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Cómo sería pasar un año en el lugar más frío y solitario del mundo (VIDEO)

Por: pijamasurf - 11/29/2014

Durante 10 años, el director neozelandés Anthony Powell documentó la vida en la Antártica para ensamblar su nuevo documental: "Antarctica: A Year On Ice"

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Todo lo que podamos imaginar sobre la Antártida no se acerca ni un poco a como realmente se ve y se siente. Lo más seguro es que muy pocos de nosotros vayamos algún día, pero mientras tanto tenemos este documental llamado Antarctica: A Year on Ice del director neozelandés Anthony Powell. Nada de lo que se ha hecho hasta ahora sobre la Antártida (p. ej. Encuentros en el fin del mundo, de Herzog o The Thing, de John Carpenter) captura la experiencia de vivir allí, según el director.

Powell trabajó 10 años en el documental debido a todos los inimaginables problemas técnicos y médicos de filmar a -60ºC en inviernos de 6 meses donde nunca sale un rayo de Sol. En entrevista con io9, Powell habla de todas las cámaras que perdió en temperaturas extremas y cómo tuvo que recurrir a la tecnología más simple porque hay “menos cosas que puedan salir mal”.

También menciona la diferencia de “personas de verano y personas de invierno”. Él es de los que se va a la Antártida a pasar todo el invierno, pero para ello necesitas ser “del tipo introvertido”, dice. “Tienes que estar feliz con tu propia compañía y al mismo tiempo estar feliz en compañía de otros, y poder trabajar con otras personas. Pero definitivamente debes ser ingenioso e inventivo. Si algo se rompe, no puedes ir a la tlapalería de la esquina y comprar un repuesto. Tienes que arreglártelas con lo que tienes”.

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Uno de los problemas físicos de pasar un invierno allá es el llamado síndrome T3 (abreviación de la hormona triyodotironina). Aparentemente es una de las cosas que promueve la regeneración y crecimiento de los tejidos. En condiciones de frío extremo, se desplaza del cerebro hacia sistemas más críticos como los músculos. El cerebro comienza a ir más lento con el tiempo. Así, la pérdida de memoria a corto plazo y la deficiencia cognitiva son algunos de los padecimientos de “las personas de invierno”.

Pero nada de lo anterior merma los espectáculos boreales y las millones de estrellas que se pueden apreciar prácticamente a cualquier hora del día (que siempre es noche). El siguiente es el tráiler del documental de Powell, lanzado el 28 de noviembre de este año.

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De las veces que Miles Davis cambió la historia de la música

Por: pijamasurf - 11/29/2014

Miles Davis tuvo al menos cuatro épocas distintivas en su medio siglo de carrera: bebop, cool, los 50 y 60 y el periodo de fusión. Abrevó de todo: la música modal, el hardbop, el rock psicodélico, el pop, los estándares de blues y la música electrónica

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Miles Davis no nació siendo una leyenda. De más parece decirlo –incluso una cuestión de vida o muerte—, pero Miles Dewey Davis III seguía siendo un desconocido en ciertos ámbitos incluso después de realizar contribuciones decisivas al desarrollo de la música. Se cuenta que, en una recepción en la Casa Blanca, la esposa de un político tuvo la ocurrencia de preguntarle a Davis por qué el jazz estaba muerto en Estados Unidos:

-El jazz es ignorado aquí porque a los blancos les gusta quedarse con todo-, dijo Miles, a lo que la atribulada mujer replicó:

-Bueno, ¿qué ha hecho usted tan importante con su vida? ¿Por qué está usted aquí?

-Bueno, he cambiado la historia de la música cinco o seis veces. ¿Qué ha hecho usted de alguna importancia, además de ser blanca –y eso no es importante para mí?

Y es que de pocos artistas, en cualquier campo, puede decirse que tengan varios “períodos” o épocas: la capacidad radical de inventar su estilo y experimentar sin ningún tipo de concesiones es algo que sigue siendo privilegio de muy pocos. Miles Davis tuvo al menos cuatro épocas distintivas: bebop, cool, los 50 y 60 y el periodo de fusión. Abrevó de todo: la música modal, el hardbop,  el rock psicodélico, el pop, los estándares de blues y la música electrónica.

Al revisar con atención su discografía, “seis” parece un número pequeño para describir las veces que Miles cambió de sonido, y las formas en que esos sonidos influyeron en otros artistas serían incontables. Aquí proponemos cuatro momentos de la discografía de Davis que cambiaron la historia de la música, simplemente a manera de horizonte.

Kind of Blue, 1959

Miles fue durante un breve tiempo a la prestigiosa escuela de música Julliard, pero la dejó al poco tiempo para aprender directamente de los mejores: Charlie Bird Parker, Thelonious Monk y Dizzy Gillespie. Sin embargo, las herramientas de la teoría modal que aprendió en la academia serían una influencia decisiva en el sonido de Kind of Blue, donde la fuerza recae en la melodía, el ritmo y el timbre, en lugar de recaer en los acordes tradicionales.

Críticos y fanáticos lo consideran el mejor álbum de jazz de todos los tiempos, y Kind of Blue sería considerado (incluso hasta nuestros días) el estándar que mediría a todos los álbumes de jazz futuros.

In A Silent Way, 1969

A principios de su período eléctrico, Miles trabajó con el productor Teo Mancero, quien introdujo en su sonido numerosas técnicas de edición que serían los futuros estándares del dance y el hip hop. Para hacer In A Silent Way, el dúo realizó un trabajo sobre percursiones y música tribal que quedaban lejos de todas las estructuras jazzísticas conocidas hasta entonces.

 

Call it Anything, en vivo desde la Isla de Wight, 1970

A finales de los 60, cuando Davis rondaba los 40 años, tomó influencias del rock: James Brown, Sly and the Family Stone y Jimi Hendrix, tanto en la música como en su vestuario. En una épica presentación frente a más de medio millón de personas en el festival de rock de la Isla de Wight, Miles y su banda tocaron un jam de improvisación durante 38 minutos, y algunos de los mejores músicos del jazz tocaron juntos una larga pieza cautivante, sensual, salvaje: Jack deJohnette en la batería, el bajo de Dave Holland, Chick Corea en el piano y el enorme Keith Jarret en el órgano, además de Airto Moreira en los “sonidos varios” y Gary Bartz en el saxo soprano. Miles parecía a la vez una estrella de rock, un director de orquesta y un místico en pleno trance, y se dice que bajó del escenario de manera silenciosa.

Cuando el trompetista regresaba a su helicóptero después del concierto, los periodistas le preguntaron qué había sido lo que tocó en el escenario. “Call it anything” (llámenlo como quieran) fue su respuesta.

 

Bitches Brew, 1969

El tributo afrocéntrico de Miles conjuga ensambles de más de 10 músicos para crear un sonido tribal, potente y casi ritual. Describir este disco es sumamente difícil: más que música para escuchar mientras se realiza cualquier actividad, es conveniente escucharlo con buena amplificación y con mucho tiempo. Todo lo que pueda decirse al respecto está de más.