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Este tratamiento promete borrar los límites de tu cerebro

Por: pijamasurf - 11/18/2014

Diversos fármacos prometen mejorar capacidades específicas de nuestro cerebro, ¿pero qué pasaría si la respuesta de una mejor potencia intelectual estuviera oculta en una molécula?

 

En Limitless (2011), Bradley Cooper encarna a un escritor mediocre que gracias a la droga (ficticia) NZT-48 consigue tener acceso al mítico 80% de capacidad cerebral al que ningún ser humano logra entrar.

Esto tiene divertidas (y optimistas) consecuencias, como que se vuelve un genio matemático, un sensible y aclamado escritor y un donjuán con las mujeres (cuyos nombres nunca olvida). La película, además de dar una visión de lo que se espera de la farmacéutica y los nootrópicos en nuestros días, también muestra el umbral de adicción y dependencia de una droga tan potente que nos transforme en algo diferente a lo humano.

En un ámbito más cercano, una molécula (llamada FXR1P) podría ser la clave para mejorar la capacidad de memoria y un promisorio tratamiento contra enfermedades neurodegenerativas, desde el Alzheimer hasta la pérdida de plasticidad cerebral.

Según un comunicado de prensa de científicos de la universidad de McGill, en Canadá, remover la molécula FXR1P del cerebro de ratones da como resultado el florecimiento de nuevas moléculas almacenadoras de memoria. El beneficio se encuentra en mejorar las conexiones neuronales, y según Keith Murai, líder del estudio, sus aplicaciones pueden incidir en el tratamiento del autismo si ciertas zonas de actividad cerebral disminuyen --y en tratamientos contra el Alzheimer, si la actividad cerebral aumenta.

A decir de Murai, "si logramos identificar compuestos que controlen el potencial de freno del FXR1P, podríamos ser capaces de alterar la actividad cerebral o la plasticidad".

¿Pero qué pasaría si los Big Pharma desarrollaran mejoradores de la capacidad cerebral disponibles a precios exorbitantes? ¿Es posible pensar en una generación de genios ávidos de riqueza, o debemos suponer que una mejora en la capacidad cerebral (aunado al aumento en la esperanza de vida) podrá dar a toda la gente la posibilidad de mantener una memoria sana durante toda su vida? Por ahora, esta investigación ofrece más preguntas que respuestas.

Fumando un porro con Bob Marley (o su fantasma)

Por: pijamasurf - 11/18/2014

Marley Natural será un tipo de marihuana disponible en los dispensarios y tiendas donde las leyes permitan su consumo. Será una mezcla especial que incluirá cepas jamaicanas "que Bob Marley disfrutaba", según su página web

En uno de los matrimonios más bizarros de la contracultura y el mercado (al igual que uno de los más inevitables), una compañía llamada Privateer ha llegado a un arreglo con los herederos de Bob Marley, con el fin de comercializar una línea de productos y marihuana basados en su imagen.

Marley Natural será un tipo de marihuana disponible en los dispensarios y tiendas donde las leyes permitan su consumo. Será una mezcla especial que incluirá cepas jamaicanas "que Bob Marley disfrutaba", según su página web.

La línea de productos incluirá accesorios para almacenamiento de marihuana de consumo personal, además de lociones y cremas para tratar la insolación. En suma, toda la simulada experiencia de fumarse un porro con Bob Marley después de jugar un partido de soccer.

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Según Brendan Kennedy, CEO de Privateer, "a esto nos referimos cuando hablamos de marcas globales. Hablamos de una marca que tiene reconocimiento global inmediato"; reconocimiento que puede transformarse en capital económico al recontextualizar un objeto contracultural como Bob Marley, de manera que los valores simbólicos asociados a dicho objeto se transfieren al producto. En otras palabras, la marca es el fantasma del valor deseable, el aroma que deja a su paso, algo que apela a los sentidos --y puesto que los sentidos no mienten, el mercado los convierte en entretenimiento.

Convertir cualquier cosa en marca es el deseo de extraer una esencia deseable y meterla en la lógica del mercado. Es una fórmula mágica del mercado que los inversionistas han sabido capitalizar asombrosamente bien. Tal vez no se trate sino de los ciclos de la rueda de la fortuna del símbolo; la Historia, decía Marx, ocurre dos veces: primero como tragedia, luego como farsa. Es fácil, en este caso, augurar todas las críticas imaginables a una fusión como esta.