominado por un espíritu minimalista y lúdico, acorde a la actitud que este diseñador y músico noruego ha mostrado a lo largo de su trayectoria, Dogs podría fácilmente ser no sólo uno de los mejores álbumes de 2014; también, el mejor disco que haya logrado hasta ahora.

La sencillez de su obra contrasta con la mutabilidad de su talento; recordemos que él realmente comenzó como diseñador gráfico, y luego, además de incursionar brillantemente en la música, también ha realizado experimentos visuales, fotografiado documentales y compuesto piezas de danza contemporánea.

Al ser cuestionado en una entrevista sobre con cuál de todas estas "etiquetas" se define, Hiorthoy simplemente responde:

Trato de no hacerlo (definirme). En parte porque soy un cobarde, pero también porque el no llamarme de ninguna forma me facilita hacer múltiples cosas.

Unknown

Producido por Smalltown Supersound (Prins Thomas, Lindstrom, etc.), Dogs consiste en 11 tracks regidos por un piano que conforme avanza va sellando coquetos encuentros con sonidos complementarios, breves beats, samples y esporádicas apariciones de un sintetizador. Los humores y ambientes que este álbum detona, si bien tienden sutilmente hacia la melancolía, en realidad destacan por su amable ligereza.

Este disco, que apela a uno de los espectros más afables del ambient, se autopostula como un resplandeciente vehículo para navegar las tardes otoñales y como un recordatorio de que, tal vez, la máxima elegancia privilegia la sencillez. 

Lee aquí una breve semblanza de Hiorthoy.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

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Hipnótica intersección de realidad aumentada y la robótica de la conciencia (VIDEO)

Por: pijamasurf - 11/02/2014

Un vistazo al futuro de las relaciones entre la tecnología, la robótica, el mundo digital, el diseño y la conciencia

No tenemos idea de qué es exactamente Box, de Bot & Dolly. ¿Un video musical de realidad aumentada? ¿Un comercial/instalación? ¿La cumbre de la pretensión? ¿La victoria del minimalismo digital? Todas estas y muchas más son buenas preguntas para hacerse mientras se sucumbe al hipnótico vaivén de los despliegues robóticos de luz y tecnología de mapeo.

La realidad aumentada está en fase experimental, pero ya existen fuertes apostadores en el siguiente gran mercado digital. No es gratuito que Google y Facebook hayan marcado territorio, como cuando abres una red social y apartas un usuario sin saber bien a bien para qué servirá, o de qué forma te quitará el tiempo.

Lo cierto es que el espacio y el movimiento, así como el papel de la conciencia en el mundo digital-intangible --donde podría fructificar de manea fractal/viral, o perderse en espejos encontrados del mismo estanque donde se ahoga Narciso-- siguen siendo una fuente de contemplación y experimentación técnica que nos da una relativa visión de lo que el futuro ya no es, o de que siempre es diferente a como lo imaginamos.

Aquí un vistazo al making-off.